viernes, 14 de octubre de 2011

Los Ojos de la Inocencia: El Niño con Pijama a Rayas (película).




     Tendría entre seis y siete años, cuando una tarde me encontraba jugando con mi hermana Mabel; aquella ocasión estábamos al lado de la casa de nuestros abuelitos, cuando se nos acercó un niño de mi edad.  De forma espontánea entablamos los tres conversación (sólo después me vine a dar cuenta de su ropa ajada y su rostro sucio). Lo invitamos a jugar con la cordialidad de los niños que carecen de malicia.  No recuerdo si nos dimos nuestros nombres. 
    El niño llevaba consigo una maya, de esas en las que se acostumbra echar hortalizas y efectivamente llevaba unas cuantas cebollas en ellas.
     - ¿Por qué las traes contigo?- Le pregunté.   Entonces se puso a llorar.- ¿Por qué lloras?
    - Porque si no las vendo, me van a pegar en mi casa.
    Con Mabel nos quedamos mirando.  Yo por mi parte era la primera vez que me enfrentaba a un mundo totalmente distinto al mío y donde los niños debían vivir experiencias de adultos y los adultos se olvidaban que alguna vez fueron niños.
   - ¿Cuánto cuestan?- Le preguntamos al mismo tiempo.   Ya ni recuerdo el valor de aquel entonces.  Con Mabel sacamos todas las monedas que llevábamos en nuestros bolsillos y se las dimos.- ¿Alcanza con esto para comprártelas todas?
   - ¡Sí!-  Lo mejor fue la sonrisa que nos regaló.
   Seguimos jugando un rato más y luego se despidió.  Muchos días después me encontraba en el jardín de la casa nuevamente jugando con Mabel  y lo vimos pasar.   Desde donde estábamos lo saludamos con efusividad y volvió a sonreírnos.  Nunca más volvimos a encontrarnos.

    Se me vino a la memoria este lejano acontecimiento de mi infancia, luego de ver la película a la que le dedico estas palabras.  Después de todo esta tierna y triste historia, basada en la novela homónima del irlandés John Boyne, corrobora el hecho de que cuando se es niño se mira el mundo con otros ojos y que bien esa inocencia que podemos poseer, puede ser nuestra salvación y dicha.  No he tenido el gusto de leer el libro, pero ya tengo el deseo de hacerlo y apenas pueda lo adquiriré (más al saber que hay grandes diferencias entre novela y película, lo que me atrae mucho, al igual como conocer la forma en que su autor debe narrar pasajes tan angustiantes, pero desde la perspectiva infantil del niño protagonista).
    La película comienza con la deportación de los judíos a los campos de concentración y entre medio, inocentes niños no judíos, que juegan sin tener idea del comienzo del horror que se está dando a su alrededor; es así como a lo largo del filme se presentará con esta sutileza la coexistencia de estas dos realidades: la de los adultos y la de los niños, a la par de los eventos históricos que se están desarrollando.  Pero también es la historia de Bruno, un niño alemán de tan sólo ocho años y cuyo padre es un alto jerarca nazi al que sus jefes destinan a manejar un campo de concentración nazi, que resulta ser nada menos que Auschwitz.  Bruno hasta entonces vive una existencia idílica;  cuenta con el amor de a sus padres y a una hermana mayor de doce años, destacando el cariño de su madre y su abuela, siendo esta la madre del padre de Bruno y quien desaprueba las actividades de su hijo (luego nos iremos dando cuenta, a medida que transcurre la película, que la madre de Bruno tampoco comparte los tratos criminales de su marido).   A regañadientes Bruno abandona su hogar hacia un destino desconocido, a su manera un exilio involuntario que lo hace convertirse en una víctima inocente más del régimen Nazi; cabe destacar que como millones de judíos y otros “enemigos” del gobierno de Hitler, Bruno y su familia llegan a Auschwitz en tren, pero aquí contrasta el lujo y la comodidad en que hacen su viaje, a diferencia de las horribles condiciones a las que se sometieron al resto.  El paisaje que se muestra es hermoso, pero una vez que los viajeros llegan a su nuevo hogar, si bien el edificio es imponente, nunca se le muestra como algo hermoso (tal como lo fue a los ojos del niño su anterior casa), si no que es frío, gris…cuasi siniestro.
    Apenas llega a este lugar, Bruno se va dando cuenta de “extraños” que inquietan su curiosidad: no puede ir más allá de una puerta a las afueras del gran jardín que circunda al edificio y desde la ventana del cuarto de su hermana mayor, se puede ver una “granja” y donde los raros campesinos llevan en todo momento “pijamas a rayas” (o sea, los trajes de prisioneros); es más, uno de estos trabaja en su casa y su comportamiento resulta ser demasiado callado, percibiendo Bruno cierto trato errático entre el resto de los mayores y este hombre.  A su vez la presencia de un joven soldado en su casa, de quien Bruno recela, también le produce malestar.  Bruno no sólo es inocente, también es dulce, y está acostumbrado a dialogar animosamente con los demás, sin reflejo de prejuicio y es así como no deja de aprovechar la oportunidad de conocer mejor al extraño hombre que “trabaja” para ellos (hay un breve momento muy emotivo en la película y que corresponde a cuando la madre de Bruno se queda sola por unos segundos con este judío y entonces ella, después de una corta vacilación, con la voz cargada de conmoción le da las gracias al hombre por algo a lo que no me referiré acá: este hecho en sí mismo posee una enorme significancia como gesto de humanidad entre dos adultos, pues supera todo vestigio de maldad y miedo que pudiese haber en el mundo adulto y resulta ser memorable).
    Casi desde el comienzo de la película, se muestra que el niño protagonista es un buen lector…de novelas de aventuras.  Éste es un dato relevante a la hora de caracterizar su personalidad, acciones, motivaciones y decisiones; de este modo de hace comprensible que un niño que gusta de este tipo de historias, que muy bien son heroicas, posea una mente menos rígida y una actitud que lo llevará a aventurarse por sobre lo establecido (los límites de su casa y luego la “granja” donde vive su nuevo amigo).   Las lecturas que despiertan los sentidos y la imaginación de Bruno, se opondrán a la de la historia revisionista nazi a la que luego su nuevo profesor privado lo someterá; no obstante, Bruno se muestra capaz de tener una visión crítica al respecto y se la hace saber al hombre.  Luego los cuestionamientos que le hace a su profesor, si bien son inocentes, demuestran su temprana sabiduría. 
   En medio de su nueva vida, Bruno, como héroe de las epopeyas míticas, “cruza el umbral” prohibido por opción propia, acepta el “llamado a la aventura” y en medio de su viaje se encuentra con el mundo que le estaba vedado: el campo de concentración que él supone ser una granja.  Es entonces que al otro lado del alambrado conoce a un niño, un “campesino” y con quien de la manera más espontánea entabla una hermosa amistad que será para ambos la nueva directriz que regirá sus vidas y la verdadera razón de ser de esta historia.  El nuevo amigo de Bruno se llama Shmuel, quien pese a su triste posición no ha perdido la candidez.  A lo largo del filme ambos infantes comienzan a dialogar contándose sobre sus vidas y en su inocencia el niño judío le cuenta a Bruno sobre lo que significa vivir en la “granja”.  Esta amistad será un secreto de los dos y hacia el impactante final de la película tendrá repercusiones inolvidables en la que el destino de ambos quedará unido para siempre.
    La película en sí se sostiene mayormente por el trabajo actoral de los niños protagonistas, puesto que los adultos, incluso la hermana de Bruno, pocos años más mayor que éste, más bien sirven de apoyo a la historia a manera de estereotipos que reflejan lo que significó vivir esa realidad: personas cegadas por su fanatismo ideológico y víctimas de estos primeros, puesto que se les ha negado su derecho de nacimiento.  Sólo la madre se constituye en un adulto mucho más matizado y reflejado con una humanidad que despierta cercanía hacia ella.  Para ser sincero, las actuaciones son de gran calibre y resulta imposible no emocionarse, por ejemplo, con algunos de los momentos en los que los dos niños se exponen a los momentos más dramáticos.  El padre nazi está a cargo de un gran actor británico,  David Thewlis, a quien se le ha visto interpretando un montón de grandes y distintos roles; Thewlis encarna acá la figura de un padre obcecado por sus creencias, algo que contrasta enormemente, por ejemplo, con el su papel de un personaje tan querido y carismático como el del profesor Lupin en la saga de Harry Potter.
    Otro punto a destacar en el filme es su música.  Ésta es compuesta por James Horner, quien nos ha regalado un montón de hermosas bandas sonoras, si bien muchas veces se “repite” y puede resultar fácil identificar su trabajo al solo escucharlo (pero lejos lo encuentro mucho mejor que el para mí fomesísimo John Williams, de quien solo rescato unos pocos trabajos).  En El Niño con Pijama a Rayas, Horner realiza un trabajo que ya desde la primera escena, invita al espectador a sintonizarse con una historia que se nota estará cargada de emociones.  No soy un experto en música y tan sólo puedo decir que los tonos que ocupa acá están cargados de tristeza, los que bien me recuerdan a su trabajo para otro filme intimista con el que aportó su música y que es El Hombre sin Rostro de Mel Gibson.
    Esta película es tanto para disfrutar en soledad, como en compañía y creo que se logra apreciar en mayor medida si luego de verla, uno puede compartir sus opiniones con otros, puesto que provoca más de una reflexión (y este hecho fue lo que me llevó a escribir con celeridad estas líneas).  Puede parecer algo dura para ser vista por niños, debido a la temática que aborda, sin embargo como profesor que soy creo que resulta ser un excelente vehículo para tratar con los niños un hecho histórico que tanto dolor provocó y que incluso hoy en día tiene sus similitudes en tantos lugares donde todavía los niños siguen sufriendo por la incapacidad de sus adultos para comprender que sólo el amor nos hará libres…y felices.   En lo anterior y en los valores que promueve esta historia, amistad, libertad, igualdad, perdón, tolerancia, respeto y muchos más, es que esta obra de traduce en un filme mucho más honesto y también realista que el de esa película que a mi parecer (y al de muchos) resulta ser un bodrio sentimentaloide barato, como lo es La Vida es Bella.  Encuentro que esta película de Roberto Benigni llega al absurdo por no mostrar la verdadera realidad a la que estuvieron sometidos los judíos, ridiculizando situaciones graves que supongo a más de un judío le pareció ofensivo.  Tampoco es necesario ser cruel para que los niños conozcan de estas injusticias, pues tal como dije casi al principio de mi crítica, esta producción trata el tema con sutileza, como por ejemplo cuando se aborda la quema de los judíos y la violencia física contra estos mismos.
    Espero este humilde trabajo motive a otros a ver una obra que creo bien puede resultar provechosa en todos los casos ya nombrados (y otros que de seguro se me escapan).  

jueves, 6 de octubre de 2011

Wolverine: Origen.



