viernes, 9 de diciembre de 2016

La Mujer Maravilla de George Pérez (quinta parte y final).


     Tal como se dijo en la primera parte de esta serie de post dedicados a la etapa de George Pérez, al mando de los cómics de la Mujer Maravilla, en 1991 se orquestó una importante saga que tuvo a Wondy como personaje principal, además de la participación de buena parte de otros superhéroes deceístas y entre los cuales por supuesto destacaron varios de ellos (en especial los relacionados con el mundo mágico como Shazam y Animal Man).   Fue además lo último que escribió  Pérez para la amazona, aparte de los respectivos números de su coleccionable ambientados durante los eventos de esta crisis, pues estaba bastante descontento con la empresa, ya que consideraba que le había quitado importancia a su proyecto y por ello terminó por abandonarla durante una buena cantidad de años; el motivo de su malestar y autoexilio se debió a que ese mismo año, prefirieron darle mayor relevancia a la otra miniserie que se gestionó, Millenium, la que contó con mejor publicidad y desarrollo con más números relacionados que esta otra.  Por otro lado, salvo las preciosas portadas que diseñó, dejó a otros dibujantes la labor de realizar las viñetas de los cuatro números con los que contó La Guerra de los Dioses, de modo que en esta ocasión volvimos a contar con el arte de Romeo Thangal y Cinthia Martin, quienes ya habían hecho su contribución para las revistas mensuales de Diana.  Tras acabar esta saga, Pérez firmó su última entrega para la guerrera inmortal con el número 62, el que justo venía inmediatamente después de la miniserie. Como regalo a los lectores que compraron los cuatro tomos originales, estos venían de regalo con mini posters exclusivos, de seguro hoy en día todas unas reliquias para los coleccionistas.
       Pues debe saberse que detrás de la crisis que casi llega al punto de destruir el universo entero y que involucra a una serie de dioses de diversas religiones (entre griegos, romanos, nórdicos, africanos, sumerios y hasta alienígenas como thanagarianos, entre otros), se encuentra nada menos que la mayor de las enemigas a las que le ha tocado enfrentar hasta ahora a la Mujer Maravilla post Crisis, la bruja Circe y a quien fue incapaz de derrotar por sí misma en su primer encuentro (ya que solo gracias a la intervención del dios amigo suyo Hermes, pudo salir con vida de este enfrentamiento).  No obstante cuando el poder ahora reunido de la hechicera llega a ser casi inconmensurable, la princesa demuestra ante todos la calidad de su valor sobreponiéndose a su propia fragilidad y apoyada por todos sus aliados y compañeros, consigue la victoria…si bien antes de todo ello mucho debe pasar  para que la villana caiga.    En pocas palabras, el plan de Circe consiste en despertar de su largo sueño a una serie de divinidades y engañar a otras para con la energía resultante del conflicto, reiniciar la realidad a su gusto; es por esta razón que nuestros superhéroes se deben ver frente a tales seres, supuestamente mucho más poderosos que ellos y razón por la cual ante una amenaza tan grande, queda de manifiesto que no hay límites para que la nobleza del corazón supere los infortunios.
      Muchos tienen que cumplir un papel predeterminado en los eventos, siendo que solo Wondy de la llamada “Trinidad” de DC resulta en verdad significativa (Superman y Batman sí aparecen, pero en verdad son otros los justicieros que aquí brillan); es así que aparte de los mencionados Shazam y Animal Man, Firestorm, Acuaman, la Doctora Fate, Troia y Hielo cumplen con un rol destacado dentro de todo esto; de igual manera nada menos que Lobo y el Escuadrón Suicida tienen un destino que cumplir, dando muy divertidos momentos a la lectura.  En todo caso debe reconocerse el rescate que se hace acá de un personaje olvidado, el Hijo de Vulcano, quien viene a ser quizás el principal aliado que llega a tener la amazona y sin cuyo apoyo de seguro habría sido imposible derrotar a la bruja; por otro lado, destacable es que uno de los arcos argumentales secundarios más atractivos de esta miniserie, viene a ser el enfrentamiento entre dioses griegos y romanos por el Olimpo, siendo Wonder Woman nada menos que la campeona de los primeros y originalmente el Hijo de Vulcano de los segundos (dándole el ejemplo a sus dioses al trabajar juntos, mientras estos otros peleaban entre sí).  De igual manera acá resalta también la figura de Harmonía, personaje mítico, hija del propio Ares (el primer gran enemigo al que se enfrentó la amazona dentro de esta continuidad), quien ya había aparecido por lo menos en dos ocasiones en la cabecera de la Mujer Maravilla; es así que la preciosa diosa también resulta valiosa para que los buenos consigan su objetivo.
      Para darle su sentido más mítico a esta historia, su creador comienza todo con la presencia de las Moiras, quienes de igual manera ya habían aparecido en un guión anterior para Diana.  De este modo con su figura, nos encontramos con el tema del destino que cada uno debe cumplir (idea tan griega, tal como la recoge George Pérez para sus lectores).  Luego viene nada menos que Circe, con sus triquiñuelas que la muestran como una mujer que no puede ser más opuesta a los ideales de Wondy (incapaz de amar, manipuladora, soberbia y para quien los demás están por debajo de ella, a los que pisotea sin dudarlo en su camino si es necesario), al comienzo de su plan para convertirse en la dueña absoluta de la creación.  Y recién entonces, poco a poco, van apareciendo una gran cantidad de paladines con sus combates personales y por último junto a sus compañeros para enfrentar esta “guerra sagrada”.
      Aparte de Circe, nos volvemos a encontrar con otros enemigos ya clásicos de la Mujer Maravilla: Fobos, Eris y hasta Ares, todos ellos potenciando este carácter épico a la trama (si bien el Dios de la Guerra, va mucho más allá de ser otro malo en lo que concierne a este conflicto).   A su vez nada menos que Darkseid, el soberano de Apokolips, tiene sus momentos junto a otros Nuevos Dioses, en lo que concierne a estos acontecimientos.
      Teniendo en cuenta el carácter de “Crisis”, como ya es tradición en las grandes historias deceístas que involucran a un montón de sus personajes, su autor opta por usar también a Pariah, Lady Quarck y Lyla, todos ellos relevantes en la famosa Crisis en las Tierras Infinitas; pues debe recordarse que en esta miniserie capital el mismísimo Géorge Pérez participó como dibujante cuando se reseteó el Universo DC y del cual luego siguió modernizando detrás de los éxitos de la Mujer Maravilla y los Jóvenes Titanes.
      Para quienes hayan tenido la dicha de leer además La Noche más Oscura (2009), una de las mejores sagas de Linterna Verde y que por supuesto también involucró a gran parte de los personajes de DC, puede llamar la atención que de seguro su guionista Geoff Jhons se inspiró en La Guerra de los Dioses para su idea de ver resucitados y en forma de zombies, a varios superhéroes y villanos ya tiempo fallecidos.  De este modo las viñetas que retratan el ataque de los muertos vivientes a los justicieros, provienen de la mente de George Pérez y que su colega más joven actualizó con el efecto más gore y violento que hoy en día es del gusto del público lector.   Por lo tanto queda detallado que si bien olvidada y desconocida por muchos, la miniserie ideada por Pérez viene a hacer escuela a la hora de cómo armar una trama colosal como esta, que no carezca de todo tipo de emociones y buenos momentos.
      Ya terminando con mis entradas acerca de estas verdaderas joyas en la cronología de la más grande de todas las superheroínas (lo siento, Marvel, no obstante es la verdad), solo lamento que Ediciones Zinco, gracias a la cual he podido leer esta colección, no alcanzó a sacar todo lo concerniente a ella.  Pues dejó un paréntesis de al menos diez números entre la serie regular y La Guerra de los Dioses, de modo que tengo un vacío al respecto.  Años después Planeta de Agostini editó en tomos compilatorios, tipo libros, toda la etapa y por supuesto en el último volumen deben estar estas aventuras aún desconocidas para mí, sin embargo no he tenido acceso a ello.  En todo caso en nuestra lengua ahora ECC tiene los derechos de estos cómics y de seguro ya sacó o en algún momento reeditará tales historietas.
     En cuanto a la edición que tengo de La Guerra de los Dioses, por desgracia no pude conseguirme la que en su momento publicó la fenecida Zinco, que lo hizo allá por el siglo pasado en esos tomos prestige, que al menos a mí tanto me gustan.  En cambio poseo la menos agraciada versión de Planeta de Agostini, en tapa dura y papel couché bajo su colección Sagas DC… ¡Y donde cometieron el sacrilegio de nada menos que escanear una vieja edición a falta de material mejor, de modo que los colores de su compilatorio resultan deslavados y en algunos casos los dibujos se ven horribles!
      Antes de cerrar, les cuento que se hizo un motion comic de la primera miniserie de George Pérez para Wonder Woman, tal como se ha hecho en los últimos años con varias novelas gráficas célebres de DC y Marvel.  Quienes no conocen ese formato, deben saber que lo que hace es tomar las viñetas originales y bajo un proceso computacional que en todo caso está basado en técnicas que ya venían de los sesenta (¿Recuerdan los primeros shows animados marvelitas dedicados al Capitán América, Thor, Namor, Iron Man y Hulk?) les otorgan movilidad, aparte de que los diálogos son interpretados por actores, usándose además efectos sonoros y música.  En todo caso no he pillado tal adaptación por estos lares y tampoco sé si está para descargar online (igual no me sirve si no está al menos subtitulada). 


















lunes, 5 de diciembre de 2016

El Realismo Mágico llega a la Pampa Chilena.


