jueves, 27 de abril de 2017

Seis años de Cubil del Cíclope… ¡Y ni me di cuenta!


     A principios de la actual semana, específicamente el lunes 24 de abril, este blog cumplió seis años de vida, fecha que por primera vez desde que llevo celebrando sus aniversarios se me pasó; si no fuera porque pensando en otras cosas revisé mi última entrada al respecto (la dedicada a su media década de vida), estaría escribiendo estas palabras en el transcurso de mayo, pues de puro despistado me había mentalizado con la idea de que recién entonces me tocaba tal festejo.  No voy a quejarme por todo lo que tengo que hacer y que para otro sería la perfecta excusa de sus olvidos, pues tengo la suerte de que me sobra tiempo y por ello lo aprovecho en cosas que me hacen feliz, tal como actualizar al menos dos veces a la semana este blog.
      Mucho ha pasado para mí en lo que tiene que ver con el Cubil del Cíclope y bastante significativo al respecto, en el transcurso de este último año.  Vamos revisando algunos hitos que deseo destacar.

1- He visto el nacimiento del propio blog de uno de mis más valiosos amigos, Roberto Díaz, alias Sardaukar (el complejo…y en muchos sentidos); pues a través de su recomendable trabajo en Disputas Quodlibetales, aborda muchos temas intelectuales de interés y con una mirada bastante erudita, que pocas veces he visto en la blogósfera.  Son textos hechos con mucho amor y dedicación hacia temas de diversa índole, que abarcan disciplinas tales como la literatura, la teología, la historia y la filosofía, entre otras yerbas.  Hay mucha información e ideas suyas realizadas con espíritu crítico.  Cuento todo esto, además, porque creo que en parte gracias a lo que aquí hago, Roberto se entusiasmó en parte para tener su propia página y si en verdad lo motivé a hacerlo (que bien sé que no soy el único de sus amigos en tener un blog), es como para sentirse contento.  A ver si se pasan por ahí y ojalá les guste.

2- Justamente cuando iniciaba el quinto año de vida, desde España se concedió un nuevo premio honorifico a este humilde blog: El Blogger Recognition Award.  Tal distinción la hizo mi colega R. R. López, desde su igualmente valiosa página Historias que no le contaría a mi Madre.  Como siempre, me es una tremenda dicha que mis pares aprecien lo que hago, pues solo quien vibra con lo mismo que te hace feliz, puede entenderte cabalmente.

3- Otro amigo del alma muy valioso para mí, Miguel Acevedo, Mfkarlos, del blog Le Dicen Poesía, estuvo una vez más muy presente en el Cubil, cuando a principio de junio tuve el honor de contar con una entrevista que le hice a raíz de la publicación de su segundo libro Espejos (que coescribió junto a Paz Correa).  Como siempre, leer y conocer más de tan interesante persona, me permitió sentirme feliz de poder contar con su amistad.

Con mis dos sobrinitos regalones, Amilcar y Brunito,
 mis principales musos inspiradores, celebrando este Año Nuevo 2017
4- En agosto de este año, uno de los blogueros que más respeto, Mauro Vargas de Léase a Plena Noche, invitó a sus lectores a escribir acerca de sus impresiones personales (y vivenciales) con la que se considera la novela más importante de Stephen King: It.  Ello motivado por los eminentes 25 años de cumplirse su primera publicación.  Pues ante algo así, un fanático del llamado “Rey del Terror”, no podía perder la ocasión y me dediqué a ahondar en mis recuerdos sobre este libro que tanto quiero.  Con posterioridad Mauro subió a su propia página este post mío, lo que por supuesto me honró.  Debo decir que esta entrada es lejos una de mis favoritas.

5- Ligado a lo anterior, poco después de escribir el post sobre la figura de Pennywise en mi vida, me di cuenta que ya llevaba varios otros en los que mis recuerdos eran un punto importante a la hora de redactarlos.  De este modo inauguré la “etiqueta” de Memorabilia, bajo la que he ido incluyendo (a veces retrospectivamente) todo lo concerniente a ello.  Si no me equivoco, inauguré todo esto con otro texto que me resulta muy relevante: Algo más que un mero recuerdo.  Pues en septiembre tuve una infección a la garganta que me tuvo muy sensible, recordando por supuesto mi estadía en la clínica por dos semanas en julio de 2015, lo que me llevó a uno de los recuerdos de mi infancia más temprana y que tiene que ver con mi difunto padre.  Si no han leído este escrito (que les aseguro es bien corto), quizás ahora se animen a hacerlo.

6- El 20 de octubre del año pasado publiqué mi post número 400.  En esta ocasión el tema que me sirvió para tan memorable festejo, fue una preciosa novela de ciencia ficción que se ganó mi corazón: Ready Player One de Ernest Cline y que le debo a mis amigos María Elena Francovich e Iván Piñeyro (un genial matrimonio), habérmela obsequiado para mi cumpleaños número 41 (o sea, el año pasado).

7- Alguien que ha llegado a mi blog gracias a los enlaces recomendados que nos hacemos entre los blogueros para apoyarnos, es Marinus2009, quien desde México me sigue con dedicación y me deja geniales comentarios que dan gusto leer.  Contar con sus palabras de manera continua, es algo que siempre recibo con regocijo, pues ojalá mis más cercanos me dieran al menos la mitad de su tiempo que le dedica al Cubil.  Pues este “cuate” es una de esas personas, con las cuales pese a la distancia uno llega a encariñarse y que bien quisiera conocerlo; para compartir lindas veladas ñoñas juntos, tomando y/o comiendo algo rico, como también conversando de lo humano y lo divino, a la par de -ver juntos algunas de esas pelis o series que tanto nos entusiasman.  Deben saber que este agradable personaje posee su propio blog, si bien de temática por completo distinta a la mía: Habilidadesmonetarias (todo junto), a través del cual nos da sabios consejos de cómo saber invertir nuestro dinero.

8- Ya por terminar el 2016, en mi penúltimo post de ese año que recuerdo con tanto cariño, rompí mi record de entradas, ya que subí la número 100 (antes lo máximo que había logrado publicar, habían sido 78 post y eso fue en 2015).  Fue otro libro que he llegado a tomarle gran aprecio, la recopilación de novelas cortas de George R. R. Martin El Caballero de los Siete Reinos, la ocasión que aproveché para celebrar este número.  Al final llegué a la suma de 101 entradas el año pasado, toda una proeza.

Feliz tras haber adquirido tan geniales
tomos de Los Vengadores.
9- Con mi primer post de 2017, me permití una pequeña innovación: agregar a mis entradas sobre cine y/o series de televisión, videos que me permitieran apoyar mis palabras de los títulos que comento.  Comencé a hacerlo con mi post sobre la primera temporada de Westworld y a partir de esta fecha, ya le han seguido varios otros casos.  Hace rato que tenía pendiente incorporar este recurso.