    Desde su primera aparición dentro de la serie regular de Hulk en 1974 y posterior unión al grupo de mutantes superheroicos de los X-Men, Logan, el más aguerrido y carismático  miembro de este grupo, se transformó en uno de los personajes más queridos de la llamada Casa de la Ideas (Marvel).  Pero sólo recién en 1988 consiguió su propia revista, la que todavía se sigue publicando.  Resulta interesante que en las traducciones al castellano haya recibido tantos nombres: Entre ellos están Geopardo, Lobezno…y hasta Glotón (siendo este “ridículo” nombre el más acorde a la hora de traducir literalmente la palabra del inglés original, por cuanto un wolverine es un mamífero carnívoro que vive en Norteamérica y norte de Asia); sin embargo su nombre completo por fin pudo ser revelado hace poco: James Howlett Logan.
    Debido a su popularidad, grandes guionistas y dibujantes se encargaron de narrar sus aventuras y desventuras, entre los que destacaron John Byrne, Chris Claremont, el para mí sobrevalorado Frank Miller, Barry Windsor Smith y muchos más; de este modo siempre se le otorgó al “hombrecito” del esqueleto y garras retráctiles de adamantium, una saga llena de inolvidables historias, donde siempre destacó un dramatismo que rivalizó sólo con el de otros grandes de Marvel como Spiderman, Hulk y Iron Man.  Durante sus hazañas, se fue desarrollando la idea de que Wolverine poseía un pasado misterioso y del cual sólo se entregaban retazos de memoria; puesto que el héroe sufría de amnesia, tanto él como el lector sólo podían tener acceso a fragmentos de sus recuerdos y de la información en general.  Es así como uno de los primeros grandes sucesos de su pasado previo a su ingreso a las filas de los X-Men en saberse, fue el motivo de por qué poseía un esqueleto reforzado con el metal más fuerte en el universo Marvel (adamantium) y su paso por el proyecto ultrasecreto de Arma X.  A su vez siempre se insinuó que Wolverine tenía más de un siglo de vida, puesto que por su capacidad de regeneración bien se sabía le permitía envejecer con gran lentitud; no obstante nunca se supo sobre sus primeros años de vida, sus primeras motivaciones y lo que lo llevó a ser  lo que es: un individuo que pese a su aparente carácter de solitario y melancólico,  es capaz de algunos de los actos más admirables que se han visto en la historia de los cómics de superhéroes.
    Fue así cuando recién en noviembre de 2001, que gracias a la miniserie de seis números a la que le dedico este texto, que por fin se reveló el secreto mejor guardado de Marvel.  El cómic estuvo a manos de Bill Jemas, Joe Quesada y Paul Jenkins en el guión, dibujado por Andy Kubert (quien humildemente pienso no se esmeró en hacer uno de sus mejores trabajos y mucho menos en las portadas que ameritaban la mejor calidad posible) y el entintado fue hecho por Richard Isanove, cuya labor hecha por medio de técnicas computacionales mejoró mucho el trazo irregular de su compañero.
    Me enteré de que existía esta miniserie cuando hicieron la película dedicada en exclusiva a nuestro mutante canadiense favorito, X-Men Orígenes: Wolverine, la que luego de verla me dejó más que contento y en especial al enterarme de tanto dato sabroso sobre el pasado de Logan.  Por ejemplo, uno de estos hechos de interés, fue verdadero motivo de la enemistad acérrima entre su protagonista y Sabretooth.  Por lo tanto, compré el cómic doblemente influenciado, ya sea tanto por conocer la historia que originó tan buena película de uno de mis superhéroes predilectos, como por querer tener una historieta que al igual que la película auguraba momentos de gran acción y aventuras, amén de batallas cuerpo a cuerpo tan espectaculares como nos tienen acostumbrados los habituales cómics de los X-Men… ¡Y qué equivocado estaba!  No quiero decir con esto que sea un mal trabajo, ni que no me haya gustado, pero de esta particular miniserie, la película sólo toma unas pocas ideas y el resto, es sólo invención de su guionista.  ¿Por qué razón me atrevo a decir la razón? Pues por varios motivos.  La película abarca un montón de años, decenios y llega hasta la década de los sesenta (del siglo XIX al XX), teniendo un buen número de personajes del universo mutante y estando llena de confrontaciones que dejan contento no sólo a los fanáticos de los cómics.  En cambio Wolverine: Origen, va por otro rumbo y en sí podría decir categóricamente que no es un cómic de superhéroes (de hecho Logan a lo largo de las seis revistas que conforman la miniserie, todavía ni piensa usar un traje ajustado, ni enfrentarse a grandes enemigos); sin embargo SÍ es un cómic sobre un superhéroe, o al menos es un cómic acerca de los primeros años de un personaje de estos, pero llega sólo hasta sus últimos años de adolescencia.  En todo caso, en 2006 apareció una nueva colección dedicada a la vida pasada de Logan, titulada Wolverine: Origins, la que se encargó de contar ya la etapa adulta del personaje, entre las que destacan sus andanzas con el Capitán América en plena Segunda Guerra Mundial, así como sus encuentros con su compañero de Arma X, Deadpool, entre otras historias.
    Siendo más exacto a la hora de hacer una “crítica” y un análisis a Wolverine: Orígen, éste corresponde a un relato más bien intimista, donde se ahonda en la orfandad del personaje, mostrándonoslo en su núcleo familiar disfuncional, con una madre ausente y  depresiva, un abuelo cargado de prejuicios y que no lo ama, pero, sin embargo, junto a la figura de un padre cariñoso.   De este modo, con este único personaje en su familia que se transforme en un modelo adecuado para el futuro Wolverine, es comprensible que ello marque el precedente para que desarrolle la personalidad benigna con el que lo conoceremos.  Sin embargo en las viñetas se insinúa que este padre amoroso no es en realidad su progenitor, si no que más bien Logan es hijo de su madre con un despiadado empleado que posee su aristocrática familia y es ahí el por qué del carácter errático de la madre desnaturalizada de éste.  Supongo que este secreto familiar es más que evidente para los lectores, puesto que el amante de la madre es idéntico a él.
    El cómic comienza con la llegada al hogar de Logan, de una humilde niña que es “adoptada” por la aristocrática familia para hacer de compañera de juegos del niño de la casa.  Acá se muestra al futuro Arma X en su niñez como a una criatura enfermiza, frágil, tal como en la película, siendo el drama familiar lo que despertará su gen mutante al igual como se muestra en el filme.  La llegada de esta presencia a su vida, será el otro aporte significativo para los primeros años de su vida, de modo que incluso le otorgará a Logan el único nexo real con la humanidad cuando ambos se vean obligados a emigrar y comenzar una nueva vida.  Resulta interesante ver que es a través de los ojos de este personaje, Rose, que gran parte de la trama se desarrolla, de tal modo que muchas de las situaciones que suceden tienen relación con ella y el lector poco sabe más de ello que Rose.
    Por todo lo anterior estamos frente a una historia más bien intimista, con viñetas cargadas de paisajes naturales que acentúan el aspecto salvaje de su protagonista.  Los grandes sucesos no ocurren por medio de hazañas épicas y de confrontación entre el bien y el mal llevadas a su máxima expresión, si no que corresponde al drama que sufren sus personajes en su infelicidad, búsqueda por conseguir esta felicidad que se les escapa y la propia soledad que los embarga en medio de dicho dilema.  El mal por supuesto que está presente, pero si bien existe una especie de Némesis en la onda de Sabretooth en el cómic, más bien se manifiesta en el corazón de hombres ordinarios que reflejan la naturaleza maligna real que puede haber en cualquiera de nosotros.
   En suma, Wolverine: Origen es una buena historia, la recomiendo sin dudarlo, si bien no la considero la obra maestra que dicen es; pero admito sus virtudes. 
     

domingo, 2 de octubre de 2011

A Sangre Fría.




    Truman Capote publica en 1965 la que es considerada su obra más importante, A Sangre Fría, tras años de difícil gestación. La novela a la que llama una obra de no-ficción es un texto híbrido entre el reportaje (género periodístico), la novela psicológica y realista. La obra trata el horrendo crimen donde murió una familia integrada por padre, madre y dos hijos adolescentes, sucedido en 1959 en medio del la zona rural de Kansas, Estados Unidos y todo lo relacionado al suceso.
     Esto es: los momentos previos al asesinato para conocer bien a la malograda familia Clutter, la gente que los conoció, las investigaciones policiales para descubrir a los criminales…y el periplo de los propios asesinos, de quienes se cuenta su vida abarcando desde sus antecedentes familiares, hasta que finalmente mueren ahorcados tras años de proceso.
    La novela A Sangre Fría inspiró a posteriores obras que tal como ésta, se basaron algunas de ellas en hechos verídicos, muchos de sangre, por cuanto entregaron bajo el formato de crónica periodística novelada, estas historias de la vida real. Con el desarrollo de la televisión y todo un mercado al respecto, programas como Historias de la Vida Real y Misterios Sin Resolver, seguirían sus pasos, pero dramatizándolos con gran impacto para el público. Pero aparte de la innovación que significa este matrimonio entre periodismo y literatura, Capote también abordó, concientemente o no, en su libro el tema de la violencia, más bien introdujo el tema de la descripción explícita del asesinato en las letras contemporáneas. Libros sobre crímenes ya existían desde hace siglos, basta recordar tan solo el clásico de Dostoiewski de Crimen y Castigo. Sin embargo la narración como si fuese una fotografía de la portada de un periódico, comenzó con Truman Capote. Luego un sinnúmero de autores, no le harían asco a la descripción explícita de asesinatos, violaciones, baleos, enfrentamientos armados, torturas y otros hechos de sangre y violencia que sobrepasarían a las sangrientas descripciones clásicas del Cantar del Mío Cid y Las Mil y Una Noches.
    En este artículo pretendo mostrar este mismo impacto en las letras actuales por parte de la novela de Capote, presentando las citas literarias de A Sangre Fría que ejemplifiquen lo anterior y luego mostrando fragmentos de otras obras contemporáneas que indiquen ser sus claras herederas. Cada cita va acompañada con los comentarios personales de rigor. Cada uno de los autores escogidos para complementar este trabajo, lo ha sido por las siguientes razones:

1) Como en sus obras abarcan el tema de la violencia criminal y el asesinato, cuando la narración trata de ello, demuestran como Capote que sin la debida narración, el texto completo carece de uniformidad; esto porque el drama está producido por las repercusiones mismas del crimen y así como un cuento de hadas necesariamente debe tener personajes sobrenaturales, una novela policial o de suspenso (un thriller, o más específicamente un psycho thriller) no puede carecer de la descripción correspondiente.