     Durante el transcurso del año 2008, el ya consagrado escritor chileno Hernán Rivera Letelier publicó su novena novela titulada Mi Nombre es Malarrosa.  Pues como es habitual en su literatura, volvió a retratar el desaparecido mundo de las pampas salitreras de principios del siglo pasado, ubicando su argumento en los años cuando comenzaron a cerrarse estas comunidades tras la creación del salitre sintético; no obstante tal como queda detallado en la trama de este hermoso libro, sus habitantes y sociedad siguieron con su vida hasta que el sistema no pudo más y al final no les quedó otra que emigrar; de este modo una parte importante de la historia nacional, quedó fijada para siempre en esas áridas tierras pobladas por gente esforzada y maravillosa y la que gracias al trabajo de artistas como Rivera Letelier podemos llegar a conocer mejor.  Por otro lado, significativo viene a ser que en esta ocasión, el escritor hace uso del realismo mágico para contarnos la crónica de sus personajes, a través de la presencia de pequeños detalles sobrenaturales en la vida cotidiana y la que estos toman como algo normal dentro de sus vidas (características propias de este subgénero, que tiene entre sus máximos exponentes a Gabriel García Márquez y a Isabel Allende).
      De rápida lectura y de extensión breve como muchos de sus trabajos (no alcanza a llegar a las trescientas páginas), se trata de una obra en la que el drama y el humor se conjugan una vez más, a la par de personajes entrañables descritos con verdadero amor de su autor hacia ellos, quien sin duda los hace creíbles y queribles para el lector pese a sus debilidades.  Además una vez más nos encontramos con el tema de la chilenidad, caro a nuestra literatura, por cuanto no solo se habla acá de una parte relevante de nuestro pasado como pueblo, mencionándose personajes históricos y hechos precisos de la historia nacional, sino que el mismo lenguaje empleado en los diálogos sirve como identificación de la idiosincrasia patria (en cuanto a los términos coloquiales usados acá); de igual modo las costumbres quedan de manifiesto en las páginas de este librito que en más de una ocasión nos regala momentos inolvidables.

      “Y es que Saladino Robles, desde niño, jugara a lo que jugara, perdía: a las chapitas, a las bolitas, al volantín, a lo que fuera, siempre, indefectiblemente, terminaba perdiendo. Tanta era su mala pata que, ya de adulto, la primera vez que se decidió a dejar el juego (cuando conoció, se enamoró y se casó con su difunta esposa) para entrar a trabajar honradamente en la oficina San Gregorio, apenas alcanzó a durar cuatro años y ocurrió lo de la matanza. No quería aceptar lo que decía Oliverio Trébol sobre que la mala suerte, lo mismo que la buena, viene como un lunar de nacimiento.
       «Y no se quita ni con lejía, amigo Salado».
       Después se enteró de que la mayoría de los jugadores profesionales llevaban encima un talismán, o amuleto, o fetiche, algo para atraer la buena suerte. Entonces probó con varios. Primero se consiguió una pata de conejo que era lo más conocido. Y no dio resultado. Después ensayó con una imagen de San Constancio (por eso de que «el que la sigue la consigue»). Y tampoco. Aconsejado por un viejo minero, probó con una piedra de pirita. Fue en vano. Una vez encontró en el desierto una vainilla de bala de fusil de la guerra del 79, y alguien le insinuó que se la colgara al cuello como escapulario. Pero la bala, al parecer, era de los que perdieron la guerra. Y no hubo caso. En las mesas de las cantinas se le oía quejarse de que él no había «nacido parado», como se decía de los suertudos”. [1]
       Tal como dice su nombre, la narración trata acera de Malarrosa, una niña muy singular que por circunstancias fortuitas llegó a llamarse así, lo cual podría decirse que definió su vida como se suponen hacen los nombres.  La chica tras conocer la desgracia a muy temprana edad (la espantosa matanza de obreros de la oficina San Gregorio, a manos de los soldados mandados por el mismo Presidente al que la gente del pueblo llevó al poder creyendo sus mentiras, Arturo Alessandri Palma, la muerte temprana en su vida de su madre y la presencia o ausencia de un padre obsesionado con los juegos de cartas y alcohólico), se ha vuelto una personita callada y muy inteligente; posee además un don muy especial, el de maquillar a muertos y vivos de manera sobresaliente, además sabe escuchar como muy pocos lo hacen.  Por otro lado, pese al pusilánime de progenitor que tiene, esta lo adora y a lo largo de la novela vemos cómo su amor por él dignifica a ambos y a otros que tienen la suerte de conocerla.
      Paralelo a la figura de la pequeña, nos encontramos con otros dos personajes que comparten el protagonismo y cuyas vidas están unidas: el primero de esto dos viene a ser el mismo padre de Malarrrosa, Saladino Robles, un hombre cuya existencia fue la de un perdedor y alfeñique que no valía nada, hasta que la afortunada intervención de su cría lo rescata de su destino de perdedor, ya que le regala un objeto prodigioso que lo lleva a convertirse en uno de los mejores jugadores de baraja de los que se haya tenido noticia.
     Luego está el mejor amigo de Saladino, el hombre con alma de niño y de gran nobleza Oliverio Trébol, hábil boxeador bastante cotizado por los adictos  a este sangriento deporte y a quien Malarrosa ama en secreto como a su enamorado platónico.  De físico imponente y la cara picada de viruelas, Oliverio quiere casi como a una hija a la chiquilla y la protege con su corazón, al igual que a su padre.  Por otro lado, este tipo llega a ser de esos que se enamoran hasta la médula, hasta que los hechos fortuitos lo hacen conocer a quien sería su amor más valioso, desde que tal como cuenta la narración, inició su pasión por ciertas mujeres a muy temprana edad.
Hernán Rivera Letelier.
     Pero no solo es este trío el que destaca en la novela, pues hay otros personajes que acaparan la atención de uno, como lo son la anciana que regenta el único colegio de Yungay, la señorita Isolina del Carmen Orozco Valverde, una de esas profesoras que creía en la pedagogía de “La letra con sangre entra” y de esas católicas viejas; pues esta pese a su personalidad seca, también adora a Malarrrosa y el sentimiento le es correspondido.
     Luego nos encontramos con un personaje que llega de manera inesperada al pueblo y a la atención del lector, el homosexual afeminado y transformista Morgano, quien llega a trabajar en uno de los dos prostíbulos que habían en Yungay, bajo el nombre artístico de Morgana la Flor Azul del Desierto; pues este cobra gran fama y éxito con su show de charlestón.  Al principio cuando se introduce a Morgano, llama la atención la supuesta homofobia con la cual el narrador se refiere a este con palabras, que hoy en día no son consideradas como políticamente correctas, tales como maricón y otras aún más despectivas; no obstante hay que contextualizar el vocabulario, pues se trata de una época en la cual aún no había aparecido los vocablos de gay y LGTB, cuando aún habían muchos prejuicios respecto a las minorías sexuales y faltaba aún mucho para eso del orgullo gay (bueno, para ser sinceros todavía quedan algunos, pero en menor medida).  No obstante pese a su rol tan estereotipado, Morgano se vuelve alguien querido entre quienes lo rodean y hasta da pie para una historia de amor que nadie se la veía venir.