10- Asimismo mi otro gran colega bloguero Vladimir Vásquez, creador de ese  gran blog llamado La Cueva del Lobo, de origen venezolano, me invitó a participar de su nuevo proyecto en redes sociales: Multiverso Friki.  Pues desde enero que todas las semanas subo al menos dos post sacados del propio Cubil para contribuir a dicha página.   Una vez más debo agradecerle a Vladimir las tremendas oportunidades que me da al tenerme siempre en cuenta y con ello me ayuda a promocionar mis escritos.

11- A principios de este año tuve una noticia que me alegró mucho, desde España (el país desde el cual recibo más visitas que de ninguna otra parte) me hicieron un ofrecimiento para leer la primera novela de Nicholas Avedon, quien estaba dispuesto a mandármela por correo normal, pues bien sabía que solo leo en papel.  Accedí de lleno a ello, honrado por el hecho de que se hayan fijado en lo que hago y un autor quisiera que me refiriera a su obra en esta plataforma.  De este modo, en esos primeros días de enero me envió su obra de ciencia ficción, titulada como 11, 4 Sueños Luz, un texto al que por su reseña le tengo muchas ganas de hincar el diente.  Sin embargo, el hecho de llegar hasta mis manos ha sido toda una proeza, pues ya era marzo y aún no lo tenía conmigo, razón por la cual de nuevo y muy amable, su autor realizó el mismo trámite con otro ejemplar para mí.  Pues recién ayer pude tener tan esperado obsequio y cuando lo abrí, leyendo la dedicatoria… ¡Me di cuenta de que correspondía nada menos que al primero en cruzar esta larga distancia! En 2015 R. R. López, también desde la Madre Patria, me envió su novela Imposible pero Incierto, pero llegó en menos de tres semanas  hasta este sitio en el confín del mundo.  Ahora solo me resta con comenzar a leer dicha historia, para tener la dicha de compartir con ustedes mis impresiones al respecto.

12- A finales de febrero recibí otra noticia que me ha regocijado, pues me escribieron una vez más desde España, aunque esta vez la responsable era una de las encargadas de la nueva versión en castellano de SFX.  Esta es una importante publicación de origen británico dedicada a la ciencia ficción, la fantasía y el terror en varias de sus expresiones, la que lleva mucho tiempo de existencia.  Es así que me ofrecieron ser su colaborador, primero haciendo publicidad de la edición española y luego escribiendo para ellos, entre otras cosas; lo primero ya hace rato que está funcionando, mientras que aún espero que el resto se concrete.  Ahora bien, esto no es gratis y se supone es remunerado… ¡Pero parece que aún no consigo los suficientes clicks desde mi página a la publicidad de SFX! En todo caso, me alegra mucho que hayan hecho tamaña invitación a este servidor.

13- Mi otro amigo “histórico”, Mauricio Tapia, alias Astarajael de La Quinta Anormal a principios de este mes que ya termina, me mencionó en su post sobre la lista de blogs que recomienda.  Es la segunda vez en la que me incluyen en una entrada de este tipo y que sin dudas es algo para celebrar.  Bueno, somos amigos hace años, décadas la verdad, sin embargo no estaba obligado a darme este honor.

     Como siempre me he extendido bastante, que siempre me engolosino con esto de escribir.  Gracias por todos quienes, de alguna manera, me han ayudado a mantenerme firme en este proyecto del blog, que como saben forma parte esencial de mi propia existencia.  Y me parece una bella manera de demostrar mis agradecimientos, la siguiente canción de nuestra Violeta Parra, que tanto me llega al alma…


domingo, 23 de abril de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Tercera Parte: El Comediante.


3.1- El guionista: Brian Azzarello.

     Contar con este artista dentro del staff encargado de contarnos más acerca de los  personajes diseñados por Moore y Gibbons, bien puede ser considerado como toda una promesa del compromiso de DC en realizar lo mejor con el legado de estos dos británicos (y más todavía pensando en el carácter de “sagrados” de estos héroes para muchos de sus seguidores, para quienes resultaba impensable utilizarnos en nuevas historias que no salieran de sus mismos creadores).  Pues Azzarello está considerado dentro de los guionistas más respetados del medio hoy en día, debido justamente a la calidad de sus historias, que por supuesto lo ponen por sobre muchos de sus colegas.
     Estadounidense  y nacido en 1962, su trabajo puede caracterizarse por el alejamiento de las tramas de acción más convencionales, en beneficio de la intriga y el elemento policial; todo a través de argumentos maduros complejos, con más de una lectura y que por ello están dirigidos a lectores o bien más adultos o bien con la sofisticación intelectual suficiente como para apreciar su labor.  Estos elementos no solo son apreciados en su famosa serie para la línea Vertigo de DC titulada 100 Balas (1999- 2099, llegando a alcanzar el centenar de números) y otros títulos para público con “criterio formado”, sino que también en aquellos que ha hecho para personajes más convencionales de la misma DC, como asimismo de Marvel.  Siguiendo con su paso por Vertigo, es el responsable de una las tantas apreciadas etapas de la historieta de terror Hellblazer (entre los años 2000 y 2002, más un especial en 2009).
Brian Azzarello.
      Entre las colecciones más masivas de DC, celebrada es su contribución para las revistas de Batman, como en el caso de Batman: Ciudad Rota (2003) y Joker, dos miniseries que están consideradas entre lo mejorcito de la década pasada sobre el Murciélago y compañía; de hecho su mirada a la turbia vida de la Némesis del Señor de la Noche, durante largo tiempo estuvo en la cotizada lista de los más leídos en el New York Times.  Cabe mencionar que su estilo violento y propio del policial, calzó perfectamente con las tramas acerca del mayor vigilante de Ciudad Gótica.
       También resulta memorable su trama para nada menos que Superman con Por el Mañana (2004), la que en su momento causó cierta polémica por el tratamiento que le dio a uno de sus personajes secundarios, un sacerdote católico, pues acá Azzarello no temió en abordar las dimensiones divinas del superhéroe, al contrastar su imagen con la fe del religioso.
      El alto sitial de este autor para DC de igual manera es identificable, debido a que se le entregó la tremenda responsabilidad de relanzar nada menos que a Wonder Woman en 2011, cuando se reinició este multiverso con los llamados Nuevos 52.  Casi 3 años estuvo a cargo de la cabecera de la amazona más famosa de la historia, llegando a firmar hasta el número 32 de su colección; pues la tuvo “difícil”, ya que le tocó competir con el legado de nada menos que de George Pérez, cuando este otro en los ochenta actualizó con tanta dicha a la mayor superheroína deceísta.
      En Marvel destacable es su aporte para la miniserie de Hulk titulada como Banner (2001).  Pues tal como dice su nombre, en una demostración más de su ingenio, aborda de manera muy realista la dicotomía Hulk/Bruce Banner, en cuanto a los conflictos entre ambas identidades compartiendo un mismo cuerpo.
      A lo largo de su carrera ha colaborado con varios de los más ilustres dibujantes del noveno arte, siendo que en muchos casos ha repetido dicha asociación, obteniendo premiados resultados.  Es así que en la ya citada 100 Balas, el ilustrador que lo acompañó fue el argentino Eduardo Risso, el mismo con el que llevó a cabo la novela gráfica de Batman Ciudad Rota.  Un verdadero ícono del cómic ya clásico se codeó con él durante su etapa a cargo de los guiones de Hellblazer, Richard Corben y con este mismo produjo la ya citada aventura del famoso monstruo gamma marvelita.  Otro maestro de la ilustración como lo es Lee Bermejo, se repitió el plato con Azzarello, al hace juntos la nombrada Joker, así como Lex Luthor: Hombre de Acero (2005), además de la segunda miniserie que el propio Azzarello realizó para Antes de Watchmen y de la cual ya se hablará en su momento.
     Como su carrera profesional ha sido mayor en DC, fue el responsable de guionizar uno de los 6 cortometrajes anime que formar parte de la elogiada compilación Batman: el Caballero de Ciudad Gótica (2008).  De igual manera tuvo a su cargo la escritura de la adaptación animada de todo un clásico dentro de los cómics de Batman: La Broma Asesina (1988), filme animado para el cual tuvo que crear nuevo material argumental, de modo de desarrollar mejor al personaje de Batichica, para que los espectadores que apenas la conocían pudiesen compenetrarse más con ella, en cuanto a lo que le pasa dentro de esta historia.  De este modo, tras su participación en Antes de Watchmen, fue la tercera vez en la que trabajó con material hecho por Alan Moore, ya que este inglés es el escritor de la mencionada novela gráfica y que está considerada entre los grandes hitos del Murciélago.