2) A su vez son autores destacados en el género, conocedores de la técnica periodística- literaria comenzada por Truman Capote, mostrando cada uno de ellos en cuanto a su orden cronológico de producción, el desarrollo que ha tenido con los años la literatura sobre asesinos.

3) También cada uno de estos autores es un ejemplo en sí mismo de la forma de cómo aborda un diferente artista la misma situación del asesinato. Por un lado está el lenguaje más depurado y sucinto de Robert Bloch, y por otro el más bien gráfico de Stephen King, a la par de la terminología científica de Harris.



Con la sangre en las letras.

    He aquí dos fragmentos correspondientes a la famosa novela de Truman Capote. La narración está desde el punto de vista de uno de los testigos del escenario del crimen, horas después de los asesinatos. Los dos fragmentos hacen mención a la disposición de los cuerpos encontrados, llegando al patetismo cuando se trata de describir la forma de cómo se encuentran los cadáveres, una escena que pese a lo dramático de la situación, no pierde la sensibilidad para tratar el tema de la muerte.

    “Bueno, era una cosa horrenda. Aquella maravillosa jovencita… Me hubiera sido imposible reconocerla. Le habían disparado en la nuca, con el arma a pocos centímetros. Yacía sobre un costado, cara a la pared y la pared estaba cubierta de sangre. La ropa de la cama la cubría hasta los hombros. El sheriff Robinson la destapó y vimos que llevaba puesto un albornoz, el pijama, calcetines y zapatillas, como si en el momento del hecho, no se hubiese acostado aún. Tenía las manos atadas a la espalda y los tobillos atados con una cuerda de las que se usan en las persianas venecianas”.

    “(…) al abrir la última puerta encontramos, allí en su lecho, a la señora Clutter. La habían atado, también. Pero de otra manera, con las manos por delante, de modo que parecía estar rezando y en una mano tenía, agarraba, un pañuelo. ¿O era un kleenex? La cuerda que le rodeaba las muñecas le bajaba hasta los tobillos que tenía atados uno contra otro y de allí iba al pie de la cama, en una cuyas patas había sido atada: un trabajo complicado y hábil. (…) Le habían tapado la boca con cinta adhesiva pero como le dispararon a quemarropa a un lado de la cabeza, la explosión, el impacto, había desprendido violentamente la cinta adhesiva. Tenía los ojos abiertos. De par en par. Como si todavía estuviera mirando al asesino. Porque no pudo dejar de verlo mientras apuntaba”.

   A continuación parte de la confesión de uno de los dos asesinos. El lenguaje utilizado no demuestra ningún rencor por parte de éste, podría decirse que casi cuenta lo suyo con tranquilidad, si bien a lo largo del libro queda claro que Perry, uno de los dos responsables de la muerte de los Clutter, tiene conciencia del crimen que cometió. Resulta interesante ver cómo el narrador acá introduce al lector en la mente no del todo sana, anómala, del asesino, un verdadero sociópata; con esto Capote trata lo más objetivamente de mostrar la forma de cómo funciona una psiquis en este estado, especialmente durante actos de este tipo. Con posterioridad los autores de novelas sobre hechos de sangre o aquellos que no cejan en describir hechos de gran violencia, usarán esta técnica para adentrarse dentro de la mente criminal. Sin embargo, pese a lo reprochable de la acción de Perry y Dick, su socio criminal, se les presenta en el libro no como a seres demonizados, si no que más bien se les otorga una inmensa carga dramática que los enviste de un tremendo aire de fatalidad.

    “Me arrodillé junto al señor Clutter (…). Pero no me di cuenta de lo que había hecho hasta que oí aquel sonido. Como de alguien que se ahoga. Que grita bajo el agua. Le di la navaja a Dick y le dije: 'Acaba con él. Te sentirás mejor'. Dick probó o fingió que lo hacía. Pero el hombre aquel probó que tenía la fuerza de diez hombres, se había soltado y tenía las manos libres. A Dick le entró pánico. Quería largarse de allí. Pero yo no lo dejé. El hombre iba a morir de todos modos, ya lo sé, pero no podía dejarlo así. Le dije a Dick que cogiera la linterna y lo enfocara. Cogí la escopeta y apunté. La habitación explotó. Se puso azul. Se incendió... Jesús, nunca comprenderé cómo no oyeron el ruido a treinta kilómetros a la redonda”.

    La cita que viene, corresponde a la narración en tercera persona de otro crimen, esta vez cometida por uno de los compañeros de cárcel de Dick y Perry, un joven que también está esperando la muerte en la horca. Acá el narrador se permite ser mucho más duro a la hora de presentar la situación, utilizando un lenguaje tanto poético, como dramático. Todo va sucediendo en un crescendo que le da una atmósfera de horror ante la falta de humanidad del asesino, su actuar demasiado, digamos, frío.

    “Se colocó el revólver en una pistolera, se echó el fusil al hombro y recorrió el corredor que los separaba de la sala, sólo iluminada por la pantalla del aparato del televisor. Encendió la luz, apuntó con el rifle y disparó a su hermana entre los ojos, matándola instantáneamente.
    Le disparó tres veces a su madre y dos a su padre. La madre, con los ojos dilatados, se tambaleó hacia él, tratando de hablar, abrió y cerró la boca, pero Lowell Lee le dijo:
-Cállate.
    Y para asegurarse que le obedecía, le disparó tres tiros más. El señor Andrews, sin embargo, seguía con vida: gimiendo, se arrastró por el suelo hacia la cocina; pero al llegar al umbral, el hijo desenfundó el revólver y le disparó todas las balas. A continuación volvió a cargar el arma y a vaciarla otra vez. En total, el padre recibió diecisiete balazos”.


    Y ahora fragmentos de obras relacionadas o posteriores al libro de Capote y que por su temática tienen relación a éste.
    El primer texto corresponde a la novela Psycho de Robert Bloch, la obra que inspiró a Alfred Hitchcock para su famosa Psicosis de 1961. Bloch escribió la novela en 1959, el mismo año de los crímenes narrados en A Sangre Fría, quien a su vez se inspiró en las andanzas reales de Ed Gein, el caníbal de Wisconsin, para escribir su libro. El extracto que viene a continuación, corresponde al de la célebre escena de la ducha en la versión de Hitchcock. Si bien no resulta tan truculenta como en los textos que citaré más adelante, cabe destacar en estas líneas la forma de cómo se cuenta con pocas palabras un asesinato ficticio tan conocido por gran parte de los cinéfilos, y que forma parte hoy en día de la cultura popular.

   “El cuarto comenzó a llenarse de vapor. El ruido de la ducha no le permitió oír cómo se abría la puerta de la habitación, ni los pasos que se acercaban. Y cuando las cortinas de la ducha se abrieron, el vapor oscureció el rostro que se asomó, colgando del aire como una máscara. El cabello aparecía cubierto por un pañuelo y unos vidriosos ojos la miraron inhumanamente (…).
    Mary gritó histéricamente. Entonces la abertura de las cortinas se ensanchó y apareció una mano, armada con un cuchillo carnicero, Un cuchillo que cortó su grito.
    Y su cuello”.


    En 1987, otro destacado autor de novelas de terror como Bloch, el estadounidense Stephen King publica Misery. La novela de la cual también se hizo una versión fílmica bastante aclamada por la crítica, aborda la historia de un escritor de novelas rosa que es secuestrado por una enfermiza mujer, quien lo tortura psicológica y físicamente. Como gran parte de la obra de King, los momentos de violencia son bastante explícitos. Stephen King no duda en impactar al lector con una escena sanguinolenta y efectiva, sin los eufemismos o reservas de los cuales otrora los autores tenían que usar. La novela de King, al igual que la de Bloch, muestra a Annie Wilkes como a un personaje esquizofrénico, cuyos actos de violencia carecen de un sentido de moral normal, puesto que a diferencia de los asesinos de los Clutter, justifican sus actos para mantener sus estilos de vida fantasiosos. Por cierto, esta escena no sale en la película que filmó Rob Reiner en 1990.

    “Con un grito agudo, Annie hundió la cruz de Bossie en la espalda del policía.
    -¡Ag!- dijo el policía, y dio unos pasos vacilantes, con la espalda agujereada y el pecho protuberante. Su rostro era el de un hombre que está sufriendo un cólico renal (…).
     Él se volvió a medias, bajando la mano en busca de su pistola de servicio, y Annie le aplicó con fuerza la cruz, de punta en el vientre.
    -¡Og!-dijo el policía esta vez, y cayó de rodillas, aferrándose el estómago. Cuando se inclinó, Paul pudo ver el agujero en la camisa del uniforme, donde había entrado el primer golpe.
    Annie volvió a levantar la cruz; su punta afilada se había roto, dejando un muñón astillado; y la clavó en la espalda del hombre, entre los omóplatos. Parecía una mujer tratando de matar a un vampiro. Los primeros dos golpes quizás no habían entrado lo suficiente como para hacer verdadero daño, pero esta vez el poste de la cruz entró por lo menos diez centímetros en la espalda del policía arrodillado, y lo hizo caer de bruces”.

    Y para terminar, un fragmento de la novela Hannibal de Thomas Harris, tercera entrega de una tetralogía sobre las atrocidades del intelectual y sofisticado psicópata caníbal Hannibal Lecter. Este segmento corresponde a su vez al de otra escena famosa por su truculencia dentro de la historia del cine, que fue filmada por Ridley Scott en 2001. Acá el narrador a la hora de contar el hecho delictivo usa un lenguaje científico, casi como el de un perito policial.