      “El único respiro que se dieron los jugadores esa noche fue para asomarse a ver la actuación de Morgano. El salón principal estaba repleto. A la hora del espectáculo, el maricueca fue anunciado con el rimbombante nombre artístico de ¡Morgana, la Flor Azul del Desierto! Entonces, se apagaron las luces. Los hombres, como siempre ocurría en tales circunstancias, comenzaron a gritar, a golpear las mesas y a hacer escándalo.
Cuando se iluminó el escenario y apareció lo que apareció, fue apoteósico. Ninguno podía creer lo que veía. A nadie le entraba en la cabeza que esa maravilla que fulguraba ahí arriba fuera el mismo marica sin gracia que minutos antes se paseaba entre las mesas acarreando copas y botellas. La transfiguración era total. El sol que destellaba sobre el escenario era una mujer protuberante, sensual, bellísima: lucía una peluca plateada que le llovía sobre los hombros como una cascada de champagne, calzaba unos delicadísimos zapatos tacos de aguja que estilizaban y realzaban aún más su figura, y vestía un traje de terciopelo azul, constelado de lentejuelas, que se amoldaba a un cuerpo largo, delgado y sinuoso, como de serpiente. Apareció fumando en una larga boquilla de cristal, refulgiendo un tintineante ornamento de aretes, collares y pulseras. Sin música, en medio de un silencio casi de iglesia, con los hombres contemplándola con la boca abierta y los ojos de orate, se paseó por el escenario cimbreando sus caderas redondas, batiendo sus pestañas como abanicos y lanzando miradas que hacían ulular de ardor a los asistentes. Sin dejar de fumar y soplar besos con su boca roja, húmeda, acorazonada, se paseó un instante de un lado al otro del proscenio, se paseó con la confianza de un mago mostrando las mangas y el sombrero: nada por aquí, nada por acá; aquí no hay trucos ni engaños, todo lo que ven es auténtico, real, efectivo. Y, en verdad, allí no había ningún pelo de hombre, ningún órgano de varón, ningún olor a macho, sólo una mujer, una bella y legítima mujer, o el espejismo de la más bella hembra que ojos de pampino habían visto jamás por estas comarcas de desolación, se lo juro, paisita, por las recrestas”.

     También dentro de los curiosos personajes que aquí pululan, se pueden mencionar al excéntrico fabricante de ataúdes don Uldorico, un callado hombre que siempre anda vestido de oscuro y llevando una huincha para medir a sus futuros clientes; a su vez está Rosalino del Valle, más conocido como el Vendedor de Pájaros (a quien luego le haría el autor su propia novela en 2014 y llamada justamente El Vendedor de Pájaros), un sujeto que llega a la pampa cargado con sus jaulas, en las que trae a sus aves de varias razas y colores para venderlas a quien se  interese por ellas; e Imperio Zenobia, la dueña del Poncho Roto, el último prostíbulo que cierra en Yungay, quien trata a sus empleadas como hijas  y es el alma de la vida social del pueblo.  Por supuesto que hay otros que podría poner en esta lista, no obstante dejo al posible futuro lector que los vaya descubriendo por su cuenta, para que no pierda el placer de la novedad.
     La matrona mencionada arriba, nos trae la presencia de las prostitutas, tan destacadas en la narrativa de Rivera Letelier desde el título que le dio la celebridad en Chile y el extranjero: La Reina Isabel cantaba Rancheras (1994); de hecho, esta famosa meretriz es mencionada casi al final del texto.  Pues acá nos volvemos a encontrar con la puta de buen corazón y que en el caso de las aparecidas en esta obra, resultan ser mujeres que dan una alegría a los sacrificados mineros del salitre que vas más allá del hecho del plano erótico; es así que en esta faceta tan humana y cordial suya, muchas de estas se hacen grandes amigas de Malarrosa, a quien acogen sin vacilaciones, incluyendo la misma regenta del lupanar.
      Muy relacionado con el mundo de la prostitución, aparece el tema de la sexualidad y que toma un cariz imprevisto en Malarrosa, quien a sus jóvenes trece años posee una figura y una belleza que ya algunos admiran y desean.  Es cuando el libro se pone algo “polémico” en términos más conservadores, pues en determinado momento de la narración la chica toma conciencia de esta faceta suya y decide sacar provecho de ello; pues bien, esto contrasta con la imagen angelical que en un principio nos dan de ella, una luz de esperanza para su padre y su querido Oliverio y que forma parte de su naturaleza de alguien extraordinario.
        Un simbolismo bastante recurrente a largo de esta historia, viene a ser la idea del espejismo, no tanto como algo engañoso, sino que como algo incorpóreo y pasajero.  Pues en repetidas ocasiones Malarrosa percibe desde su atenta mirada, esta cualidad del mundo en que vive, algo que nosotros como lectores cultos del siglo XXI tenemos claro que tiene sus días contados y que la belleza de esas tierras áridas que representa toda su gente, pronto ya no tendrá cabida.  Espejismo es Morgano que siendo hombre se convierte en la falsa mujer, una de las más deseadas de toda la pampa; espejismo es también la propia Malarrosa, que obligada por su padre viste como niño para que no la miren más de la cuenta; otro espejismo es la imagen de vida que otorga la niña a los muertos que maquilla; y espejismo es por igual Saladino, quien poco a poco va convirtiéndose o disfrazándose del hombre al que le robó su suerte.

        “Y eso mismito era Yungay: un espejismo aparecido en lo más duro del desierto de Atacama, producto de la ambición desmedida de un general llamado José María Pinto Pereira, quien a principios de siglo pidió esos terrenos al gobierno como una manifestación minera”.

      “«Don Lucindo dice que quieren hacernos creer a nosotros mismos, los sobrevivientes, que somos el espejismo de un espejismo», dijo formal el niño. «Que por eso la gente se niega a llamar Renacimiento a la oficina y sigue nombrándola San Gregorio, como una forma de demostrar a los asesinos que nadie se ha olvidado de los caídos»

      Una vez que llegamos al precioso final, que podríamos tildar de agridulce, se nos regala un breve epílogo (y que en mi caso no fue de mi gusto, pues hubiese preferido que el escritor hubiese dejado todo como estaba antes de leerlo) y que de igual modo juega con esta idea del espejismo, ya que lo que acá se cuenta no queda claro de si es real o solo es un rumor.  Es así que queda a cada uno decidir cuál fue el verdadero destino de Malarrosa.




[1] Marco en negrita las palabras y/o expresiones  propias del español de Chile.


Preciosa portada de una edición extranjera.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El esperado regreso de “Black Mirror”.


      Casi dos años después de la última entrega de la “serie” antológica británica de televisión Black Mirror, enmarcada por lo general dentro de los terrenos de la ciencia ficción, por fin tuvimos una nueva temporada de este elogiado programa.  El milagro tras pensar que no volveríamos a tener otras historias de la mano de su creador y guionista Charlie Brooker, ha sido posible gracias a la hoy poderosa empresa Netflix y a la que le debemos otras joyitas del género para la pantalla pequeña, como lo son unas cuantas adaptaciones de cómics Marvel (Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage), Sense8 y Stranger Things; por lo tanto  por intermedio de su apoyo económico, nos encontramos con más episodios que en el pasado, seis en total (cabe recordar que antes solo tenía tres capítulos por temporada, además de un especial de Navidad) , bien se sigue manteniendo el mismo nivel técnico, artístico y argumental de sus primeros años.  Por otro lado,  esta vez hemos podido contar con actores famosos dentro de sus protagonistas, tales como los talentosos Bryce Dallas Howard y Robert Carlyle, si bien en general el resto de las actuaciones que podemos hallar acá resultan ser más que convincentes y emotivas.
      En cuanto a la temática y características de sus guiones, sigue manteniéndose la crítica o reflexión acerca del uso y abuso de la tecnología en nuestras vidas, con las correspondientes consecuencias que ello tiene para el ser humano en particular y la sociedad en general.  De este modo nos volvemos a encontrar con algunos argumentos de ciencia ficción, ambientados en futuros cercanos que muestran adelantos tecnológicos, que no dejan de ser verosímiles y que están a solo años de desarrollarse en el mundo real; de igual manera estas historias de “anticipación” siguen transcurriendo en la Tierra y sus protagonistas son por supuesto seres humanos, adultos siempre.  No falta la trama de carácter más realista, en el sentido de que todo sucede en el mundo tal y como lo conocemos (y en el tiempo “actual”), si bien en algunos casos uno que otro elemento se acerca al género, dentro del que se enmarca la mayoría de los episodios de  Black Mirror.
      Sintetizando esta nueva entrega del show y que se mantiene dentro de la línea de sus temporadas predecesoras, no falta el sentido moralizante o la invitación a la reflexión por parte de su creador.  En ese sentido no se puede olvidar que se trata de un programa dirigido a un público adulto, ya que sus argumentos para nada son simplistas, teniendo en algunos casos su buena dosis de violencia y erotismo, planteando que somos los mayores de edad los responsables de que el mundo esté así para bien o para mal, tal como lo podemos encontrar en sus guiones; de este modo los temas de la responsabilidad y la culpa se encuentran una vez más acá, lo que trae para sus personajes una serie de situaciones que en su mayoría no pueden ser más incómodas, mientras que para el espectador todo viene a ser sorprendente (y debido a ello los finales de cada entrega resultan ser magníficos).
     Como es habitual en los programas de este tipo, cada nueva emisión corresponde a una historia distinta, con protagonistas que no se repiten entre una y otra.  Asimismo, por supuesto que hay capítulos que sobresalen entre el resto y otros que pueden ser considerados como inferiores o menos logrados.  No obstante para quien aquí escribe, no hay episodio malo en todo lo visto hasta la fecha sobre este programa y bien se podría recomendar a ojos cerrados esta serie, que lejos se encuentra entre lo mejor de su estilo.
      Al ser ahora una coproducción estadounidense, ahora los episodios no solo transcurren en Inglaterra o Gran Bretaña, sino que al menos la mitad sucede en USA; por lo tanto, ahora tenemos a varios actores de nacionalidad estadounidense.