3.2- El Cómic.

     Dibujado bellamente por J. G. Jones (de quien no me referiré mayormente, pues ya lo hice en su momento hace años cuando escribí sobre Wonder Woman: Hiketeia), está conformada por 6 números (tal como la ya revisada en este blog miniserie de los Minutemen y la de Ozymandias, próximamente por estos lares).  Es así que esta considerable cantidad de números, permite ahondar en mayor profundidad que en el caso de Espectro de Seda, en el oscuro pasado de un personaje tan complejo como lo es el Comediante.
     Al leer en su conjunto esta serie de precuelas sobre Watchmen, queda en evidencia la relevancia que posee alguien como este mercenario sociópata, dentro de toda la obra de original de Moore y Gibbons, como de igual manera en estas otras mismas novelas gráficas.  Pues cabe mencionar que la historia misma de la dupla británica, parte nada menos que con la figura del Comediante, la que a manera de efecto dominó provoca todos los posteriores acontecimientos, así como une el resto de los eventos pasados que se nos van revelando.  Por otro lado, no se puede olvidar que este mismo sujeto fue el único de los primeros justicieros en estar en la segunda conformación, que toma el relevo y protagonismo dentro de la novela gráfica primigenia.  De este modo Edward Blake (nombre real de este vigilante), mantiene también una presencia destacada, dentro cada uno de los especiales dedicados a sus compañeros; es así que más que ningún otro caso, vamos contemplando su evolución (o involución, tal como queda detallado gracias a Azarello y Jones), desde su temprana labor como hombre de acción, hasta su madurez y que incluso ya superado el medio siglo de vida lo mantiene activo y vigoroso.   
      
     Pese al carácter violento y falto de empatía de este sujeto, algo que para nada está ausente en este cómic (si no que al contrario, queda más claro que nunca), acá se le puede ver una faceta mucho más humana que la conocida hasta ahora; pues tal como se presenta al principio, este hombre es capaz de sentir amor y estamos hablando de uno muy especial: el de amigos, es decir, la confraternidad que hay entre hombres y que tantos relatos ha dado a lo largo de la historia en numerosas culturas.  Y en este caso no estamos hablando de un compañerismo con cualquier “hijo de vecino”, si no que esta versión del Comediante es nada menos que amigo íntimo de los hermanos John y Robert Kennedy, relación que marca toda esta miniserie desde principio a fin.

        Al tener como personajes secundarios dentro de este título a los hermanos Kennedy, en realidad estamos adentrándonos en aguas más turbias que la ficción, pues el argumento lo que hace es utilizar la misma realidad de los “trapitos sucios” del gobierno de los Estados Unidos, para hacer un repaso por lo más tumultuoso de la década de los sesenta gringos; de este modo nos encontramos con el Comediante no como un espectador de tales eventos, sino que como un protagonista de importancia  dentro de estos mismos, al manchar con su huella tales acontecimientos.  Es así que se puede decir que esta historieta es una revisión en clave política, pero profundamente crítica y verosímil de este periodo.
        El comienzo de esta novela gráfica no puede ser más prometedor, pues ya en las primeras viñetas aparecen no solo los Kennedy, sino que también la esposa del Presidente, Jacqueline y otro relevante personaje dentro de la historia usaca de aquella época.  La manera de cómo se ve plasmada la presencia del Comediante en sus vidas y en la del resto de la nación, deja claro de que estamos frente a un cómic serio y adulto, algo que solo un lector informado puede llegar a apreciar en su totalidad; de hecho, la historieta se encuentra exenta de humor, algo que daba sin dudas un respiro en medio de tanta tragedia en las miniseries anteriores y que también podrá verse en la mayoría de las que le siguen a esta.  Respecto a la involucración del mercenario por la zona más siniestra de los años sesenta, según esta historia, viene a estar su participación en los disturbios raciales de Los Ángeles, como, por supuesto, en lo que concierne al conflicto armado en Vietnam (de hecho, espantoso en realidad viene a ser su papel en la tristemente recordada masacre de My Lai).  El cuadro se completa, cuando este sujeto termina participando de manera muy directa en el asesinato, de otro destacado personaje real de la cronología gringa.
        Nada llegamos a conocer acerca de sus “orígenes secretos·”, a diferencia de lo que vimos con anterioridad y lo que sucederá con las novelas gráficas que están por ser revisadas en Antes de Watchmen.  Pues el Comediante viene a ser lo peor dentro de la figura del vigilante de un cómic de superhéroes: alguien que no solo gusta de la violencia, sino que en su supuesto papel de justiciero, lo único que hace es satisfacer su ego y su hambre de sangre.  Por lo tanto en esta obra no importa qué lo llevó a tomar su nombre de guerra, sino qué pasó con él como para que se transformara en alguien tan detestable.  Por lo tanto a lo largo de estos 6 números, lo acompañamos en su descenso por el infierno de la autocondenación.
        El Comediante dentro de toda su perfidia es sin dudas, como representante en las sombras del gobierno estadounidense, la encarnación de los mismos crímenes políticos de dicho país.  Esto, puesto que como ejecutor en representación de su país, quien enarbola su bandera en su mismo traje y más encima es considerado como héroe y patriota por muchos de los suyos, no duda en actuar con violencia para defender los supuestos ideales de libertad y justicia.  Su figura masculina y fuerte es la propia de un estado imperialista, que ve a los demás pueblos y a los otros, como objetos para conseguir el poder absoluto.  En cierto sentido, Edward Blake es la antítesis del heroico Capitán América, puesto que mientras este otro enarbolando sus mismos símbolos patrios defiende lo mejor de sus principios, el otro solo se esconde bajo ellos para dar pie a sus miserias.  No obstante habrá que esperar a la misma miniserie dedicada a Ozymandias, para descubrir, con sorpresa, una faceta mayor de este nefasto hombre, que en un momento supo apreciar el valor de la lealtad y que al menos como nos lo deja  su último número, se ha vuelto más que nunca en un asesino sin escrúpulos.
      Una última reflexión tras haber leído este título, el nombre de guerra de Edward Blake, el Comediante, quien usa como distintivo la icónica carita sonriente conocida como Smile (surgida en medio del discurso pacifista hippie de los sesenta), es sin dudas toda una contraposición a la imagen positiva de todo ello.  Puesto que la sonrisa de Blake no es la propia de la sana alegría, ni la que surge del buen humor y la comunión con los demás, sino que es producto del hedonismo de un sádico para quien los otros nunca son sus iguales; las malas pasadas que les hace vivir al resto, quitándole importancia a la seriedad de las cosas con sus actos violentos y ridiculizándolos con sus bromas (tal cual el Guasón), es sin dudas toda una ironía frente al significado más sublime de la vida real: que esta sí que vale la pena vivirla en compañía con el resto de quienes nos rodean, algo que en su soledad el Comediante ha optado por obviar en su naturaleza insana.