    “-Todo lo que pedimos es que mantenga la mente abierta.
    Con cuidado, empleando ambas manos, el doctor Lecter levantó la tapa de los sesos de Krendler, la dejó sobre la bandeja y trasladó ésta al bufete. Apenas cayó una gota de sangre de la limpia incisión, pues previamente el doctor había soldado los vasos principales y sellado escrupulosamente los otros utilizando anestesia local. Había serrado el cráneo en la cocina media hora antes de la cena.
    (…) La cúpula gris y rosa del cerebro de Krendler sobresalía del cráneo truncado.
    De pie al lado de Krendler con un instrumento que parecía una cuchara para las amígdalas, el doctor Lecter cortó una tras otra cuatro rebanadas del lóbulo prefrontal (…).
    Una segunda ración consumió casi por entero el lóbulo frontal y se aproximó por la parte posterior hasta el córtex promotor (…)”.



Conclusiones.

    A la luz de la lectura de A Sangre Fría de Truman Capote y de otros textos relacionados con crímenes, se hace evidente el influjo de la obra del autor de Desayuno Con Diamantes a la hora de abordar este tipo de temas. Por un lado está la descripción del hecho delictivo, de forma periodística, pero sin perder el gusto literario del uso de un lenguaje más bien artístico. La narración realista y descriptiva de los asesinatos y luego de la disposición de los cuerpos; por otra, también se encuentra la interiorización del narrado hacia la psiquis del criminal, al que según sea su patología, se le muestra ora como a una víctima más de las circunstancias, ora como a una bestia humana sin conciencia.
    El tema de la violencia en sí, de los acontecimientos que la rodean y sus repercusiones, ha dado cabida con el siglo pasado a una literatura explícita y feroz en su narración, muchas veces para responder a un interés morboso por parte de los lectores. A su vez, tal como lo demuestran los textos anteriormente citados, es una literatura imbuida de recursos sacados del informe policial, médico, psicológico y, también, periodístico.

Los Robots en la Literatura (parte 1).


Nota: El siguiente texto y su continuación que pretendo publicar acá mismo el próximo mes, forma parte de la memoria de título que junto a mi amiga María Elena Francovich hicimos para titularnos como Profesores de Castellano.  Como este capítulo fue hecho completamente de mi autoría (a mi compañera le correspondió hacer la parte práctica del análisis literario, entre otras cosas), me permito compartirlo con ustedes en mi blog (ya antes lo había hecho en la revista virtual  Insomnia).  La memoria estuvo dedicada a Isaac Asimov y a su legado de cuentos y novelas sobre robots, titulándose Tipología de lo Humano en los Robots de Isaac Asimov y puedo decir decir con orgullo (decimos gracias, Sai) que fuimos evaluados con la nota máxima.

    Desde casi el principio de la tradición oral y su posterior paso a la literatura, los robots estuvieron presentes en numerosos mitos, leyendas e historias. Tuvieron que pasar siglos para que todas estas entidades artificiales no creadas naturalmente, sino que construidas por el hombre con recursos diversos, recibieran el nombre de robots.
     ¿Qué es un robot? Se le podría definir en forma breve y concisa como un objeto artificial que se parece a un ser humano.
    Cuando hablamos de parecido, lo primero que se piensa es en su aspecto físico. Un robot tiene apariencia de ser humano. Podría tener pelo, ojos, voz y todos los accesorios de un ser humano, de manera que, en su parte exterior, sería reconociblemente un ser humano.
    Esto, sin embargo, no es lo esencial, ya que usualmente en ciencia-ficción el robot está construido de metal y sólo tiene un parecido remoto con un ser humano.
    Si nos olvidásemos del aspecto y consideráramos lo que puede hacer, podemos pensar que el robot es un ser capaz de realizar tareas con mayor rapidez y eficiencia que los seres humanos. Pero en este caso cualquier máquina podría ser un robot.
    Por lo tanto, se debe aplicar el término de robot al de una máquina más especializada que un aparato ordinario, una máquina computarizada, capaz de realizar tareas tan complejas que antes sólo el hombre era capaz de realizar. En otras palabras, robot es igual a "máquina más computadora".
   Tomando pie en este concepto es evidente que un verdadero robot fue imposible antes de la invención de la computadora en los años cuarenta, y no fue práctico (en cuanto a ser lo suficientemente compacto y económico para aplicarlo al uso cotidiano) hasta la invención del microchip en los años setenta.
    Sin embargo, el concepto de robot -un aparato artificial que asimila las acciones y, posiblemente, el aspecto, del ser humano- es antiguo, tan antiguo como la imaginación humana. Nos parece interesante mencionar algo de lo que ha sido la historia de este concepto que se aleja del que hemos planteado anteriormente (máquina + computadora), pero que tiene igualmente una validez estético-literaria. He aquí una pequeña reseña histórico-literaria:
    Los hombres de la antigüedad, debido a que carecían de computadoras, tuvieron que pensar en algún otro método para infundir habilidades casi humanas en objetos artificiales; utilizaron las fuerzas sobrenaturales y las habilidades divinas que están más allá del alcance del hombre.
    En la isla de Creta, por ejemplo, en su período de máximo poder, contaban con un gigante de bronce llamado Talos que patrullaba constantemente sus costas a fin de evitar que cualquier enemigo se acercase. También en La Iliada de Homero, se indica que:

    "Marchaban ayudando al soberano (Hefesto dios griego) unas sirvientas de oro, semejantes a vivientes doncellas. En sus mientes hay juicio, voz y capacidad de movimiento, y hay habilidades que conocen gracias a los inmortales dioses".

    Sin duda alguna se trata de robots.
    Durante los períodos antiguo y medieval se suponía que unos hombres sabios habían creado cosas vivientes artificialmente por medios de artes secretas que habían aprendido, a través de las cuales utilizaban los poderes divinos o diabólicos.
    Una historia de robots más familiar para nosotros es la del rabino Loew, de la Praga del siglo XVI. Se supone que formó un ser humano artificial -un robot- partiendo del barro, de la misma forma que Dios formó a Adán del barro. En dicha historia, el rabino Loew crea el "Golem" (sustancia informe que carece de los atributos de la vida) y usando el nombre de Dios le dio vida y lo utilizó para trabajar en la protección de las vidas de los judíos contra sus perseguidores. Tal como lo afirma Alain Gheerbrant Chevalier en su Diccionario de Símbolos:

    "El golem es un hombre creado a través de medios mágicos y artificiales, imitación de la creación de Adán por parte de Dios.
    Es símbolo de los conflictos y combates que se generan al interior del hombre.
    Su imagen símboliza el camino hacia la redención.
    Representa el alma colectiva del Ghetto judío.
    Sustituto del héroe del artista que lucha por su redención.
    Adán antes de recibir la vida era un golem sin forma.
    En el golem se da la grandeza, la fuerza cósmica y el conocimiento de la suerte futura del hombre.
    La cábala judía imagina al golem de diferentes maneras; fabricado de arcilla roja. Al principio tiene una estatura de 10 años, luego respira, se muere y habla como cualquier ser humano. Es un esclavo de cualquier de mago y cumple los trabajos más duros sin cansarse. Cuando el golem crece se convierte en un gigante, lo que obliga a su creador a destruirlo. A veces, al desplomarse el golem, mataba al mago que lo había creado.
    Habilitado para el bien y para el mal, podía ser hombre, mujer o animal (león, tigre o serpiente).
     La creación del golem es la imitación del hombre al acto creador de Dios, pero una imitación fallida, porque el golem es esclavo de sus pasiones, está inclinado al mal y no tiene libertad.
     Es imagen de su creador humano, asediado por las pasiones que crecen y amenazan por destrozarlo.
    Significa, además que una creación humana puede sobrepasar a su autor. El hombre es sólo un aprendiz de brujo".

Fotograma de la clásica película muda que se hizo sobre el personaje en  1920.

    Como dato curioso, podemos nombrar que una de las primeras películas de terror que se hicieron, allá por los años del cine mudo, se inspiró en esta historia. A su vez, existe un hermoso capítulo de la serie Los Expedientes X que retoma en su particular forma esta leyenda.
    Unos cuantos siglos después, en pleno Romanticismo, primera mitad del siglo XIX, se encontraba la inglesa Mary Shelley haciendo de anfitriona junto con su marido Percival Shelley, y otros ilustres invitados; Lord Byron, John Keats y William Polydory. Una noche en su hogar en Ginebra, luego de entretenerse contándose cuentos de fantasmas, se les ocurrió desafiarse a escribir ellos mismos una historia de terror. Así, debido a lo anterior, Mary Shelley concibió la famosísima historia de Frankenstein o el Moderno Prometeo, siendo una de las dos únicas personas de ese grupo que cumplió su promesa (El otro fue Polydory, quien escribió el poema El Vampiro, claro que lo publicó como un año después). La criatura de Frankenstein fue creada a partir de pedazos de varios cadáveres y al uso de diversas técnicas nunca descritas en la novela. En otras palabras, el ser ya mencionado, fue ensamblado, al igual que una máquina, y su conciencia (recordemos que la Criatura tenía el cerebro que había pertenecido a un genio, pero tenía personalidad propia) correspondería a lo que hoy llamamos "inteligencia artificial", puesto que su origen está basado en la ciencia y la técnica, y no en la naturaleza. De este modo, se puede afirmar que el personaje de Mary Shelley se constituye, debido a sus cualidades, en el primer robot en la historia de la literatura, especialmente, debido a su condición de producto de la inventiva humana.
    Sin embargo, pese a todo, hay que aclarar algo con respecto a la criatura de Frankenstein. Éste, no es cualquier tipo de robot, sino que es uno cuya base es lo biológico, razón por la cual es una Inteligencia Artificial orgánica, con lo cual queda establecido que un robot necesariamente no debe estar hecho a base de lo metálico y mecánico. En todo caso, más adelante habrá en esta memoria un apartado donde estableceremos una clasificación tipológica de los distintos tipos de robots que existen en el campo de la ciencia-ficción y que podrían existir en nuestra realidad. Volviendo al evento que motivó la creación de la novela de Frankenstein, creemos que es interesante dar a conocer que este grupo de escritores, que se juntó en aquella ocasión, dio lugar a que una serie de autores se inspiraran y publicasen varias obras en donde este particular grupo de intelectuales (algo adelantados a su época) fueron protagonistas de fantásticas aventuras, según veremos más adelante. De la propia pluma de Mary Shelley:

    “Una siniestra noche del mes de noviembre, pude por fin contemplar el resultado de mis fatigosas tareas. Con una ansiedad casi agónica, coloqué al alcance de mi mano el instrumental que iba a permitirme encender el brillo de la vida en la forma inerte que yacía a mis plantas.
    (...) Sus miembros estaban, es cierto, bien proporcionados y había intentado que sus rasgos no carecieran de cierta belleza. ¡Belleza! ¡Dios del cielo! Su piel amarillenta apenas cubría la red de músculos y vasos sanguíneos. Su cabello era largo y sedoso, sus dientes muy blancos, pero todo ello no lograba más que realzar el horror de los ojos vidriosos, cuyo color podía confundirse con el de las pálidas órbitas en las que estaban profundamente hundidos, lo que contrastaba con la arrugada piel del rostro y la rectilínea boca de negruzcos labios".