      Pero mejor detengámonos de una vez a revisar de manera detallada esta tercera temporada, mientras ojalá nos llegue el año que viene otra y en lo posible más extensa.
      ALERTA DE SPOILER (mi amigo Luciano me recomendó que lo hiciera, lo siento, pero es que no me di cuenta de que había incurrido en ello cuando escribía este texto y es que si no hubiese contado algunos detalles acerca de los argumentos, imposible que pudiese explayarme más a la hora de analizar y comentar).

¿Una escena de la vida real? Parece que sí, pero se trata de una imagen de Black Mirror.

      1- Caída en Picada (Nosedive): Pues en esta ocasión “tiraron toda la carne a la parrilla” para asegurarse de lograr la atención completa de su público seguidor y del nuevo, con lo que podría considerarse sin dudas como lo mejor de esta temporada.  Teniendo de protagonistas a un trío de actrices de distinta generación (si bien una de ellas solo aparece un breve tiempo en pantalla, aunque su rol resulta decisivo para su argumento y en especial la vida de su personaje principal), se trata de una obra de ciencia ficción pura, que además no puede ser más entretenida e intrigante.   Es así que acá nos encontramos en el papel principal con Bryce Dallas Howard, artista de filmes de M. Nigth Shyamalan como La Aldea y La Dama en el Agua, quien acá aparece casi irreconocible e interpreta a alguien bastante diferente al de otras féminas que le ha tocado en su filmografía.  Luego está la preciosa Alice Eve, como una materialista mujer que representa lejos lo peor de la sociedad ilustrada por este capítulo, de igual manera caracterizando a otro tipo de mujer, un prototipo bastante negativo por cierto, en vez de la dulce científica militar que hizo en Star Trek: Into de Darkness.  Y por último, la dulce Cherry Jones vuelve acá a interpretar el rol de una mujer dulce y sabia (tal como en Señales también de Shyamalan y en La Tormenta Perfecta), transmitiendo al espectador toda esa humanidad que echamos de menos entre en el mundo “hueco”, en el que transcurre esta historia.
      Su argumento resulta ser una crítica ácida a las redes sociales, llevadas al extremo y que en este caso se reconocen porque todos los habitantes de la sociedad en la que viven los personajes, están sometidos a un sistema de popularidad a través de Internet y que es el único medio posible para acceder a la movilidad social; de este modo mientras más votos se tenga de la gente (similar al “Me gusta” del Facebook), mayores privilegios se tiene y por lo tanto mientras menor es el éxito social, el nivel de vida es más bajo.  Entonces no importan los méritos intelectuales, proezas físicas y actos desinteresados, solo la popularidad y la imagen ante los medios masivos que son la herramienta para salir adelante.  Es así que nos encontramos con una verdadera antiutopía en este episodio, pues la gente por desear caerle bien al resto y salir adelante, solo busca conseguir el beneplácito de los demás, con sonrisas falsas y negándose ser sincera con el resto; de este modo, la autenticidad es algo escaso y aquellos pocos que no concuerdan con el status quo o bien son parias para los demás o son considerados criminales. La antiutopía radica en este aparente mundo perfecto, de gente que simula ser feliz y sin embargo no es libre de verdad, ya que si se sale de la norma cae en el ostracismo social. El guión se toma gran parte de esto con un humor muy negro, mostrando a la mayoría de la gente como verdaderos idiotas, carentes de valores tales como la humildad y la compasión; de este modo la gran mayoría de los personajes que aquí aparecen, son verdaderas caricaturas de los adictos a estos medios tecnológicos.
      Bryce Dallas Howard es aquí una joven que solo quiere escalar posiciones como muchos de quienes la rodean y es así que se obsesiona con una antigua amiga de infancia, quien tiene todo lo que ella quiere ser.  Pues justo cuando comienza a cumplirse su anhelo, una serie de pequeños eventos la lleva por el camino de la ignominia, dándole la mejor lección de su vida…hasta que por fin se encuentra a sí misma.

    
2-Partida (Playtest): Luego de un tan potente estreno de temporada con el título anterior, uno se queda aún en la cabeza con la historia que antecede a esta y no obstante resulta difícil mantener el mismo ritmo y nivel de satisfacción para el público.  Es así que este segundo capítulo al ser el menos bueno de la temporada, queda sin dudas en desventaja al comparársele con Caída en Picada.  No obstante hay que ser justos con él y se le deben reconocer sus propias virtudes, que malo no es.
      En esta ocasión la tecnología presente en el argumento es la de los videojuegos y en especial aquellos que hacen uso de la realidad virtual.  El protagonista es un joven gringo veinteañero, que decide “escapar” de su vida y sus problemas viajando por todo el mundo, hasta que llega a Inglaterra y cuando se queda sin dinero, se entera de que hay una manera fácil de conseguir lo que le falta: participando como cobaya en un videojuego que se está probando.  Una vez dentro de experimento, que implica el uso de tecnologías nuevas que obviamente aún no están aprobadas, se da cuenta de que su vida corre peligro y no le queda otra que tratar de escapar. 
      Interesante resulta ser que acá nos encontramos por un lado con el tema de del miedo y no solo por el hecho de que el videojuego que aquí aparece, tiene que ver con la materialización de las fobias según cada persona.   Pues nos encontramos con la representación del papel que juega esta emoción (la primera de todas según algunos estudiosos) y la más instintiva, que sin dudas nos caracteriza, pues lo que tememos es quiénes somos.  Pero el miedo a las arañas y a su antiguo atormentador de su infancia, no es nada comparado con lo que en realidad domina las pesadillas de nuestro protagonista: Un temor tan de “adulto” y demasiado complejo, propio de la “gente grande” que complica todo y no algo básico como las fobias que un ser como el de It de Stephen King, aprovecharía para alimentarse de sus víctimas; es así que lo que nos dice su guión, es que en el fondo todos tenemos nuestra debilidad, la que termina por consumirnos si no la superamos (algo que este muchacho por la incapacidad de enfrentar su miedo, fue incapaz de superar desde el principio de la historia).
    También es posible hallar acá el tema de la memoria, en la medida de que también estos elementos fundamentales  nos definen, pues somos nosotros en la medida que con el paso del tiempo hemos acumulado una serie de recuerdos relevantes.  Ante esto, es posible tener una identidad y un propósito para la vida, de modo que si este pasado ya no está… ¿Qué nos queda para reconocernos?
     Por otro lado, cabe destacar que acá también nos encontramos con uno de esos típicos genios extravagantes, que se dedican al mundo de la computación y en este caso un aún joven friki de origen japonés.   Pues este sujeto bien recuerda a personajes reales como Steve Jobs y Bill Gates o personajes de ficción, tales como los de la novela Ready Player One de Ernest Cline, James Halliday y Ogden Morrow, todos ellos sujetos consagrados como artífices en el mundo de la informática.   Pues no podía faltar el “científico loco” en esta serie y en la informática hay varios y harto bizarros.

     3- Cállate y Baila (Shut up and Dance): El primero de los dos episodios de esta temporada que transcurren el mundo “real” y que en este caso por su carácter realista, impacta por mostrarnos cómo la tecnología que hoy en día damos por sentado y como algo normal, puede ser algo insufrible.
      La trama gira en torno a un joven en los últimos años de la adolescencia o en los primeros de la adultez, quien empieza a ser acosado por un desconocido o un grupo secreto desde su celular; es así que lo hacen participar contra su voluntad de una serie de actos incómodos, bajo la amenaza de hacer público sus “pecadillos” en el uso de Internet.  Mientras se ve obligado a acceder a las extrañas peticiones de sus atormentadores, conoce a otro que se haya en su misma situación, un casado hombre maduro y con hijos (interpretado por el veterano Robert Carlyle).  Es así que comienza una espiral de degradación, con cada nueva petición a la que deben obedecer.  Al final como si se tratara de una tragedia griega, estos dos y otros como ellos, pese a sus esfuerzos parecieran estar frente a una fuerza superior que acaba derrotándolos.  Si en Caída en Picada la protagonista acaba bajo el peso de ese mundo que tanto adoraba (pues en cierto sentido, todos somos mártires de un sistema que nos gobierna, diciéndonos cómo comportarnos, pero al final siempre- o en la mayoría de los casos- consumiéndonos), en esta ocasión al castigo no hay posibilidad de redención, ya que todo acaba demasiado mal; no hay esperanzas, ni posibilidad de redención.
      El objeto tecnológico que más destaca esta vez en el argumento es el celular, un objeto que llevamos con nosotros para todos lados y que tal como podemos apreciar esta vez, nos controla e impide que tengamos privacidad (si no, meditemos acerca de cómo el famoso whatsApp nos ocupa tanto tiempo, en vez de aprovechar para hacer cosas más provechosas).