miércoles, 19 de abril de 2017

Mis películas favoritas sobre fantasmas (cuarta parte): Beetlejuice.


Su director: Tim Burton.

       El tener este título entre mis películas favoritas sobre fantasmas, me permite por fin referirme a uno de mis directores favoritos, Tim Burton, considerado entre los mejores cineastas de hoy en día (si bien para algunos hace rato que ya pasó su mejor etapa creativa).
     Nacido en 1958, oficia no solo de director, sino que también como diseñador, guionista y productor tanto de sus propias películas, como de otros realizadores y a los que no duda en respaldar con su nombre hoy en día famoso y sinónimo de calidad.  Su filmografía destaca por el interés hacia lo fantástico, que incluye una estética cuidada que limita entre lo claramente gótico y lo surrealista, de modo que en general sus títulos resultan ser un verdadero bocado para los amantes de este tipo de cine.  No obstante dichos detalles no hacen que los argumentos de sus obra pequen de escapistas, pues bien encontramos en ellas retratados los grandes interesantes de la humanidad, tal como nuestro papel en el mundo, la fraternidad, la vocación personal, la confrontación entre los sueños y la realidad…
      En sus muchas cintas abundan los personajes estrafalarios (y bastante llamativos) y el humor, destacando en el primer caso los primeros, que en muchos casos se han convertido en algunos de los más famosos en la historia del cine: tales como el fantasma Beetlejuice, el “hombre artificial” Edward Manos de Tijera, el amo del País de Halloween Jack Skeleton y su versión del famoso personaje del Sombrero Loco, salido de la obra literaria de Lewis Carroll.
       Ha hecho tanto cine de imagen real (lleno de efectos especiales la mayoría de las veces), como de animación tipo stop-motion (su cortometraje Vincent, la película The Nigthmore Before Christmas que escribió, produjo y diseñó, pero no dirigió, además de El Cadáver de la Novia y el remake de su propio corto Frankenweenie), siendo esta una técnica que desde pequeño admiró.  De igual manera siguiendo sus pasiones desde la infancia, ha filmado en más de una ocasión en blanco y negro, tratándose de su enorme gesto de amor al cine de antaño que lo inspiró.
       Asimismo acostumbra trabajar con actores recurrentes, siendo que en muchos casos ha logrado convocar gracias a su reputación a algunos de los mejores actores en la historia del cine.  Es así que quienes han estado en la mayoría de sus cintas, son su esposa Helena Bonham Carter y su amigo Johnny Deep; quienes a lo largo de su carrera juntos, han demostrado su versatilidad para interpretar los más diversos y distintos personajes.  Otros actores de primer nivel, con enormes trayectorias y premiados desde mucho antes de filmar junto a él, son los llorados Vincent Price, Christopher Lee y Alan Rickman, también Danny De Vito, Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder, entre muchos más.
       De igual manera se debe destacar su labor junto al compositor Danny Elfman, gran amigo suyo y destacado músico, compositor de una inmensa gama de cintas, que ha hecho la banda sonora para todos sus trabajos, salvo tres (Ed Wood, Sweeney Tood y Miss Peregrine y los Niños Peculiares).  Cabe mencionarse que algunos de los temas que ha hecho Elfman para el cine de Burton, hoy en día son también verdaderos clásicos, tales como sus temas para La Gran Aventura de Pee-Wee Herman, Batman y El Joven Manos de Tijera.
       En la actualidad tiene casi una veintena de filmes a su haber, sin contar todos los otros títulos que él mismo ha producido, siempre apoyando las producciones de tipo fantástico y hasta experimental.  Un repaso rápido por su impresionante carrera como director comprende los siguientes títulos (usaré los nombres con los cuales fueron conocidos en mi país):

Tim Burton.
·         La Gran Aventura de Pee-Wee Herman (1985): Basada en un popular personaje de la televisión humorística gringa, es la historia de un hombre adulto que actúa como un verdadero niño (leiv motiv recurrente en su filmografía), quien inicia un muy particular viaje y en el que pasa por las más disparatadas experiencias.  Sencillamente deliciosa, con su debut para la pantalla grande de inmediato sentó las bases de su universo cinemático (antes había hecho dos cortometrajes para Disney, Vincent y Frankenweenie, que no dejaron de llamar la atención y muy recomendables).
·         Batman (1989): Su segunda colaboración con Michael Keaton y la primera con Jack Nicholson, fue el sueño hecho realidad de millones de fanáticos del popular personaje de DC, de hacer una versión de imagen real con presupuesto millonario sobre sus andanzas.  Gracias al éxito de esta película los superhéroes tuvieron una nueva oportunidad en el cine, luego de la desastrosa última entrega de Superman con Cristopher Reeve, siendo que además impulsó a la creación de uno de los mejores cartoons jamás hechos: Batman: La Serie Animada.  El Guasón interpretado por Nicholson sin dudas que se “robó la película” en esta oscura y lúdica adaptación de las historietas sobre el Murciélago.
·         El Joven Manos de Tijera (1990): Valorada entre sus mejores cintas, corresponde a su poética, hermosa y entrañable versión de los cuentos de hadas.  Sin embargo no se trata de una historia para adultos, debido a su dosis de violencia; pues aunque pequeña en comparación con otras obras, resulta significativa dentro del contexto de este filme, acerca de un amor imposible, la inocencia y la maldad inherente en el corazón humano (en especial dentro de nuestra propia sociedad tan moderna y prejuiciosa). Además, posee algunas de las escenas más memorables de la cinematografía de Burton, como la llamada “danza de la nieve” de la coprotagonista e interpretada por una entonces hermosa Winona Ryder.