   No fue hasta el año 1920, cuando un dramaturgo de origen checo, Karel Capek, publicó una obra titulada R.U.R. (Siglas de “Robots Universales Russum”) donde apareció para el resto de las lenguas del planeta el término robot y que además se popularizó, puesto que esta expresión corresponde a la palabra checa que designa a la idea de esclavo. En esta obra de teatro, un empresario creaba a una serie de humanos artificiales para que desempeñaran gran parte de los trabajos existentes. Empero, con el tiempo las entidades toman autonomía y destruyen a la humanidad, molestas por el trato al que estaban obligadas a sufrir.

“Domin: Venga aquí a la ventana. ¿Qué ve?
Elena: Albañiles.
Domin: Son robots. Todos nuestros trabajadores son robots (...).
Elena: Empleados... un montón de empleados.
Domin: Son robots. Todos nuestros oficinistas son robots (...). Los robots no saben cuándo dejar de trabajar. Dentro de dos horas le enseñaré la artesa.
Elena: ¿La artesa?
Domin: (Con sequedad) Los morteros para batir la pasta. En cada uno mezclamos los ingredientes para mil robots de cada vez. Hay también depósitos para la preparación del hígado, del cerebro, etc. Después le enseñaré la fábrica de huesos. Y después el tela mecánico.
Elena: ¿Qué telar?
Domin: Donde se tejen los nervios y las venas. Kilómetros y kilómetros de tubo digestivo pasan por él de una sentada. Luego está el taller de ajuste, donde se unen todas las piezas, como en los automóviles (...).
Elena: Dios mío, ¿Tienen que ponerse a trabajar inmediatamente?
Domin: Claro, mire, trabajan como cualquier otro aparato. Se acostumbran a la
Existencia. Se hacen duros por dentro. Tenemos que dejar un pequeño margen de desarrollo natural. Y al mismo tiempo pasan por el periodo de entendimiento y aprendizaje.
Elena: ¿Cómo se hace eso?
Domin: Es algo muy parecido a la escuela. Aprenden a hablar, escribir y contar. Tienen una memoria asombrosa, sabe. Si usted se pusiera a leerles una enciclopedia de veinte volúmenes, se lo repetirían todo con una exactitud impresionante. Pero nunca piensan nada nuevo. Después salen y son distribuidos. Quince mil diarios, sin contar un porcentaje regular de ejemplares defectuosos que se echan a la trituradora (...)".


    A principios del siglo XX, la ciencia-ficción comenzó a masificarse y con ello a madurar como subgénero literario, gracias a la aparición de numerosas revistas dedicadas al tema. Con ello varios escritores, en los albores de sus carreras (hoy en día consideradas de fama mundial), comenzaron a publicar. Estas revistas estaban impresas en celulosa de baja calidad, razón por la cual recibieron el nombre de pulps, encontrando entre ellas algunas ya clásicas como Astounding Sciencie Fiction, Amazing Stories, Fantasy and Sciencie Ficction y muchas otras más. Así fue como en los pulps se publicaron un sinnúmero de relatos, cuentos y novelas en donde los robots amenazaban a sus creadores, aniquilándolos. El público lector no vio con muy buenos ojos estas visiones futuristas tan pesimistas, de modo que se instaló en sus corazones cierta inquietud temerosa frente a esta posibilidad. Entonces fue cuando a John W. Campbell Jr., editor de la revista Astounding Sciencie Fiction, (autor del cuento que inspiró a la famosa película The Thing en sus dos versiones), convenció al escritor Isaac Asimov a que en uno de sus cuentos, donde aparecían varios robots, dejara declarado y por escrito, una especie de garantía de seguridad con la cual estas sofisticadas máquinas no se constituyesen en un peligro para los seres humanos. Esta garantía fue denominada Las Leyes de la Robótica que desde entonces aparecieron por completo. Fueron citadas o parafraseadas en los siguientes textos  



                                    
   
     Más aún, otros autores que no poseían los derechos para usarlas, textualmente en sus escritos, comenzaron a darlas por sentado en sus obras. Ejemplo de ello, en el campo del cine o de la televisión, es la película Aliens, (1986) de James Cameron. En ella, el androide Bishop (un tipo de robot del cual más tarde daremos una mejor descripción) asegura su incapacidad para perjudicar a un humano. A su vez, otro androide, Data, de la serie de televisión y películas de Star Trek: The Next Generation tiene integradas estas leyes en su programación. Pasa toda su larga vida demostrando tanta virtud ética, que se transforma en una criatura superior a muchos hombres y mujeres.

Los robots de Isaac Asimov.

   Isaac Asimov nació el 2 de enero de 1920, en la ex Unión Soviética, sin embargo, antes de cumplir la edad de tres años se trasladó junto a su familia a los Estados Unidos, convirtiéndose en ciudadano de ese país.
   Desde pequeño tuvo inclinación por la literatura, en especial, por la ciencia-ficción, las aventuras y la fantasía en general. Su padre tenía un pequeño kiosco donde vendía dulces, diarios y revistas. Ahí tuvo acceso a las publicaciones de aquellos tiempos que se dedicaban a este tipo de literatura, leyendo, entre otras, las hoy míticas Amazing Stories, dirigidas en aquel tiempo por el escritor y editor Howard Phillips Lovecraft (quien con su obra revolucionaría especialmente el género literario de terror), Sciencie Wonder Stories y principalmente Astouding Stories, cuyo director era John W. Campbell Jr. En su condición de mecenas Campbell Jr. fue propulsor de jóvenes talentos literarios, a quienes publicó en su revista. Entre ellos el mismo Asimov, a quien exigía en sus obras una rigurosidad literaria y científica poco vista hasta ese entonces. Claro que tuvo que pasar un buen tiempo para que Campbell dejara de rechazar los constantes esfuerzos del aspirante a escritor, quien le mandaba una y otra vez sus manuscritos a la revista.
    Su primer cuento publicado fue Varados frente a Vesta, en 1938, en Amazing Stories. Un año más tarde escribió su primera historia sobre robots: Robbie, un nostálgico cuento sobre la relación emocional ente una niña pequeña y su robot. Pero no fue hasta 1942 que introduciría tres conceptos relacionados con los robots y que se constituyen en parte fundamental de su aporte a la ciencia-ficción y a la lengua en general:

1. La idea del cerebro positrónico, con el que contaban todos los robots de sus obras. Tal como afirma en el Prólogo a su antología Visiones de Robots el mismo Asimov:

“Dado que necesitaba una fuente de energía introduje el “cerebro positrónico”. Esto se trataba sólo de una jerga pero representaba cierta fuente de energía desconocida que era útil, versátil, rápida y compacta, como el ordenador todavía no inventado”

2. Las Leyes Fundamentales de la Robótica, un conjunto de reglas programadas en los cerebros positrónicos de los robots que impide que estos se constituyan en un peligro para sus usuarios, al menos en la mayoría de los casos. Puesto que en algunas de sus obras, ciertas mentes criminales se las ingenian para que los robots causen daño a los humanos, engañando estas “Leyes” o algún robot sin habérselo propuesto, y han llegado a lastimar a sus creadores:

“Campbell me instó a que expusiese mis ideas con respecto a las garantías del robot de forma explícita en vez de hacerlo de manera implícita, y así lo hice en mi cuarta historia de robots, El Círculo Vicioso”.

Las Tres Leyes de la Robótica son las siguientes:

1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado.

2) Un robot debe obedecer las órdenes recibidas por los seres humanos excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.

3) Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no sea incompatible con la Primera o Segunda Ley.

   Sin embargo en 1987, Asimov publica una novela titulada Los Robots del Amanecer, donde incluye una Cuarta Ley de la Robótica, la llamada Ley Cero. En esta ley se plantea que un robot debe proteger a la humanidad como primera prioridad, de modo que en algunas ocasiones estos elementos mecánicos de la sociedad deben optar por el bien mayor, con lo cual para llegar a este objetivo las otras Tres Leyes quedan nulas frente a ciertas situaciones que pudiesen hacer peligrar tan mesiánica misión. Debido a lo anterior, en la novela ya nombrada, los robots, desde las sombras del anonimato, crean un imperio galáctico, supuestamente originado por los hombres, por el propio bien de la humanidad.
    Desde entonces, las Leyes de la Robótica aparecieron por completo, fueron citadas o parafraseadas en los siguientes textos de Asimov donde apareciesen robots, más aun, otros autores que no poseían los derechos para usarlas textualmente en sus escritos, comenzaron a darlas por sentado en sus obras.


    En la novela La Caída de Hyperion, (segunda obra de una saga de cuatro novelas en total), los robots se han independizado de los seres humanos y reunido en una sociedad llamada el Tecnonúcleo. Una de sus páginas, nos permite ver cómo nuestro autor es constantemente elogiado:

    “-A ustedes les toca decidir. Pueden usar o rechazar el arma. Al Núcleo le disgusta tomar vidas humanas, o permitir que cualquier vida humana resulte dañada por inacción. Pero en un caso donde corren peligro la vida de miles de millones... (...)”

    Tal como se puede ver en la cita recién expuesta, están sugeridas las Leyes Primera y Cuarta de la Robótica.

3. La creación de la palabra Robótica fue un hecho que Asimov no se propuso. Pese a ello, esta palabra se difundió en gran parte de las lenguas del mundo. Hoy en día, se usa tanto en los ámbitos literario y coloquial como en el terreno técnico de la construcción, mantenimiento y uso de robots. Luego el Oxford English Dictionary en su 3rd Supplementary Volume lo reconocería como el inventor de la palabra.

“Yo no sabía que estaba inventando la palabra, por supuesto. En mi joven inocencia, yo pensaba que era la palabra y no tenía la mínima noción de que no había sido usada con anterioridad”.