     4- San Junipero: El único capítulo de las tres temporadasde todo Black Mirror,  incluyendo el especial de Navidad, que en términos simplistas podría calificarse como “bonito”, pues además posee una nostálgica ambientación retro (¡Los queridísimos años ochenta otra vez!) y más encima trata acerca de una inolvidable historia de amor…entre dos mujeres.
    Así es, acá las protagonistas son dos damas que tras conocerse se enamoran.  No obstante como toda historia romántica, nada es fácil para ambas amantes y antes de estar juntas para siempre (ese “siempre” acá resulta ser más que un término retórico), deben enfrentar a sus propios conflictos internos y que por supuesto deben resolver.
     Al ser las protagonistas de la trama dos miembros de la comunidad LGTB, una bisexual y la otra lesbiana, se suma el hecho de que las dos resultan además ser una pareja multirracial, afroamericana y caucásica respectivamente; quizás este último detalle hoy en día no tenga mayor relevancia, cuando se supone ya se han eliminado este tipo de prejuicios étnicos; sin embargo no deja de dar gusto que pese a todo lo malo que hay por ahí, todavía hay cosas buenas que valorar, como que el verdadero amor no tiene fronteras.
     Ahora bien, todo esto ocurre en una realidad simulada ultra sofisticada, llamada justamente San Junipero, cuyos habitantes perpetuos vienen a ser personas muy especiales.  Es así que  a su vez nos encontramos con el viejo tema de la utopía, del mundo ideal al que todos quieren llegar y al que en este caso sí es posible acceder gracias a la tecnología.
     Un tema que se desprende de todo esto, es la búsqueda de la felicidad y no de acumular solo para uno éxito y materialidad, tal como en los capítulos ácidos habituales de esta serie, sino que tiene que ver con el deseo de compartir con otros nuestra soledad y con estos pares crear algo que pueda llevarnos a la plenitud.  Es así que por primera vez en el show, vemos más de un gesto de amor que habla de la nobleza del corazón humano, todo un aliento tras tanto fatalismo en Black Mirror; por ende, la única manera de superar las desgracias, es con gestos desinteresados y confiando en quien tenemos a nuestro lado.
     La recreación de los ochenta (y también de los noventa) es soberbia, en especial en lo que corresponde a vestuario y música, poseyendo por esto mismo una muy buena banda sonora, con varios temas clásicos de estas épocas. 
     A la presencia de la realidad virtual, por ser un episodio de tono más positivo, se presenta otro aspecto de los avances tecnológicos y científicos: su uso en la medicina.
     Por otro lado, una vez que se descubre ante el espectador el verdadero sentido de San Junipero, Charlie Brooker nos sorprende con otra faceta que antes no había mostrado en sus guiones, pues introduce un elemento por completo distinto a lo visto antes en la serie: la presencia de lo metafísico, a través de la posibilidad de la existencia de vida después de la muerte y lo que tal como se desarrolla la trama, implica que la conciencia no es otra cosa que lo que para los religiosos viene a ser el alma.
      Y como ya sucedió con otra serie actual de ciencia ficción de culto, la españolísima El Ministerio del Tiempo, no puedo dejar de sentir cierto malestar por el hecho de que aun cuando acá se aborda de manera muy bella y espontánea el amor entre dos personas del mismo sexo, me sigue pareciendo todo esto algo sexista… ¿Pues por qué no fueron sus protagonistas dos hombres en vez de dos mujeres? Bueno, la respuesta es obvia: incomoda menos ver a dos mujeres besándose (y hasta excita a muchos hombres), que si se tratara de dos “machos”; por otro lado, lo que vende más viene a ser la primera opción.

     5- El Arte de Matar (Men Against Fire): El protagonista de esta ocasión, es un joven soldado que como muchos de sus pares, cree estar haciendo un servicio público para su comunidad, participando en una guerra que su gente está ganando y que implica una muerte sin cuartel al enemigo, o sea, una verdadera matanza étnica.   De quien debe deshacerse es de unas criaturas humanoides a las que llaman cucacarachas, supuestamente idiotas y nocivas por completo; es cuando en una de sus misiones “militares” comienza a ver a sus rivales con nuevos ojos y ello le trae como consecuencia una crisis de fe, que da vuelta por completo su vida hasta hora.
     Acá nos encontramos con el uso de la tecnología para manipular y encubrir ideologías de supremacía racial, motivadas por el odio y la intolerancia.  El uso de las mentes ingenuas de jóvenes que se ofrecen para defender los aparentes justos ideales de su nación o sociedad, es algo tan viejo como la humanidad y a ello se suma el control por medio de la sugestión y todo tipo de mentiras para conseguir su beneplácito.   También se puede apreciar que en las mismas armas y todo tipo de artefactos que usan los militares (y el gobierno), se muestra lo peor que podemos llegar a hacer con nuestra capacidad de inventiva y desarrollo tecnológico, pues al final se trata de crear cosas para dañar y aniquilar, en vez hacer más grato y fácil la existencia de los demás (que se supone para eso tenemos inteligencia).

     6- Odio Nacional (Hated in the Nation): Una serie de muertes que implican la utilización de tecnología creada originalmente con un fin benéfico, que implica a personas consideradas nefastas para la sociedad, lleva a unos agentes de la ley a realizar una investigación policial para encontrar al culpable de lo que está pasando.  Un detalle espantoso de todo esto, es que gente “inocente” participa en una especie de votación en las redes sociales para encontrar al nuevo candidato a ser ejecutado, lo que complica todo, porque al parecer no hay verdaderos culpables.
     La historia pone en el tapete el sentido relativo de lo que está mal para la gente y el frágil valor de la justicia humana, que se presta a interpretaciones y ambigüedades, como también el uso nefasto de todo ello.  ¿Quién es un verdadero criminal para nosotros y quién merece en realidad ser castigado? ¿Somos justos con nuestro sistema punitivo o a la larga nos volvemos iguales que aquellos que infringen la ley? ¿Depositamos correctamente nuestra fe en quienes nos representan como justicieros? Estas y otras interrogantes se encuentran en la presente historia.
      Una vez más se aborda el tema de la intolerancia, un gran mal de nuestra naturaleza, pues los crímenes aquí cometidos son debido a ello.  Interesante al respecto resulta ser que la misma democracia, la opinión de la mayoría viene a justificar este tipo de aberraciones, tal como queda demostrado en el guión y no obstante hay sujetos en las sombras que se aprovechan de este sistema “moderno” para conseguir sus propios fines.
      Dentro de los actores que aquí participan, hayamos a Benedict Wong, destacado actor británico de origen oriental y que este mismo año no más vimos en un muy agradable papel en Doctor Extraño.
      Por ser el último episodio de la temporada, este es mucho más extenso en su metraje, llegando a durar casi una hora y cuarto, un verdadero telefilme de calidad cinematográfica.

Algunos de los protagonistas de estas seis magníficas historias.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿La Dama Chilena de la Ciencia Ficción?


I- Primeras palabras.