·         Batman Vuelve (1992): La esperada secuela de su primer blockbuster, es sin dudas lejos superior a esta otra película, lo que se debe en parte a una mejor y más divertida trama, como también al añadido en esta ocasión de nada menos que otros dos famosos personajes de DC (el villano Pingüino y la antiheroína Gatúbela).  La participación de los actores a cargo de los nuevos protagonistas, interpretados por Dany De Vito, Michelle Pfeiffer y Christopher Walken, una vez más logró opacar el desempeño de Keaton como Batman/Bruce Wayne, pese al buen trabajo de este último.
·         Ed Wood (1994): Su primer largometraje más o menos de corte intimista hasta la fecha, corresponde a la biografía de Ed Wood Jr., cineasta considerado como el peor de todo Hollywood.  Que un director tan prestigioso como este, fuese capaz de usar con credibilidad a este colega suyo y bastante despreciado por los grupos más elitistas del medio, se convirtió sin dudas en una defensa al espíritu creativo; de igual manera, este filme viene a ser uno de sus mayores legados cinematográficos.  Por otro lado, su recreación de los sets y escenas de las cintas clase Z de Ed Wood y la genial caracterización de los actores bizarros con los que trabajó este, evidencian como nunca el talento de Tim Burton para jugar con la realidad y la fantasía.  Asimismo, la labor de Marin Landau haciendo de un crepuscular Bela Lugosi (el recordado Drácula de los filmes de los años treinta de la Universal), otorgó al séptimo arte algunos de sus momentos más gloriosos.
·      ¡Marcianos al Ataque! (1996): Infravalorada por muchos intelectualoides y amada por montones que la consideran una verdadera obra de culto, corresponde a una comedia de ciencia ficción y que realizó Burton con el propósito de homenajear los filmes de barata factoría del género, de entre los cincuenta y los sesenta, más las películas de desastres de los setenta. Para llevar a cabo esta empresa, acerca de una muy irrisoria invasión de cabezones, flacuchentos y enanos extraterrestres provenientes del llamado Planeta Rojo, contó con el mayor reparto estelar en toda su trayectoria.  La idea genial de esta obra, le nació de su amor por una serie de tarjetas con el mismo nombre de su cinta, que se vendían antiguamente y que él las coleccionaba de pequeño.  Las situaciones absurdas y jocosas se suceden una y otra vez en este título.



        La Leyenda del Jinete sin Cabeza (1999): Su primera película de terror, si bien no exenta de su habitual humor, viene a ser su tributo a las producciones de la factoría inglesa Hammer, que en el pasado dio tantos clásicos a los amantes del género; esta pasión suya por tales obras, se vio aún más potenciada por el hecho de poder trabajar por primera vez con Christopher Lee, actor de renombre de muchas de estas cintas y quien gracias al propio Burton, regresó al cine tras años de retiro.  Basada ligeramente en un famoso cuento de Washington Irvin, La Leyenda de Sleepy Hollow, es sin dudas uno de sus trabajos más gore.
·         El Planeta de los Simios (2001): Considerada por un montón de gente como una película por encargo, debido a lo distinta que resulta ser en su estética (respecto al resto de sus trabajos), vino a ser un intento de actualizar la famosa serie de películas de ciencia ficción de los sesenta y setenta, que tantas divisas le dio a Hollywood en su momento.  Su reinterpretación de este planeta Tierra gobernado por primates inteligentes, que tienen a su merced a los humanos y quienes son nada menos que esclavos de los primeros, resulta ser bastante impecable; destaca, por otro lado, en especial el maquillaje usado acá y que difirió bastante de las cintas de la saga original.  No obstante pese a sus aciertos, es tenida en cuenta como un capítulo menor en su carrera.
·         El Gran Pez (2003): Para muchos nada menos que su mejor filme, bastante personal e intimista.  Trata acerca del reencuentro entre un hombre joven con su anciano padre, un hombre acostumbrado a otorgarle a los relatos sobre su vida personal, varios elementos maravillosos.  Con muchas escenas inolvidables, cargadas de momentos llenos de magia y emotividad, le concedió varias nominaciones a distintos premios.
·         Charlie y la Fábrica de Chocolates (2005): La segunda versión de la famosa novela infantil de Roal Dhal, es nada menos que su regreso al cine infantil, tras su recordado debut en la pantalla grande (obviando El Extraño Mundo de Jack, que no dirigió).  Sus coreografías, canciones, inolvidables personajes y graciosas escenas, que retratan esta visita a la fabulosa fábrica del estrafalario Willy Wonka, otorga al espectador tanto pequeño como adulto un montón de diversión.  La interpretación de Johnny Deep como el dueño de la empresa de golosinas, corresponde, además, a una de las actuaciones más elogiadas de este camaleónico artista.
·         El Cadáver de la Novia (2005): Por primera vez hasta la fecha, estrenó dos películas el mismo año, siendo también un nuevo musical de carácter familiar.  Se trata de otra muy particular historia de amor, que en esta ocasión trata acerca del encuentro entre el mundo de los vivos y el de los muertos.  La manera alegre de retratar el Más Allá, que lejos contrasta con el oscuro y pesimista mundo de los vivos, resulta ser uno de los puntos más altos de esta comedia que significó su regreso al stop-motion.


·         Sweeney Todd (2007): Basada en un popular musical de Broadway, es sin dudas su largometraje más sangriento.  Trata acerca de dos asesinos en serie, un barbero que mata a sus clientes y una mujer que con los cadáveres, cocina pasteles de carne que venden a sus incautos clientes.  El negocio de ambos prospera, hasta que poco a poco sus atrocidades van enredando todo.
·         Alicia en el País de las Maravillas (2010): Su reinterpretación del clásico literario de Lewis Carroll, es nada menos que una muy especial continuación de la novela de este inglés, llevando a una ahora adulta Alicia de vuelta a dicho mágico lugar.  Esta película en la que Burton retoma el cine de tipo familiar, se encuentra también llena de momentos inolvidables y de personajes sobresalientes, entre los que destacan el ya mencionado Sombrerero Loco, la Reina de Corazones y la Reina Blanca.  Pese al carácter supuestamente infantil de su argumento, el realizador supo insuflarle del verdadero sentido crítico y satírico, bajo el que Carroll escribió su obra, al abordar una vez más (y de una forma muy lírica) la figura del artista y el choque de estos con la gente de mentalidad estrecha.  Por otro lado, con esta cinta, el director se permitió aprovechar la nueva tecnología en 3D; de tal modo, dicho título es una de las pocas películas que en realidad vale la pena ver en este formato.
·         Sombras Tenebrosas (2012): Una vez más gracias a esta cinta, Tim Burton llevó a cabo su personal visión de algunos de los hitos audiovisuales, que desde joven adoraba: en esta ocasión la longeva serie de televisión homónima de los setenta y que trataba de uno de los vampiros más famosos de la pantalla, Barnabas Collins. No obstante esta vez volvió a decantarse por la comedia negra, obviando el estilo más dramático del programa, aunque procurando hacer una impecable ambientación setentera y que abogara por la nostalgia hacia esta época.  Pese a todo su esfuerzo, no consiguió ser muy del gusto del público y la crítica.
·         Frankenweenie (2012): Extendiendo la historia central, de uno de los dos cortometrajes que le permitieron iniciar su carrera, es la muy singular historia del amor de un ingenioso niño por su perro; además lleva a una nueva dirección la joya literaria de Mary Shelley, sobre el científico Victor Frankenstein y su Monstruo.  Llena de homenajes al cine de terror, que incluso llega a las cintas niponas de estilo kaiju (específicamente las de Gamera), resulta ser toda una joya y en especial para los amantes del cine que inspiró esta obra.  Fue realizada en stop-motion  y en un impecable blanco y negro.
·         Ojos Grandes (2015): Su segunda película de carácter biográfico, tras la inolvidable Ed Wood, aborda nuevamente el proceso creativo de los artistas y la manera singular de cómo estos perciben el mundo.  En esta ocasión trata acerca de un matrimonio, que se dedicaba a pintar extraños cuadros, de niños con ojos de mayor tamaño a la realidad.  Como es la única cinta de Burton que aún no veo, pues nunca se estrenó en mi país, no me aventuro a hablar más de ella para no “autoespoilearme” (ahora mismo la estoy descargando, para disfrutarla en lo posible esta semana, je)
·         Miss Peregrine y los Niños Peculiares (2016): Sobre una famosa serie de novelas de terror sobrenatural góticas para niños (¡Qué interesante mezcla!), es la historia de la dama del mismo nombre, quien alberga a un grupo de chicos con habilidades extraordinarios en su hogar; la casa en que habitan es una especie de santuario, inubicable para el resto de los mortales y en especial para un grupo de criaturas malignas que se alimentan de esta gente.  Algo que puede sorprender de esta película, puede ser que siendo una obra “familiar”, posee varias escenas espantosas, debido en especial a los monstruos que en ella aparecen.