    En el año 1950 nueve cuentos suyos sobre robots fueron reunidos en un sólo tomo, bajo el título de Yo Robot, siendo el segundo libro de Asimov en publicarse. Este libro fue leído por Joseph F. Engelberger, cuando todavía era estudiante de la Universidad de Columbia. Engelberger se hizo socio de George C. Devol, Jr. Ambos inspirados en el libro de Asimov fundaron la compañía Unimation con la intención de llevar a la práctica las ideas de Asimov. Así fue como en la década de los setenta, se produjeron varios robots, convirtiéndose en la primera compañía de robots en el mundo (hecho que los convirtió en millonarios). Otros expertos en robots, como Marvin Minsky y Simon Nof, admitieron haberse inspirado en su lectura de Yo Robot a la hora de decidir su futuro.
    En 1950, recién aparece publicada su primera novela de robots Bóvedas de Acero, elaborada a partir de un tema social propuesto por Campbell. Asimov hacía tiempo deseaba combinar en una novela su gusto por los casos policiales y su experiencia con las obras sobre robots. En esta obra, considerada por muchos como su mejor novela, la humanidad del planeta Tierra vive confinada en tecnificadas ciudades que cubren todo el planeta. No hay espacios abiertos. Los seres humanos están tan acostumbrados a su selva metálica, que temen al vacío. Sin embargo al producirse un asesinato de grandes implicancias políticas, el policía terrestre Elijah Baley, se ve obligado a salir de la reclusión propia de su sociedad para trabajar nada menos que junto a un robot investigador y con apariencia humana, de nombre R. Daneel (La “R” es por supuesto de “Robot”).
    Tres años más tarde, tras el éxito de la novela anterior, escribe Asimov una continuación titulada El Sol Desnudo, en la cual los protagonistas de la primera obra, se unen nuevamente para desentrañar un caso policial.
    El año de 1983 vuelve a aparecer una nueva novela de Asimov sobre los robots, tras varios intentos fallidos del autor por continuar la saga de la pareja de investigadores de Elijah Baley y R. Daneel. Esta vez vuelve a retomar a estos personajes, en una novela que originalmente se iba a llamar El Mundo del Amanecer (The World of the Dawn), pero sus editores le exigieron que el título debía llevar en una de sus partes la palabra “Robot”. Entonces la novela quedó con el título Robots del Amanecer. Durante sus investigaciones, los protagonistas conocen a un robot llamado Giskard, (un robot que posee la facultad de leer la mente). En 1987 se publica Robots e Imperio, en la cual Baley ya ha muerto, razón por la cual Daneel tiene un nuevo compañero, el mismísimo Giskard, con quien debe derrotar al antiguo enemigo de su fallecido amigo, el doctor Amadiro, quien desea destruir el planeta Tierra. Ambos robots logran derrotar al criminal, pero Giskard debe sacrificarse para ello, claro que antes traspasa su don a Daneel, pidiéndole que funde un Imperio Galáctico, por el bien de la humanidad.
    Anteriormente, Asimov había escrito una famosa serie de novelas titulada Fundación, de la cual ya llevaba cuatro novelas en total, y con la que había ganado varios premios, entre ellos el Premio Hugo, (máximo galardón del mundo de la ciencia-ficción) que le fue entregado por la categoría de Mejor Serie de Libros de ciencia-ficción en 1966. Es así como en Robots e Imperio se conectan ambas series al ser R. Daneel el responsable de la formación del Imperio Galáctico, poder contra el que se enfrentarán las instituciones llamadas Primera y Segunda Fundación, en un futuro lejanamente posterior al de los acontecimientos de Robots e Imperio. En el presente de la novela Fundación y Tierra, publicada el mismo año 1983, y en el resto de las obras de la saga de Fundación salidas a la fecha, los robots hace muchos siglos que habían desaparecido de la sociedad. Sin embargo, en esta quinta novela el personaje Golan Trevize encuentra en la Luna del ya muerto planeta Tierra, al robot Daneel, quien le confiesa ser el protector de la humanidad y el responsable de gran parte de los sucesos de connotación social acaecidos hasta ese momento.


   Es durante el transcurso de 1988 que Asimov publica una precuela a su anterior ciclo de Fundación, a la que pone por nombre Preludio a la Fundación y en la que R. Daneel se encuentra con el científico Hari Seldon, a quien induce a crear las “Fundaciones”, de modo de concretizar su promesa a Giskard.
    Asimov, poco antes de morir, logró terminar la segunda precuela de su saga sobre los robots, Hacia la Fundación, en la que se ve como Seldon junto a Daneel fundan ambas Fundaciones, con lo que se da una nueva etapa en la historia de la humanidad.   Este libro se publicó de forma póstuma en 1993.
     Dentro de los cuentos de Asimov sobre robots, El Hombre Bicentenario, es un caso aparte, tanto por su calidad literaria como por la profunda humanidad que desborda la historia en sí. Es un cuento, donde se nos relata la historia de Andrew, el robot protagonista, quien decide convertirse en un ser humano. No en vano, el propio Asimov estaba tan orgulloso de este cuento, que era su tercer favorito, entre toda su prolífica carrera. Gracias al emotivo cuento, le otorgaron, el año 1977, otro Premio Hugo, así como un Nebula y un Locus, (otros galardones de gran prestigio entre estas disciplinas). Más tarde, en 1992, junto a su amigo y también famoso autor, Robert Silverberg, transforma este cuento en novela y le pone por título, El Robot Humano (The Positronic Man). Luego, ambas obras inspirarían un film titulado igual que el cuento y que sería exhibido durante el año 2000, teniendo a Robin Williams en el papel de Andrew.
    En 1990, después de sufrir una enfermedad que mermó bastante su salud, su segunda esposa, Janet Asimov, lo convenció de escribir un segundo tomo de sus memorias.
    El 6 de abril de 1992, Asimov murió, dejando a su haber, más de trescientas obras, entre libros de ficción, divulgación científica y ciencias sociales.

Paseo por Nuevos Horrores.

    
Nota: He aquí un análisis cuento por cuento, de la cuarta colección de cuentos de King, que hice para la revista Insomnia durante el mes de marzo de 2004.   Mientras reviso este trabajo, puedo destacar que durante el tiempo en que se escribieron estas palabras, gran parte de las obras reseñadas acá se adaptaron para el cine o la televisión, incluyendo una adaptación al cómic de Las Hermanitas de Eluria (y que me fascinaría conseguir).  En el caso de las adaptaciones audiovisuales, por supuesto destacan la versión cinematográfica de 1408 (con actores de la talla de Samuel L. Jackson y John Cusack), aparte del hermoso trabajo que hizo Mick Garris para Montado en la Bala y las adaptaciones para la serie de televisión de Pesadillas y Alucinaciones de los cuentos  El Virus De La Carretera Viaja Hacia El Norte Sala De Autopsias Número 4 (siendo esta última la mejor lograda de las dos).

    No hace mucho que salió en idioma castellano la última colección de cuentos de Stephen King, luego de dos largas esperas: prácticamente una década desde el grueso tomo de Nightmares and Dreamscapes (Pesadillas y Alucinaciones, Editorial Grigalbo, 1994), de la cual nuevamente los editores tomaron la tonta idea de sacar una nueva versión en cinco tomos (tal como ya antes han desmenuzado otras colecciones de King), y poco más de un año entre que saliera la versión original en inglés de este libro que comento ahora y su traducción al español. Obviamente, para un fanático y seguidor del autor de Maine, era una ocasión irresistible conseguirlo apenas saliera del horno e incluso leerlo de inmediato, dejando otros títulos y autores en espera de ser “visitados”.
    Y heme aquí dispuesto a contar qué me ha parecido leer esta nueva antología, con un posterior análisis y comentario de las distintas partes que comprenden el libro en cuestión.
    A mi parecer, hay que aclarar que una de las cosas que hacen a Todo es Eventual una antología muy especial, es que los títulos que lo componen tienen una génesis más que interesante y anecdótica. En primer lugar, nos encontramos con historias cuyas primeras publicaciones se han convertido en todo un hito dentro de la bibliografía de Stephen King e incluso dentro del mercado mismo y la historia de la literatura (como sucede con el primer libro de Stephen King en ser publicado primeramente en formato electrónico a través de la red, Montado en la Bala o cuentos que sólo se vendían a través del sistema de grabaciones de audio, como sucede con En la Habitación de la Muerte, entre otros). Bueno, a medida que vaya comentando en su respectivo apartado cada una de estas narraciones, iré dando algunos datos de interés como los recientes.
    Una última aclaración antes de dedicarme de lleno a revisar texto por texto. Este libro contiene 14 historias, de las cuales 1 es más bien una novela corta. Para mi gusto, gracias a Dios no hay ningún poema ni ensayo (acerca del béisbol, ¡huácala!) en su contenido; razón por la cual la lectura es mucho más lineal y rápida que la antología Pesadillas y Alucinaciones (necesariamente a uno no le debe gustar todo lo que escribe su autor regalón, y menos aquellos textos que en realidad difieren tanto de la pluma a la que estamos acostumbrados, ya sea por temática o género literario). De este modo, Todo es Eventual es una antología de más fácil digestión.
    Ah, ya se me olvidaba. Otra cosa que hace a este tomo algo aún más significativo es que muestra con mayor fuerza la evolución literaria por la que ha pasado Stephen King: de seguro muchos habríamos deseado una antología de puro y duro terror (historias bien sangrientas y pavorosas). Sin embargo, no es así, pues si bien el King más “literario” ya se había dejado ver en otras recopilaciones y libros, en este se observa mejor aquello que durante la última década le ha merecido el respeto de los críticos que por tantos años le hicieron tan injustamente el quite (léase La Muerte de Jack Hamilton y Todo Lo Que Amas Se Te Arrebatará, por citar unos casos).

1 - La Práctica Del Arte (Casi) Perdido: El prólogo, que es de lo mejorcito que King ha hecho en no ficción, puesto que calará como nunca el modo de pensar de un artista como él. Contar los diferentes motivos que lo han llevado a experimentar con las distintas formas de publicación y escritura (novela por entregas, libros electrónicos, guiones televisivos, incluso hasta un fallido radioteatro, etc.) aclara mejor muchas dudas que podamos tener acerca del tema. Saber la dimensión que ocupa en la vida de King la literatura misma y sus misteriosos vaivenes, es un buen plato de entrada para empezar una lectura que de seguro promete bastante. En la misma línea de este prólogo, se encuentran los comentarios que hace King al final de cada historia, refiriéndose a los orígenes de estas y opiniones personales acerca del resultado de las mismas; algo que por primera vez hace King de manera individual por cada historia en las cuatro diferentes colecciones de cuentos que ha publicado hasta la fecha. A su vez, en el índice, hay una nota de propio King que cuenta cómo fue la distribución de los cuentos en este libro, algo que no está de más, puesto que bien poco se sabe de los motivos que llevan a un autor y/o editor a poner una historia primero que otra en una colección.