    Hace años que tenía intención de leer a mi compatriota María Elena Aldunate, más conocida como Elena Aldunate, digamos que desde mi época de universitario en la década de los noventa.  Fue cuando me di cuenta que era una autora chilena la que estaba detrás del nombre femenino y español de El Molino y la Sangre, gruesa novela de fantasía o más bien de literatura maravillosa editada por la prestigiosa editorial española Acervo, en sus por entonces caras ediciones en tapa dura (que por aquel entonces difícilmente podía costearme).  No obstante pasaron años para que por fin me pudiese adentrarme en su narrativa.
     Recuerdo que una vez el escritor nacional de ciencia ficción Teobaldo Mercado (quien de seguro sabe más sobre el tema que yo), no me habló muy bien acerca de la calidad literaria de su colega, considerándola como alguien con esas típicas fijaciones eróticas que a veces encontramos en literatura femenina; pues bien me quedó claro que tales temáticas no eran del aprecio de este otro autor.  Como mil veces prefiero hacerme mi propia idea, acerca de si un autor es realmente de mi gusto o no, preferí obviar sus comentarios, a la espera de que llegara a mis manos algo de la Aldunate.  Y no pasó mucho tiempo hasta que por fin se dio la oportunidad para cumplir mi deseo.
     La editorial chilena Puerto de Escape, especializada en ciencia ficción, terror y fantasía, sacó en 2006 la recomendable antología de ciencia ficción Años Luz, compuesta por trabajos de autores criollos y que abarca más de setenta años de la también llamada literatura de anticipación en las letras nacionales (tuve el honor de asistir a su lanzamiento oficial y tras comprarme el precioso volumen, poder contar con los autógrafos de varios de sus artistas).  Pues ante la carrera más o menos afamada de Elena Aldunate en el género, no podía faltar al menos un ejemplo de su prosa y esto fue por medio de su cuento La Bella Durmiente de 1973.  Debo decir que tras mi primer contacto con su trabajo, me sentí bastante a gusto, queriendo de inmediato degustar a la brevedad más de sus obras.
     Hace un par de semanas atrás en mi tercera visita consecutiva a la FILSA (Feria Internacional del Libro de Santiago) asistí a una muy interesante charla en la que tres especialistas en la obra de esta escritora, hablaron acerca de ella y su labor. Tal actividad se debió a la reciente reedición de varios de sus títulos por parte de un proyecto editorial, el cual además pretende sacar el resto de su obra y al parecer entre ellos uno que otro trabajo inédito.  Así fue que motivado por todo esto, me dispuse a leerme el pequeño tomo de cuentos suyos Angélica y el Delfín (1977), el cual solo me tomó dos días y que más adelante comentaré.
     El preciado libro lo compré un domingo por la mañana, luego de pasar la noche en la casa de mis queridos amigos Rosita y Marcelo Brito, tras una linda jornada de amistad (reunión en la que también estuvo Bernardita, otra compañera del grupo).  Esa vez de camino a mi casa, en una venta de patio encontré la primera edición a un precio casi risible y ni siquiera dudé en traérmelo conmigo.

II- Su vida y obra en unas pocas palabras.

      Hija del consagrado (y olvidado) divulgador científico chileno Arturo Aldunate Phillips, Premio Nacional de Literatura de 1976, nacida en el seno de una familia acomodada chilena, desde pequeña tuvo inclinaciones artísticas y a lo que claramente la relación con su padre influyó de manera positiva.
      Su vida como mucho de sus pares poseedores de una gran sensibilidad, no estuvo exenta de varios dramas y dolor, a los que se sumó la existencia de un marido que en vez de proporcionarle el amor respectivo, la humilló en más de una ocasión y de las maneras más atroces: No contento con engañarla con otras mujeres, quemó varios de sus escritos, la internó en un psiquiátrico y le quitó la tutela de sus hijos. Pese a todo, la belleza de su rostro no era otra cosa que una representación de su propio espíritu luminoso, ya que aun así no le quitaron las ganas de plasmar en sus páginas su hondo paisaje interior; todo ello se puede apreciar en su literatura y que la llevó a ser la primera de su género en Chile, en probar con un literatura poco considerada en aquellos años por los intelectuales chilenos: la ciencia ficción.  De este modo junto a otros dos destacados autores, Hugo Correa y Antonio Montero (también conocido con el pseudónimo de Antoine Montagne), formó parte de la triada de la ciencia ficción chilena de aquellos años (décadas de los sesenta y setenta).
    Hubo otras damas que se atrevieron a publicar textos del género, durante esta época en este lado del mundo, no obstante fue la Aldunate la única que consiguió cierto profesionalismo, debido en parte a lo prolífico de su obra.  Tras comenzar a publicar títulos de carácter realista, irrumpió en el paisaje literario tradicional chileno con Juana y la Cibernética (1963), su primer volumen de cuentos y donde el que le otorga su nombre al tomo, se adelantó lejos a varios temas hoy trillados en el llamado ciberpunk y la ciencia ficción en general: la relación entre un ser humano (en este caso una mujer) y una máquina; ideas que hoy en día vemos con regularidad en el manga y el anime (Ghost in the Shell), así como en el primer cine de David Cronenberg (Videodrome, Crush y ExistenZ), como también con el arte de H. R. Giger (Alien y Especies). El erotismo femenino que ha caracterizado buena parte de sus ficciones, se hace evidente en este relato.
     En 1967 aparece su segundo volumen de cuentos alejados de la típica prosa de sus compatriotas: El Señor de las Mariposas.   Angélica y el Delfín (1976) sería su tercer recopilatorio de historias, que lindan entre la ciencia ficción y la fantasía.
     Quizás su obra más emblemática, podría ser Del Cosmos las quieren Vírgenes (1977), novela de ciencia ficción cuyo nombre no puede dejar de rememorar los títulos de tantos filmes de clase B del género (¿Algo hecho a propósito por su autora?).
     De igual modo incursionó en la ciencia ficción juvenil, a partir de su saga de Ur, dedicando cada tomo a sus nietas, labor que comenzó en 1961 y terminó en 2001, con una serie de cinco entregas.
     Aparte de otros libros suyos como Francisca y el Otro (1981), del cual nada he podido averiguar de su temática (si bien su nombre bien remite a una narración más del estilo que le dio fama), cabe destacarse su al parecer más extensa novela, de 1993, El Molino y la Sangre.  Si bien no corresponde a una obra de ciencia ficción, se trata de un libro a medias entre la fantasía y el realismo mágico, el cual trata acerca de una vieja casa que como un ser vivo y pensante, es testigo de la vida de varias generaciones sucesivas de mujeres en una misma familia.
     Los títulos de sus obras resultan bastante sencillos, ocupando por lo general el nombre de su protagonista al principio del título y luego un sustantivo común para sintetizar el contenido de la obra.  Como ejemplo de esto: María y el Mar, Juana y la Cibernética, Angélica y el Delfín, etc.  La misma estructura de sustantivos y nombres propios se dan con todos los libros de ciclo de Ur (Ur y Alejandra, Ur y Almendra…), Ela y los terrícolas, entre otros.  Este recurso simplista, contrasta con el de una narrativa muchas veces poética, con el uso de metáforas y todo tipo de figuras literarias que embellecen sus textos y otorgándoles una gran sensibilidad a estos.
     Años después de su fallecimiento en 2005, luego de llegar a la longeva edad de 91 años, la editorial chilena Cuarto Propio sacó en 2011 un compilatorio con veinte de sus cuentos, el cual posee además un valioso estudio de su narrativa y que lejos da luces acerca de las características de esta, como su temática, transfondo y simbolismos.

III- Adentrándose en su literatura.

   
    La mayoría de sus protagonistas son mujeres, de modo que la historia se encuentra contada desde su punto de vista y en tercera persona, si bien sus narradores solo poseen un conocimiento relativo de los acontecimientos; así es que apenas conocen el presente de sus personajes y son incapaces de aventurarse en el pasado y el futuro, menos con lo que sucede dentro de sus cabezas (salvo en el caso de La Bella Durmiente y El Niño, que por su extensión mayor permiten mayor desarrollo estilístico y argumental). 
     El predominio de personajes femeninos en su literatura, la ha hecho ser considerada como una autora feminista.  No obstante a los ojos de quien aquí escribe, al menos en los cuentos que comprenden este librito, la defensa de la figura de la mujer como alguien con derecho a su autonomía apenas está esbozada y ello se debe a que todos estos casos muestran a féminas que para conseguir cierta independencia, deben recurrir a agentes externos o a la evasión con el propósito de acercarse a cierta dicha; pues se trata de mujeres solas, que viven una vida miserable y no son plenas, cuya vidas no tienen sentido o hasta que en el mejor de los casos una fantasía o un ente foráneo las “salva”.
     Lamentablemente lo breve de sus cuentos, apenas permite que haya un argumento sólido y en algunos casos todo queda en un mero bosquejo, de algo que podría prometer más o bien la narración queda convertida en algo casi incomprensible (tal como sucede con Ventana y El Ingenio).
     Teniendo en cuenta estos antecedentes, tras haber leído el libro y más cuando se le vienen a la memoria a uno autoras del género en realidad consagradas (como la mismísima Ursula K. LeGuin, alguien de la talla de Marion Zimmer Bradley, la muy famosa Connie Willis o la igualmente célebre James Triptee Jr.), encontrarse con esta selección lo hace dudar acerca del título dado a la Aldunate.  Ahora bien, no se le niegan algunas virtudes que ya se le han mencionado aquí, como su lirismo y valentía a la hora de ser la única mujer en el territorio chileno de aquellos años (y uno de los pocos autores en general), en escribir con regularidad ciencia ficción, consiguiendo además publicarla; no obstante habría que leer más de su pluma, como para hacerse una idea cien por ciento cabal sobre la verdadera calidad artística de su obra.
     Pero pasemos de una vez por todas al libro que ha motivado gran parte de este post:

     Pues en primer lugar parte con un más que interesante prólogo, del propio padre de la autora, el divulgador científico Arturo Aldunate Phillips.  En las páginas dedicadas a su hija, en vez de alabar lo hecho por esta, toma un camino por completo diferente y que sin embargo logra darle un empujón a estos textos, tras demostrar la validez de la ciencia ficción como expresión artística.  Es así que este hombre nos cuenta de su encuentro con el importante astrónomo Fred Hoyle, reconocido hombre de ciencias a nivel mundial…y también escritor de ciencia ficción; de este modo si alguien como Hoyle es capaz de apreciar el valor de la ciencia ficción, como un medio para extender nuestras mentes, lo realizado por su descendencia bien merecería ser tomado en cuenta ¿No?