La Película.

       De entre todas las cintas de fantasmas a las que me he referido hasta ahora en esta serie de post, es la primera que en realidad no es de miedo; puesto que en realidad se trata de una comedia bastante hilarante, si bien de humor negro y que juega con los estereotipos del género, entre ellos los mismos fantasmas, monstruos y la vida después de la muerte.
       Estrenada en 1988, siendo la segunda incursión para el cine de Tim Burton, corresponde además a la primera ocasión en la que trabajó junto a Michael Keaton, por entonces dedicado solo al humor y lo que bien demuestra en esta obra, al lograr sacar bastante risas con la interpretación suya de este “espíritu burlón” (en la práctica todo un poltergeist). 
       Su trama comienza con un joven e idílico matrimonio (Gena Davis y Alec Baldwin en los por entonces promisorios comienzos de sus respectivas carreras), quienes tan solo apenas inicia el filme mueren en un muy tonto (y gracioso) accidente.  Como es habitual en este tipo de historias acerca de fantasmas, regresan a su hogar sin haberse dado cuenta de que habían pasado a mejor vida.  No obstante como estamos además frente a un muy buen ejemplo del cine fantástico, nos encontramos con que el Más Allá cuenta con una especie de oficina para asesorar a los nuevos muertos, de modo que puedan gozar en plenitud su nuevo estado (ingenioso, por ejemplo, resulta ser la idea de que haya incluso una guía para los muertos, con la que se encuentra este matrimonio tras volver de su “trágico” viaje en auto). Como el tiempo pasa distinto en el mundo de los vivos, deben sufrir el que una nueva familia haya tomado posesión de su bella casa; los nuevos inquilinos resultan ser por completo distintos a ellos. La consultora que los atiende  (interpretada nada menos que por la veterana Bette Davis, en su último papel completo en una película), les recomienda que tengan fe en sus propias capacidades para espantar a los “intrusos”; no sin antes advertirles que para nada se les ocurra solicitar los servicios de Beeteljuice, quien se hace llamar “bioexorcista” y asegura con su rara publicidad que puede deshacerse de sus molestias.

En la sala de espera de los nuevos muertos.
        Como era de suponerse, los Maitland resultan ser incapaces para lograr asustar a los Deetz y a sus desagradables amigos (su desastroso intento, otorga una verdadera escena de antología y por supuesto que uno de los mejores momentos de este filme), razón por la cual no dudan en pedirle a Beeteljuice que les eche una mano.  La intervención del fantasma, les causa a todo el mundo más de un problema, entre vivos y muertos; de tal modo que no les queda otra a los Maitland, que asumir su responsabilidad con lo que está ocurriendo.
       Interesante resulta ser la contraposición entre las dos familias que aquí aparecen, pues mientras los primeros resultan ser una pareja perfecta, en cuanto al amor que se tienen, de gustos sencillos y dulces, el otro matrimonio (años mayores que ellos), son presentados a primera vista como gente cínica, materialista y para nada románticos.  El marido posee una hija de su primer matrimonio, puesto que enviudó, la que es una adolescente depresiva y gótica, si bien la personalidad de la chica es abordada de manera cómica, siguiendo la temática de esta película (interpretada además por Winona Ryder, antes de sus grandes éxitos y posterior caída en la ignominia).  Es respecto a esta última y los dos fantasmas benignos, que resalta el hecho de que la chiquilla, logra llenar sus propios vacíos afectivos con su ayuda.
      El humor y las varias situaciones extraordinarias que suceden frente a la pantalla, están enfocados de tal manera, que recuerda mucho al de los cartoons cómicos y clásicos de la misma Warner Brothers, la empresa que produjo esta cinta (con sus shows de Bugs Bunny, el Pato Lucas, Porky y compañía); puesto que al presentarnos un Más Allá, distinto a la imagen común que se le otorga a este lugar (si no sublime, sí terrorífico), todo es posible y de tal modo lo caricaturesco abunda a cada momento.  Las criaturas y paisajes que aquí aparecen son sin dudas alucinantes, llenas de colorido y las formas más increíbles, en lo que viene a ser el verdadero comienzo del universo de fantasía de Tim Burton.
      No se puede olvidar al propio Beetlejuice, un diablillo que en realidad no es malvado, aunque sí lujurioso (abundan los chistes de carácter sexual en esta obra) y por completo impredecible en su extravagancia.  Cada vez que surge a escena, es un momento para gozar, pues las risas no faltarán.
      El éxito de este largometraje y su impecable factura artística y técnica, le concedió varias nominaciones a distintos certámenes; en especial por su maquillaje y efectos especiales que para la época en la que fueron concebidos, eran bastante novedosos.  Por otro lado, no se puede olvidar que a partir de esta película, se realizó una tal vez aún más exitosa serie animada.   Centrada en las aventuras de Beetlejuice junto a Lydia, la chica de los Deetz y que acá es su fiel amiga, duró 4 temporadas, con 83 episodios y ganando varios premios.  El programa se convirtió en una pieza de culto, debido a su humor y que siguió sin dudas con el estilo de Tim Burton; a sus virtudes se le suma una cuidada estética, que además incorporó los primeros segmentos de GGI, en una serie animada para la televisión.  No se puede dejar de lado, al respecto, que su tema central musical fue compuesto por el mismo Danny Elfman, arreglando el que hizo para la película original.


Trailer de la película.


Créditos de apertura de la serie animada.

sábado, 15 de abril de 2017

Y pese al horror…el amor y la fe prevalecen por sobre todo.