2- Sala De Autopsias Número 4: Un comienzo interesante en lo que a historia se refiere. Un hombre despierta en una camilla de hospital, totalmente paralizado e incapaz de cualquier cosa, salvo observar como está por empezar nada menos que su propia autopsia. Esta es una narración con ese típico humor negro de Stephen King y una trama que cruza entre el absurdo y lo macabro. Tanto el lector como el protagonista no sabe si en verdad éste ha muerto o ha ocurrido un extraño accidente que ha producido esta especie de catalepsia. Algo demás como para ponerse nervioso es la descripción de lo que hacen los médicos a sólo momentos de iniciar su trabajo. Algo que merece por lo menos un comentario es con respecto al lenguaje utilizado en esta narración; ignoro si es problema de la traducción, pero en esta historia abundan los coloquialismos y modismos españoles, algo que entorpece la lectura y comprensión para alguien que no conozca este lenguaje (así que, señores traductores, recuerden que ustedes son sólo una parte de la población hispanoparlante); si bien esta situación no se da en los siguientes casos, habría sido mejor que la traductora hubiera escogido términos más generales para el discurso del protagonista. Por cierto, el final es el típico desenlace imprevisto al que nos tiene acostumbrados su autor, y harto gracioso, por cierto. Un claro homenaje al clásico cuento de terror de Poe El Entierro Prematuro, que hace recordar ese justificado temor a sufrir una experiencia de este tipo.

3 - El Hombre Del Traje Negro: Es el cuento que le mereció a Stephen King un famoso premio de literatura “general” (o sea, no de género especializado) de USA, el O´Henry, siendo a su vez publicado por primera vez en una revista bastante prestigiosa y tampoco de literatura fantástica: The New Yorker. Es el primer relato de terror sobrenatural y totalmente serio de esta colección. La historia, con una genial narración en primera persona que le da formato de “memorias” resulta tanto espeluznante como emotiva; un anciano, en los últimos días de su vida, nos cuenta el pavoroso encuentro que tuvo con el mismísimo Diablo cuando apenas tenía nueve años. Esta confesión que en pocas páginas relata la increíble humanidad que es capaz de darle un buen autor a sus personajes, recuerda en los pensamientos y comentarios más dolorosos de su narrador-protagonista, a las del guardia que aparece en La Milla Verde. Sin duda, un cuento sencillo y efectivo realmente inolvidable.

4 - Todo Lo Que Amas Se Te Arrebatará: Es la historia de un vendedor ambulante y su último recorrido hasta un motel, donde se propone terminar con su vida. La trama se complica cuando el protagonista, un aficionado a coleccionar rayados callejeros de sus múltiples viajes, empieza a preguntarse qué pasará cuando, una vez muerto, encuentren el cuaderno de notas donde anotaba estos escritos. Este es un cuento con un tema muy original, si bien es una reflexión acerca de la soledad y la pérdida del sentido de la vida. Y con respecto a lo que sucede en este cuento, en realidad resulta difícil imaginar qué realmente pasará en su desarrollo, por cuanto su final es inesperado y grato.

5 - La Muerte De Jack Hamilton: Una narración sobre mafiosos de “buen corazón” que tiene algo de histórica y mucho de melancólica. Aquí nos enteramos del destino final de la famosa banda de John Dillinger, un atracador de bancos estadounidenses de mediados del siglo pasado. Cuando hieren de muerte a uno de los tres componentes de la banda, los dos que salen ilesos, Homer van Meter y John Dillinger, hacen todo lo humanamente posible para salvar la vida de su amigo Jack Hamilton. Un relato acerca de la amistad, la compasión y el honor que hasta se tienen los criminales entre sí que resulta ser uno de los mejores elementos de Todo es Eventual.

6 - En La Habitación De La Muerte: El terror y el desprecio hacia la vida de los demás, el culto a la violencia y la muerte en verdad existen; esta realidad es más que entendible para quien haya vivido situaciones de este tipo, como por ejemplo, una guerra civil o una dictadura. Esto se observa muy bien a través de las desventuras de un periodista de origen estadounidense, quien se encuentra en medio de las convulsiones políticas de un país centroamericano; es así como debido a su participación en una resistencia al gobierno de esta nación “bananera”, es llevado a un cuarto donde se le interrogará con tortura incluida. Una historia no apta para cardiacos y en la que la compasión no existe. La experiencia vivida por este personaje también se remite en parte a la obra de un clásico como es Edgar Allan Poe, específicamente a su cuento El Pozo y el Péndulo, siendo ambos relatos narraciones sobre la atrocidad de un sistema capaz de hacer cualquier cosa por mantener su clima de privilegios a una minoría intolerante.

7 - Las Hermanitas de Eluria: Supongo esta es la novela corta que muchos estábamos esperando leer y que fue uno de los principales motivos a la hora de comprar esta antología. Luego de varios años de espera entre el último tomo de La Torre Oscura, esta historia se constituye en todo un regalo para los fanáticos de Roland y su búsqueda, mientras esperamos la oportunidad de leer el tomo número 5. Si bien en las novelas anexas de esta saga King nos había entregado un montón de datos importantísimos para comprender los sucesos del periplo de Roland de Gilead y su Ka-Tet (siendo Casa Negra la anterior novela relacionada), esta es la primera narración que tiene como protagonista absoluto al personaje principal de la famosa saga. Un detalle más de esta obra es que se puede leer tranquilamente sin antes haber conocido nada sobre la saga en cuestión, lo que sirve bastante para introducirse en su historia. Esta novela debe su origen a una antología hecha por el famoso escritor Robert Silverberg, quien compiló una serie de novelas cortas hechas especialmente para dicha antología, las que a su vez venían de la mano de autores ya célebres, a quienes se les pidió trataran en sus textos sobre alguna de sus propias sagas. Si bien esta novela corta no entrega información alguna que ayude a delinear más aún el destino de Rolando, sí introduce al menos dos elementos que posteriormente tendrán gran importancia en los sucesos de La Torre Oscura: me estoy refiriendo a las mismas Hermanitas de Eluria y al llamado culto de El Hombre-Jesús, siendo este concepto parte esencial de la trama de Wolves of the Calla, quinta novela de la saga. Esta historia es más bien una precuela de las novelas, puesto que su trama ocurre antes de los eventos del primer libro. Aquí King nos cuenta cómo Roland llega hasta el desolado pueblo de Eluria, en el que todo el mundo ha desaparecido; es así que se encuentra con un grupo de Mutantes Lentos (el mismo tipo de mutantes verdes que aparecen en el primer tomo de la saga). Durante su batalla con estos, Roland queda muy herido y una vez que despierta de la inconciencia a lo que lo ha dejado su combate, se encuentra dentro de lo que parece ser un hospital custodiado por un grupo de enfermeras y monjas que se hacen llamar Hermanitas de Eluria. Durante la convalecencia del héroe comienzan a ocurrir una serie de eventos extraños y macabros que hacen peligrar su vida. Contar con detalles esta genial novela corta no es mi intención, pues es mejor que cada uno vaya descubriendo por su cuenta los pormenores de su acción. Por último, quizás esta es lejos la mejor narración de la antología, pues tiene de todo aquello que King ha hecho que esperemos de él: heroísmo, gore, misterio, personajes inolvidables y más Torre Oscura.

8 - Todo es Eventual: Cuando uno lee este cuento es mucho más sencillo comprender la razón de que la colección que hoy detiene nuestra atención tenga el mismo título. Por un lado esta oración quiere decirnos que las cosas suceden fortuitamente, que supuestamente no hay relación causa-efecto entre un hecho y otro y que todo es puro azar. Quizás las situaciones que les toca vivir a los personajes de cada una de estas 14 narraciones se dan por esta simple regla. Al menos es así como piensa el protagonista del cuento, Richard Ellery Earnshaw, un joven proveniente de una familia disfuncional; el chico posee un extraño don, es capaz de inducir a las personas (y hasta a los animales) al suicidio a través de extrañas imágenes y juegos de palabras al dibujarlas/escribirlas. Su vida había sido siempre miserable, hasta que entra en contacto con él un extraño hombre que lo invita a trabajar para él en una misteriosa empresa. Lo único que debe hacer Richard es utilizar su poder para deshacerse de personas consideradas un peligro para el resto del mundo. Sin embargo, una “eventualidad” le hace dudar de su trabajo. Bueno, este cuento tan extraordinariamente novedoso en su tratamiento, es tal vez uno de esos cuentos de King capaces de perdurar en la memoria mucho tiempo después de haber sido leído. Y con respecto a esta última afirmación, Stephen King dijo que Richard intervendría posteriormente en los eventos de La Torre Oscura, lo que en todo caso es comprensible, puesto que por lo que sucede en Todo es Eventual, parecen haber conexiones entre éste y la famosa saga. En todo caso, este cuento es King puro.

9 - La Teoría De L.T. Sobre Los Animales De Compañía: La veta humorística de King (aunque bien negra, eso sí), es algo habitual en la mayoría de sus novelas, pese al dramatismo de estas. En este caso, nos encontramos con un cuento irónico y de lo más hilarante, pese a su tema. La historia cuenta acerca de la descomposición de un matrimonio, ruptura a la que están ligadas las dos mascotas de ambos (un perro y una gata). Los animales se constituyen aquí en un reflejo de las pasiones humanas y del mismo conflicto que existen entre marido y mujer. Si bien el final de este relato puede resultar confuso, su lectura resulta ser todo un descubrimiento de las cualidades más mordaces y graciosas de su autor.

10 - El Virus De La Carretera Viaja Hacia El Norte: Un nuevo cuento de terror para esta colección. Éste trata acerca de un escritor de terror (otro más en la obra de King) que, durante un viaje, se encuentra con una horrorosa pintura en una “venta de garaje”. La pintura le causa tal impacto que decide comprarla y queda contento por su adquisición, hasta que se da cuenta que el cuadro comienza a sufrir cambios en lo que retrata. La idea de una pintura capaz de cambiar no es original de King (quien ya la había usado en otros de sus escritos, como en la novela Rose Madder), ni la de un cuadro ligado sobrenaturalmente a la locura, y por ende, al terror, de su creador (ya un antiguo maestro reverenciado por hombres como Stephen King, me estoy refiriendo a Howard Phillips Lovecraft, había dado en el clavo con este tema a principios del siglo pasado en el clásico El Modelo de Pickman). Resulta interesante ver cómo la figura del artista se proyecta en la literatura como una personalidad que, debido a su gran sensibilidad, es capaz de estar más propenso a situaciones de corte sobrenatural, a percibir lo extraño o perder la cordura debido a su fuerte emocionalidad.