      1- Angélica y el Delfín: El cuento que abre el tomo y le da su nombre a este, viene a ser sin dudas uno de los dos mejores relatos, en especial por lo acabado y su complejidad, de entre los otros que forman parte de él.  Pues aquí en paralelo se cuenta la historia de sus dos coprotagonistas, primero el de la muchacha llamada Angélica, una joven veraneante que ha tenido una experiencia sexual en pleno mar con un chico que le gusta y no obstante tal acción no ha sido de su agrado; de hecho, todo esto posee su cuota de violencia hacia la mujer, casi convertida en un objeto para su amante y hasta recuerda a una violación…
     “Mientras Angélica siente cien guijarros incrustados en su espalda desnuda a cada vaivén…
      (…) Es curioso cómo a pesar del apremiante ritmo que, mal que mal, también la motiva a participar, los ruidos, la luz y el dolor de su espalda magullada contra la roca están presentes y claros en su conciencia (…)”.

      Mientras sucede esto y tras terminar el coito, que luego lleva a Angélica a no desear volver a ver a su compañero, se relata la historia de Isspa, un delfín que pertenece a una raza avanzada de cetáceos avanzada.  Debe saberse que cuando Angélica tuvo su orgasmo en el agua, el supuesto animal entró en contacto con ella, de cierta manera telepática.  A través de Isspa se cuenta acerca de su cultura, bastante ligada a la de los seres humanos.  Por esta misma razón el accidente, casualidad o destino que los ha llevado a entrar en conocimiento del otro, los une de una manera muy especial.  Mientras para Angélica el sexo con alguien de su especie  fuera algo insatisfactorio, su encuentro más íntimo con la “bestia” resulta ser algo más elevado…

     “A través de su piel entumecida, la niña siente cómo aquel bálsamo en extraña transfusión directa va relajando sus músculos, entibiándole la sangre, reconfortándola, mientras aferrada con las dos manos a su aleta dorsal se recuesta sobre la suave piel oprimiéndole los flancos con piernas temblorosas; así se deja conducir mientras poco a poco el temor desaparece transformado en confiada laxitud”.

      Cabe destacar el simbolismo en el nombre de la protagonista, Angélica, derivado de ángel y que no deja de unirse al carácter noble que se le ha dado a los delfines a lo largo de la historia, criaturas de dimensión celestial en algunas creencias.  Por otro lado, tampoco se puede olvidar que según algunos mitos, estos animales acostumbran copular con mujeres y a quienes seducen convertidos en hombre bellos; de este modo la autora recoge estas viejas historias y le da su propia variación literaria.

    
2- Un señor don Luis: Un cuento bastante extraño, si bien no deja de ser interesante y que tampoco se enmarca en la ciencia ficción o la fantasía tradicional,  por lo que podría considerarse como algo inclasificable.  Trata de una mujer que acude al cementerio a desenterrar los restos de un antepasado suyo, quien estuvo involucrado en una especie de escándalo, debido a su supuesta vida licenciosa.  Paralelamente a lo que se cuenta acerca de esta dama, la narración se detiene en el mismo romance que le tocó vivir a su familiar.  La oposición entre las vidas de ambos personajes, el del presente y el del pasado, muestra cómo una vida desarrollada al amparo de la libertad, más auténtica, puede ser mucho más plena pese al qué dirán.  Por otro lado, el verdadero valor del amor, como fuerza salvadora, queda manifestado en este relato.

     3- Marea Alta: Un texto que si se hubiese trabajado mejor, con más dedicación para desarrollar sus acontecimientos, podría haber sido mucho mejor.  Acá otra vez se trata de una mujer joven, cuya existencia no resulta muy feliz que digamos; de este modo es una persona sola y que durante un paseo por la playa, cree encontrarse con una figura masculina que la puede sacar de su desgracia (ya son dos cuentos del libro en los que la costa aparece, dentro de la narrativa de la Aldunate, como un medio para alcanzar cierta plenitud mayor).  A diferencia de la protagonista del primer relato, esta otra se presenta como alguien de más inestabilidad emocional, mientras que Angélica es descrita como una persona segura de sí misma.  De este modo el encuentro que tiene esta otra mujer con su salvador, queda en la ambigüedad, respecto a si lo que sucede hacia el final es en realidad algo de connotaciones fantásticas o bien ocurre dentro de la mente de una mujer desquiciada.

     4- Ela y los terrícolas: El primer cuento verdadero de ciencia ficción de este tomo, debido a su corta extensión corresponde más bien a un microcuento, pues apenas abarca tres páginas de extensión.  Trata acerca de unos astronautas que han llegado a otro planeta (Ela) y quienes debido a un accidente se encuentran en peligro mortal, razón por la cual los alienígenas tratan de salvarlos, pero desconocen la manera de intervenir en su biología diferente.  El argumento está contado de forma confusa y ello entorpece la lectura, de modo que escaso gozo se puede sacar al respecto.

     5- El ingenio: Otro cuento que no quepa lugar a dudas, respecto a su carácter de obra de ciencia ficción, es otra historia demasiado corta y que sin embargo posee el final inesperado propio de este tipo de narraciones breves.  Bien podría decirse además que este texto,  posee un lenguaje más acorde al de este tipo de relatos, con una tecnojerga que hace mención a la existencia de una ciencia avanzada y hasta extraterrestre.  Por otro lado, se puede afirmar que  trata de temas caros al género, como la existencia de razas alienígenas, el primer contacto entre especies inteligentes y la exploración espacial.

     6- La bella durmiente: El cuento más largo de este libro es además el mejor logrado y hasta el más hermoso de entre el resto de los que aquí se encuentran.  Por otro lado, se trata de una obra de ciencia ficción narrada con un lirismo tal, que nos muestra a una Elena Aldunate por completo inspirada y que ojalá hubiese mantenido el mismo nivel en el resto de esta selección.  Asimismo se debe destacar que se trata de una extrapolación del clásico de los cuentos de hadas homónimo, si bien teniendo en cuenta el pesimismo de la mayoría de estaos relatos, su final para nada se parece al que esperamos para la princesa protagonista.
    Por segunda vez en esta colección, la autora se permite describir toda una sociedad extraña a la nuestra (pues ello ya sucedió con Angélica y el Delfín), la que resulta ser nada menos que los descendientes de los humanos en un futuro lejano de la misma Tierra.  Pues en este mundo aséptico y en el cual sus habitantes han perdido buena parte de lo que consideramos nuestra humanidad, es regresada a la vida una mujer que estuvo largo tiempo en un sueño criogénico.  Un científico y una especie de enfermera son testigos de este encuentro con la habitante del pasado y ello para sorpresa de ambos los remece de tal manera, que ya sus vidas no volverán a ser las mismas.  A su vez, la “renacida” al encontrarse en medio de este lugar que ni siquiera conoce, se enfrenta a sus propios miedos y que la hacen más infeliz que nunca.  El drama en el que los tres personajes se ven involucrados, nos presenta una doble historia de amor imposible, que acentúa la atmósfera trágica de esta obra.

     “Los ojos cerrados, la sangre entibiándose lenta, muy lenta, pulsa por cavidades entumecidas por conductos cerebrales de abismo y somnolencia, atravesados por estallidos de pánico y de sombra, de ansiedad y desconcierto…Las manos, los pies ajenos, los cabellos, estopa antigua.  Va latiendo el corazón más y más.  Por el diminuto laboratorio del oído, un sonido rompe el silencio.  Olvidada experiencia de un contacto.  Gesto perdido en noches incoloras, sin trazos, ni dimensión.  Todo el ser es un oído que espera.  Los ojos, bajo los párpados cerrados, giran y entre rojas claridades estriadas de sombras, quieren saber.  Pesados, con milenario polvo de inconsciencia, trabajosamente se abren, y abiertos, sólo duelen ante la penumbra.  No miran, no recuerdan, no enfocan. Sólo giran mientras despierto el ser respira, y aquel aspirar y exhalar el aire aséptico de la cámara regenadora, hace que la memoria orgánica, el latir animal, se automatice.  De pronto está de nuevo el sonido impactando su limbo…”.
  