      Cuando el mundo cristiano conmemora por estas fechas la Semana Santa, relacionada con la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, a más de algún creyente le podría resultar poco acertado de mi parte, un católico (aunque tampoco soy muy “pechoño” que digamos), haber escrito y subido en estos días un post acerca de El Exorcista.  Pues para buena parte de la gente, en especial de aquellos que se han quedado con las espantosas imágenes de la niña poseída del filme homónimo, se trata solo de una historia de espanto y en la que el demonio no deja de asomar su cuernuda cabeza, de modo que supuestamente nada tiene que ver con el tiempo de reflexión por el que estamos pasando…Y sin embargo les digo de corazón “¡Están equivocados!”, pues al hablar de estos títulos (tanto la novela como el filme), estamos en realidad frente a unas obras que no pueden ser más religiosas y que bajo los terribles acontecimientos que abordan, vienen a ser toda una glorificación al poder del amor y la fe, que sin dudas son virtudes capaces de superar con creces la presencia del mal más primigenio.
      Tengo recuerdos muy potentes relacionados con la película de William Friedkin, de 1973, sobre la novela de William Peter Blatty (nacido en 1928 y fallecido tan solo este mismo 2017, el 12 de enero).  No tenía ni 10 años de edad, cuando estrenaron (para variar con bastante atraso) la cinta en la televisión abierta acá en Chile.  Estábamos en los años ochenta y me vi varias veces el comercial en la tele (en este tiempo ni pensábamos en la palabra tráiler, que en la actualidad tanto se ocupa por los hispanoparlantes) y la imagen de la chica poseída que gritaba “¡Y yo soy el diablo!” con su rostro monstruoso, para luego vomitar un montón de asquerosidad verde (que deben saber era nada menos que puré de arvejas) por largo tiempo me siguió.  Por supuesto mis papás no me dejaron verla, no obstante deseos morbosos de niño me embargaban y una mañana llamé por teléfono al canal y le dije lo siguiente a la operadora que me atendió:
      - Quisiera pedir que dieran El Exorcista de día, para que los niños no nos asustemos y podamos verla.
      - Podría ser- Me contestó la operadora muy protocolar, quien de seguro estaba acostumbrada a estas infantiles peticiones.  Y con ello yo me quedé bastante tranquilo y feliz.
      También se me viene a la memoria que por aquellos días, le pregunté a una de mis profesoras qué era un exorcista, pues nunca antes me había encontrado con esa palabra.   Nunca voy a olvidar su respuesta:
      - Es una persona mala.- Todavía tengo la duda de si en realidad era alguien ignorante en el tema, que además el adjetivo que usó no podía ser más simplón o más bien no quería complicarse con algo que no le gustaba como para conversar o bien le parecía que no era algo para tratarlo con un alumno menor de edad (y quizás hasta pensaba que no le iba a entender).  Quién sabe, aunque a la luz de mi experiencia en la docencia, conozco a un montón de colegas que pecan de iletrados en muchas cosas.
     
Portada del libro que reproduce el afiche de la película.
    Creo que ya era un adulto cuando por fin pude ver el dichoso largometraje, en VHS. Con posterioridad gracias al reestreno, que venía con el “Corte del Director” y la cinta remasterizada, muy feliz me la repetí, dentro de un cine abarrotado y de noche, lo que disfruté más que nunca.  Recuerdo que me molesté mucho, cuando buena parte del auditorio se ponía a reír, luego de dar sus saltos en las butacas en más de una escena; una clara muestra de la incapacidad de las personas, para reconocer el real significado de una emoción tan intensa como el miedo.
     Publicada en 1971, trata en pocas palabras de una niña de 12 años, que es poseída por un demonio, razón por la cual la única manera de liberarse en cuerpo y alma de esta criatura, es teniendo un exorcismo.  No obstante el hecho de llevar a cabo este sacramento, tal como queda demostrado en el texto (tanto como en la película y en la vida real) no es algo de llegar y hacerlo, ya que muchos sacerdotes no creen en este tipo de procedimientos, pues supuestamente todo se trata de problemas psiquiátricos.  De este modo su argumento va más allá del acto de expulsar al invasor.  Es así que buena parte de texto aborda el dilema de aceptar que hay fuerzas extraordinarias en juego, tanto por parte de quienes rodean a la víctima, como por quienes llevarán a cabo el exorcismo.  Por otro lado, para que sea llevado a efecto el exorcismo, es requisito romper con los prejuicios que niegan la existencia de este mismo mundo espiritual…Y ello no es algo fácil entre personas de mente estrecha.
       Basada supuestamente en un caso verídico, del cual entró en conocimiento el autor, quien según contó supo había sido efectuado por un cura jesuita a una muchacha de la misma edad, su trama posee varios aspectos interesantes a tener presente:
       En primer lugar la familia que sufre este incidente, está solo compuesta por una madre separada y su hija, quienes viven junto a un matrimonio ya anciano, que trabajan para ambas y una joven secretaria que además hace de niñera de Regan, la chiquilla que se verá afectada.  El padre se encuentra en el extranjero y es una figura ausente.  Pese a todo madre e hija son felices, siendo la progenitora una destacada actriz y su retoño una preadolescente vivaz, que ha demostrado tener varias aptitudes intelectuales.  La separación de los padres a simple vista, podría parecer que fue lo llevó a que Regan desarrollara algún tipo de esquizofrenia e incluso personalidades múltiples; sin embargo tal como queda demostrado, la razón del mundo moderno es incapaz de dar respuestas y soluciones, a algo mucho más antiguo que la misma Humanidad. 
       Es así que solo gracias a la incondicionalidad de la matriarca, quien hasta antes de la tragedia no era una creyente, logra dar con la medicina efectiva para el mal que acosa a su pequeña.  De este modo Chris, la madre, es la primera de los dos personajes principales que deben sobrepasar su propia incredulidad, para aceptar lo que en realidad está sucediendo.  Tras ello se puede afirmar sin dudas, que gracias al amor de esta mujer, la chica tiene una verdadera oportunidad de salir adelante.  No obstante como todo buen progenitor, Chris debe pasar su propio infierno para velar por la felicidad de su descendencia, aun cuando ello signifique renunciar a varias cosas y a exponerse ella misma al peligro.
       Las tribulaciones de la actriz, poseen su reflejo en Karl, su empleado, quien vive algo parecido con su propia hija, ya adulta y drogadicta y a la cual pese a todo no ha abandonado.  Impactante viene a ser el hecho, de que aunque el mal de Regan sea “superior” al de la hija de Karl, el primero sea el único de los dos en superarse (pues en parte la niña no es responsable de lo que le ha pasado, mientras que en el otro caso, no estamos hablando de una víctima inocente, si no que de alguien que por sí mismo se haya en sus deplorables condiciones).  Lamentablemente esta línea argumental fue obviada de la película.
       Con respecto a la profesión de Ellen, atrae el hecho de que sea alguien de los medios de Hollywood, algo que pese al glamour de todo ello; puesto que pocas veces es abordado de esta manera, un protagonista con tales características en un drama de este estilo.  En todo caso debe saberse, que el escritor conocía bastante este medio, ya que era un connotado guionista de filmes para el cine estadounidense.  Pese a la fama que ostenta el personaje, se nos describe como alguien sin aires de diva, sencilla y muy amiga de sus amigos.  Tenerla a ella como una de las afectadas, nos demuestra que cualquiera puede pasar por el horror, ya sea el cotidiano como el sobrenatural, de modo que nunca estamos por completo seguros.  Pues solo la fuerza de nuestros corazones puede contra los males de este mundo (y el otro), algo que queda evidenciado en esta fémina y su contrapartida dentro de la obra.
La edición argentina más recordada
en esta parte del mundo...y la que yo poseo.
       Y es cuando debo hablar del padre Damien Karras, el más complejo de entre todos los personajes que aquí aparecen, si es que no además el más potente de todos ellos (rol que se juega con otro sacerdote jesuita, del cual ya me referiré dentro de poco).  Psiquiatra de profesión, es descrito como un hombre recio, guapo y varonil, deportista además, quien apenas tiene apariencia de miembro del clero (en contra de la imagen estereotipada que tienen muchos al respecto).  Y es justamente la sofisticación de este individuo, su peor debilidad, ya que el hombre pasa por una crisis de fe, a la que se le agrega la culpa por sentir que ha abandonado a su madre, la que vive casi en la indigencia, pese a sus visitas y a quien hace lo posible por ayudarla.  Es así que al cruzarse su camino con Chris y Regan, obtiene una nueva oportunidad para recuperar lo que ha perdido, ya que sin dudas los signos y presagios que se le ponen frente a los ojos, son algo que nadie debería negar (y menos un servidor de Dios).  
      El proceso de conversión por el que pasa este sujeto, quien se presenta tan humano en sus flaquezas y pese a ello viene a ser alguien carismático, resulta ser uno de los puntos fuertes de esta novela.  No podemos olvidar que estamos frente a un libro, que aborda con creces el tema de la fe y el papel que esta cumple en nuestra existencia (pues dicho don tal como expone la novela, viene a ser uno de los mayores elementos que nos da aliento para vivir, algo que queda demostrado acá no solo con Karras). 