11 - Almuerzo en Café Gotham: Stephen King es conocido (y reconocido) porque su literatura muestra a hombres comunes y corrientes enfrentados a la adversidad de las situaciones límites; antihéroes obligados a sobrevivir al peligro y la violencia de la vida cotidiana; gente que a diferencia del héroe épico, no ha escogido su destino. Un excelente ejemplo es lo que pasa en esta historia, en la que el terror de la irracionalidad de la vida real se manifiesta en lo que se supone era una “simple” cena en un buen restaurant. La trama nos cuenta lo que sucede cuando un hombre es invitado por el abogado de su ex esposa a finiquitar los asuntos matrimoniales durante una cena en el llamado café Gotham, momento en el que también se encontrará quien fue su mujer. El protagonista asiste más con la intención de volver a verla y con la secreta esperanza de salvar su matrimonio; sin embargo lo que no sabe es que lo que tendrá que salvar será su propio pellejo una vez entre a ese lugar. Un cuento violento y realmente inesperado. Un dato “freak”: el nombre del café que sale en este cuento, muy bien podría ser un pequeño homenaje de su autor a su personaje favorito de superhéroes, me estoy refiriendo a Batman; el justiciero enmascarado de la ciudad de Gotham.

12 - Esa Sensación Que Sólo Puede Expresarse En Francés: Este cuento es, quizás el más débil y extraño de esta colección. Su curioso nombre se debe al llamado "Déjà vu", término en francés que se refiere a la sensación de estar viviendo algo que ya pasó, como si se repitiera. En el relato en cuestión una mujer viaja junto a su marido a celebrar sus bodas de plata; de pronto, una serie de eventos le hace creer a la protagonista que sabe lo que sucederá a continuación, lo que comienza a trastornarla. Aquí nos encontramos con un cuento tan inesperado que realmente uno realmente apenas sabe para dónde va su desarrollo. Incluso su desenlace llega a eliminar todas las teorías que se podría hacer el lector. Si bien el propio King explica cuál es el tema de esta narración, no deja de vislumbrarse una vez más que el matrimonio que sale acá también sufre de las acostumbradas tribulaciones de una pareja; además llama la atención que en más de un cuento de este libro los protagonistas son personajes de mediana edad (cuarentones y cincuentones) con lo que se observa cómo su autor se va reflejando en sus propias ficciones (puesto que en la actualidad, Stephen King pasa de los cincuenta años).

13 - 1408: Cuando Stephen King nos anuncia, en su introducción para este cuento, que se trata de una habitación “encantada”, una narración de fantasmas, su lector habitual muy bien puede pensar que esto es más de lo mismo en su obra (desde la ya clásica El Resplandor, hasta Un Saco de Huesos y su guión para Rose Red). No obstante, debo afirmar que la forma de cómo King trata este tópico ya tan trillado en la literatura de terror, es realmente genial (y esta incursión en el tema es en verdad pavorosa). Antes de continuar con los comentarios de rigor y de hacer unos cuantos análisis al cuento en cuestión, resumiré su argumento. Mike Enslin es un vanidoso escritor y periodista que se dedica a escribir sobre lugares supuestamente embrujados; el protagonista no cree realmente en lo sobrenatural, puesto que además es un hombre ateo y racional; en busca de lugares como estos, para caricaturizarlos en sus escritos, llega hasta un hotel en el que se dice que la habitación 1408 está maldita, cuarto en el que han ocurrido una serie de espantosas muertes y hechos extraordinarios. Es así como pese a los ruegos del administrador del hotel, Enslin se empecina en pasar una noche en esta pieza. El resto hay que descubrirlo por cuenta de uno, y en verdad la lectura de esta narración va en crescendo, siendo que además está narrada de una manera muy particular, que recuerda a la de esos informes periodísticos sensacionalistas y de crónica amarilla. Este es uno de los cuentos más efectivos de esta antología, algo en la mejor línea terrorífica de Stephen King, a la par de grandes cuentos suyos como El Mono o Crouch End. Justamente con respecto a esta última narración citada, es que 1408 guarda una estrecha relación, puesto que ambas son unas de las pocas incursiones de su autor en el llamado universo lovecraftniano. Si bien el escritor no hace mención en ningún momento a alguna de las antiguas y malignas entidades de las que Lovecraft y compañía crearon hace casi un siglo atrás en sus escritos, este cuento muy bien se adscribe en lo que se llama el “terror cósmico”, ya sea por el tipo de narración, como en sus descripciones y en los momentos del clímax y desenlace de su trama. Por otro lado, esta misma historia también recrea a un tipo de personaje ya clásico dentro de la literatura de terror: me estoy refiriendo a la del investigador de lo paranormal o erudito de las ciencias exactas que no cree en la existencia de lo paranormal y al que su soberbia lo lleva a encontrarse con la horma de su zapato; bajo esta caracterización, se encuentra el recordado profesor Ichabod Crane del cuento clásico de Washington Irving, La Leyenda del Valle Dormido. También hay algo igual de interesante en este relato de King, cuando hace que el narrador al referirse al pensamiento de uno de los personajes, diga lo siguiente: “(…) no cree la afirmación de Mike, según la cual no sólo ha dejado de escribir cuentos de fantasmas, sino de escribir en general. Los escritores dicen eso de vez en cuando. Los arrebatos de ocasionales de prima donna forman parte de la esencia de un escritor”. Si bien Stephen King es considerado como un tipo modesto pese a su fama y fortuna, en más de una ocasión ha asustado a su gran público con afirmaciones como esta. ¿Autoparodia quizás?. Sólo el autor podría darnos la respuesta.

14 - Montado en la Bala: Conjuntamente con Las Hermanitas de Eluria esta es la otra historia que mucha gente ha esperado leer con más ansias de este libro (si bien ya se encontraba traducida y publicada en español desde hace un buen tiempo). A medida que iba leyendo esta ya “mítica” obra, tuve sentimientos encontrados; por un lado me iba maravillando por la inmensa carga emocional que supuraba esta narración (tema que más adelante desarrollaré), y por otro, me sentí defraudado, pues esperaba una historia de corte más terrorífico (me pregunto cómo se las ingeniará el director Mick Garris para filmar una película basada en esta obra, si es tan corto el material original con el que cuenta). Con respecto a lo afirmado recién, se debe recordar que King escribió Montado en la Bala inmediatamente luego de su accidente que casi le costó la vida. Por lo que el autor ha dicho y hecho luego de esta terrible vivencia, supongo reflexionó bastante acerca de la importancia de la vida (y de la muerte). Este trabajo suyo es en justa medida una obra acerca de lo que significa en nuestras existencias la vida misma, el dolor, la culpa y la redención, si bien estos son temas caros a la literatura de terror (por ejemplo a Victor Frankenstein es el sentimiento de culpa lo que lo lleva a perseguir a la Criatura). En esta historia se delinean con mayor claridad la humanidad y fragilidad de su protagonista, un joven universitario que debe viajar de urgencia de una ciudad a otra para ir a ver a su madre enferma; en el trayecto tiene un encuentro sobrenatural que lo hará cambiar para siempre. El cuento tiene reminiscencia a obras clásicas como Un Cuento de Navidad de Charles Dickens (uno de los autores favoritos de King), en el sentido de que aquí la presencia fantasmal de George Staub, el espíritu que recoge en la carretera al protagonista durante su viaje, también cumple aquí la función de maestro moralizante para éste, tal como lo fueron los fantasmas de las tres Navidades para Scrugge. Tanto en la narración de Dickens como en la de King y un montón de escritores más, lo sobrenatural cumple la labor de concienciar al ser humano, a manera de reconocimiento de que existe una inexorabilidad acerca de las leyes naturales, evento al que por más que uno se resista, es imposible escapar (en este caso, la inminencia de la muerte de la madre de Alan Parker). Para finalizar, este cuento se adscribe más en la corriente de los textos más bien dramáticos y melancólicos de su autor (El Ultimo Peldaño de la Escalera, La Mujer de la Habitación, La Dedicatoria, por citar algunas obras) que como narración terrorífica, lo que en mi caso esperaba de éste. En todo caso igual estamos frente a un gran relato de su autor.

15 - La Moneda de la Suerte: Stephen King siempre ha terminado sus antologías con una historia más bien intimista, triste o dramática; quizás algo lo motiva a ello, aunque se supone que el azar fue en este caso lo que hizo que este cuento figurara al último. El argumento de este cuento es bien sencillo: una empleada de un hotel se encuentra como propina una moneda supuestamente de la suerte y con ello comienza a imaginar qué pasaría si en verdad la moneda lo es. Lo más valioso de esta narración puede ser nuevamente la gran humanidad que King es capaz de darle a sus personajes, incluso en historias cortas como esta. Su propia experiencia frente a la adversidad, primero como hijo de una sacrificada madre trabajadora, y luego durante sus años anteriores al éxito que le trajo su primera novela Carrie, le han hecho capaz de delinear emotivos personajes femeninos como el que aquí sale, y también mostrar gran compasión y amor hacia los héroes anónimos (esos personajes hacia quienes nadie hace mención de sus grandes proezas y de los cuales Stephen King nos hace ser testigos como, por ejemplo, con Dolores Claiborne, del libro del mismo nombre, o Jessie Burlingame de El Juego de Gerald, por nombrar unos pocos ejemplos).

    Luego de repasar cuento por cuento esta última colección de relatos de Stephen King, se puede hacer la observación de que si bien no es su mejor antología (a mi parecer lo es Skeleton Crew, la que estúpidamente los editores españoles decidieron publicar en tres partes, con títulos distintos y más encima eliminando los relatos La Balsa y Nona), sí está claro que hay numerosas joyitas acá que demuestran la gran maestría literaria y creadora de King.
    Que a uno le guste más un cuento que otro, eso es algo personal (o eventual), no obstante es evidente que este libro bien vale la pena tenerlo, leerlo y comentarlo.
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