     El personaje del doctor viene a ser el segundo de su sexo, en tener verdadera relevancia dentro de una de las narraciones que componen este libro (obviando al delfín Isspa) y que aquí aparece caracterizado como un hombre de ciencia, para quien la experiencia de encontrarse con su antepasada le abre las puertas a algo que no conocía: sus propios sentimientos.

     7- Ventana: Un texto que en realidad resulta inclasificable, puesto que si bien está hecho en prosa (y bastante poética, por cierto), en realidad nada cuenta y se limita a describir todo lo que ve la narradora-protagonista desde su ventana.  De lo poco que se desprende de este título, se trata de una mujer casada, de vida aburrida y de seguro infeliz.

     8- El carrusel: Otro cuento sobre una mujer desdichada, quien en esta ocasión mientras su pequeño y único hijo (quien además es la única persona a la que tiene en el mundo) se entretiene arriba del caballo de un carrusel, fantasea acerca del hombre perfecto que la pueda sacar de sus miserias.  Si bien la narración no posee mayor atractivo desde el punto de vista argumental, sí resulta interesante que la protagonista proyecta otros aspectos de la misma autora en su penoso pasar, pues acá en lo poco que se llega a contar sobre esta, se hace mención a un matrimonio fracasado, donde el hombre se comporta como un bruto, quien la humilla y es un borracho.  Las obsesiones y leiv motivs recurrentes en la obra de la Aldunate, quedan de manifiesto mayormente en el cuento que viene a continuación; no obstante como ya ha podido quedar consignado, en su mayoría los relatos que componen este libro tratan sobre féminas, que para escapar de su desgracia no les queda otra que fantasear o encontrar medios extraordinarios, tal como quedará mejor representado a continuación.

    9- 10 centímetros de sol: Luego de La Bella Durmiente, para un servidor viene a ser lejos el mejor cuento del tomo, además del más original…sin dejar de mencionar lo polémico que pudo ser en su momento y que incluso hoy en día podría llegar a ser para las mentes más estrechas.  Sin dudas si tuviese que seleccionar algún cuento de esta autora, de los que comprenden este libro para una antología, aparte del ya citado, optaría sin vacilaciones por este y ello debido a su enorme calidad literaria (y donde esta vez sí que la escritora le dio en el clavo a la idea de una historia cortísima, pero intensa y por completo bien acabada).
     El cuento trata sobre una monja que en secreto al atardecer encerrada en su celda, tiene encuentros secretos con una entidad que se manifiesta a través de un rayo de luz, la cual la posee y le lleva al orgasmo, únicos momentos de dicha de su apagada existencia negada al contacto físico con otras personas. El erotismo que abunda en la descripción de la pasión de esta mujer y que bien recuerda a lo narrado acerca de los éxtasis místicos de figuras religiosas como Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, no puede ser más intenso.  Por otro lado, innegable viene a ser el carácter masculino y/o fálico de esta entidad, lo cual radica en cuando se le compara en la narración con una sierpe (antigua palabra para referirse a las serpientes) y su propia naturaleza de luz solar (no olvidar el carácter masculino que se le da en la tradición religiosa al sol); el mismo nombre del cuento, palabras que se repiten hacia el final del texto, también posee su significancia sexual (el tamaña del órgano masculino, que aunque “pequeño” si se considera unas dimensiones de este tipo en la realidad , aun así logra satisfacer a esta mujer solitaria).

     “Sentada, las manos abiertas sobre el oscuro regazo, se va sumergiendo voluptuosa en el microcosmos de aquel rayo alegre, mensajero de afuera añorado y prohibido.
      (…)
      Desnuda, perdida, se ofrece a la caricia de aquel ser-serpiente-de sol que la envuelve encendiéndola”.

     Ahora bien, la criatura en sí puede ser considerada como una entidad sobrenatural, ángel o demonio, como también un ser alienígena, porque queda de manifiesto la interrogante respecto a su verdadera identidad.  Esto último responde a la idea del misterio propio de los hechos milagrosos y del tono extraordinario que posee un acontecimiento como este, que además es un secreto que guarda celosamente la protagonista.
     ¿Y en qué radica la supuesta dimensión polémica de este hermoso, aunque triste cuento? Aunque tal vez no debiera explicarlo para no faltar el respecto a la inteligencia de mis lectores (en el caso de que alguien lea este post, que a veces con la falta de comentarios, nuevos seguidores, Google+ y otros, a veces me da la impresión de que me sobran los dedos de la manos respecto a los que me siguen en realidad).  Pues que como es de suponer, estamos frente a una historia que involucra a un miembro del clero católico, alguien que ha hecho voto de castidad y que se supone es feliz con ello; no obstante tal y como queda de manifiesto en este relato, la protagonista anhela el contacto carnal con los hombres y al no poder acceder a ello, se contenta con tener su “rayito de sol”.  Por otro lado, aquí nos encontramos con un ministerio sagrado para millones y que lamentablemente en la vida real tal como sucede con la monja, su opción no le trae felicidad y más bien deja claro que esta es más una prisión que una liberación (y por eso mismo solo cuando es tomada por el ser, puede verse fuera de las paredes que la agobian).

     10- El Niño: Se puede decir sobre este cuento que resulta ser una obra desperdiciada, pues teniendo en cuanta que su premisa sin dudas viene a ser bastante atractiva, el lector se queda con gusto a poco tras su final tan precipitado.
       En esta ocasión nos encontramos con una mujer que acude a un especialista (pediatra o psicólogo infantil), debido a los problemas que tiene con su pequeño hijo, cuyo comportamiento anómalo la tiene al borde de la histeria.  Es así que nos enteramos de las particulares circunstancias en las que nació su pequeño y la vida que luego tuvo la madre para poder darle lo mejor una vez que este naciera.  Paralelo al personaje de la mujer, se encuentra el doctor, quien viene a ser el coprotagonista y cuyo punto de vista también es relevante para el argumento; puesto que en contraste a la mirada de alguien simple como la mujer, pura emocionalidad, se encuentra la del hombre, un científico, o sea, alguien con una mente racional y que sin embargo se encuentra con la presencia de lo extraordinario.
      Tras terminar el libro con este cuento, nos podemos detener en dos reflexiones:
      Primero que siendo la autora de origen socioeconómico alto y perteneciente a la derecha (no era militante de algún partido político) y habiendo escrito y publicado estos cuentos durante los primeros años de la dictadura militar de Pinochet (a la que supuestamente apoyaba su familia), nos encontramos con el hecho de que en este cuento y otro, la escritora opta por retratar a mujeres de raigambre obrera, campesina o más humilde; en cambio antes sus protagonistas eran mujeres, que como ella tenían un mejor pasar (Angélica y el Delfín, Un señor don Luis, Ventana y quizás Marea Alta).  Es así que en Carrusel hayamos a una oficinista y que por lo poco que llegamos a saber de ella, no se trata de una ejecutiva; mientras tanto que en este último caso la dama es alguien del campo, de muy escasa educación y que se casó con un hombre mayor solo para poder mantener a su hijo “huacho” (sin padre y no nacido en medio de un matrimonio).   De este modo nos encontramos con una sensibilización respecto al tema social y al hecho de que no importando la edad, ni la condición socioeconómica de la mujer…todas (y todos) tienen las mismas preocupaciones, sueños…y pesadillas.
     Segundo, el sujeto con el que estuvo la madre de este último relato, es descrito o bien como un príncipe azul (rubio, hermoso y hasta misterioso) y/o como alguien de otro mundo.   Es entonces que podemos llegar a la certidumbre que todos los hombres o medios a los que acceden las protagonistas de estos cuentos, responden a la idea de alguien o algo que en la realidad/cotidianeidad la protagonista no puede tener.  Es así que estos “salvadores” resultan ser siempre una idealización del salvador y del hombre perfecto: que las ama sin condiciones, entregándose a ellas como si fuese su par (tal como el delfín Isspa) y en quien pueden confiar sin miedo a las consecuencias (si no basta con leer de nuevo Marea Alta).  En otras palabras, ninguna de las mujeres de este libro es alguien que ha encontrado el verdadero amor y la felicidad junto a un hombre real o que fuese sin vacilaciones su compañero; por lo tanto, en la vida de todas estas no existe esa compenetración con alguien como en realidad ellas quisieran…Una carencia bastante triste para todas estas pobres mujeres, que de seguro mucho tienen de su misma creadora.
    

Nueva edición de esta novela.
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