      “Se acordaba de desahucios, de humillaciones, de haber vuelto a su casa con una novia de séptimo grado, para hallar a su madre revolviendo el cubo de la basura de la esquina, en espera de encontrar algo. Subió la escalera y abrió la puerta como si fuera una herida delicada. Olor a comida. A dulzaina podredumbre. Se acordaba de las visitas a mistress Choirelli en su pequeño apartamento con los dieciocho gatos. Se agarró a la barandilla y subió, vencido por un repentino cansancio, que se filtraba en su interior y que él sabía que provenía de un sentimiento de culpa.”

       Destacable además viene a ser el nombre de este personaje, sacado por supuesto de la figura de San Damián (en su versión al español), el sacerdote que por años vivió en la isla de Molokai (en Hawai, Estados Unidos), mártir que sucumbió al mismo flagelo de la lepra que asolaba en el lugar al que fue enviado para velar por esta colonia y que había sido convertida en un lugar donde mandaban a morir a los infectados con dicho mal, quienes se encontraban sometidos a la barbarie. Por supuesto que Karras guarda varios paralelos con el santo varón, ya que el tocayo de quien aparece en El Exorcista también pasó por su propia crisis de fe y obviamente el infierno en la tierra al que le tocó llegar, era una clara manifestación de las mismas fuerzas malignas que en esta obra está descritas de manera más sobrenatural (en el libro se hace mención directa al nombre del padre Karras).
     Asimismo está el padre Lankester Merrin, un sacerdote anciano también jesuita y quien viene a ser el personaje que abrió esta historia, en el prometedor Prólogo, ambientado en Irak del Norte.  El exótico y antiguo país que aquí se nos describe, nos muestra que en todo lugar el mal existe, pues Merrin en este sitio logra percibir su presencia, que sin dudas tal como postula la novela, es algo que va más allá del actuar egoísta de los hombres: existe un mal tan antiguo y puro, que contamina todo aquello que no tiene las defensas espirituales para oponérsele, el cual desea para sí todo aquello que es hermoso y puro, como Regan.
       A diferencia de Karras, Merrin es un hombre de fe inquebrantable, lo que en parte es el efecto de la misma sabiduría que dan los años.  No obstante también resulta significativo el hecho de que en su juventud, tal como se cuenta en esta obra, practicó un exorcismo en África; por ende, sus mismos nexos con el mundo de las tradiciones más ancestrales, le permite ver más allá del reducido campo científico, en el que se mueve su compañero Damien.  Tras el Prólogo, Merrin no vuelve a aparecer hasta poco antes del exorcismo y pesa a su larga ausencia en el relato, su figura no deja de ser atractiva, despertando en el lector simpatía.  Su llegada a la casa donde transcurren los acontecimientos, es descrita por la genial pluma de Blatty, de una manera más que sugerente, algo que en la misma película fue realizado con esmero.

      “Abrió la puerta, dejando sólo una rendija, y escudriñó en la oscuridad; una fina llovizna le salpicó los ojos. El ala del sombrero del hombre le oscurecía la cara.
      —Buenas noches. ¿Qué desea?
      — ¿Mistress MacNeil? -le llegó una voz desde las sombras, voz amable, refinada, pletórica.
      Cuando él hizo ademán de quitarse el sombrero, Chris le indicó que pasara, y luego, de repente, se encontró mirando aquellos ojos que la invadían, que brillaban inteligentes y cariñosamente comprensivos, con una serenidad que emanaba de su cuerpo y que la penetraba como un río de tibias aguas medicinales cuya fuente estaba en él y en algo más allá de él, cuyo fluir era contenido, pero impetuoso e interminable a la vez.
      —Soy el padre Merrin.”

      El cuarto o quinto personaje humano de importancia dentro de la novela (si no nos olvidamos de Regan, quien en todo caso durante casi toda la novela estuvo ausente, mientras su cuerpo era usado por una entidad maligna) corresponde al detective William Kinderman, quien lleva a cabo una investigación policial.  Pues una espantosa muerte, al parecer tiene relación con todo lo que está pasando.  Este es un hombre de salud precaria, en apariencia de pocas luces y que sin embargo también posee una inteligencia prodigiosa, a la que se le agregan una perspicacia y una labia, que lo vuelven alguien muy interesante.  Amable y amistoso, es un gran amante del cine.  Sus diálogos vienen a ser algunos de los momentos más agradables del libro.  Como representante de la ley humana, la cual en el mejor de los casos pretende el orden y la justicia, tal como la misma verdad de aquello que está vedado al resto de la gente (La verdad los hará libres, Juan 8:31), persigue lo mismo que los jesuitas, quienes representan un espectro más grande del bien.  Respecto a todo esto, cabe detenerse en que queda consignado que Kinderman es alguien de fe religiosa y en determinado momento del libro, también se hace sus cuestionamientos personales, aunque en su caso tienen que ver con lo que es realmente justo en este mundo; pues la justicia al menos en el sentido más trascendente de la palabra no es ciega y hay circunstancias que superan a la ley regulada por los hombres (como la misma que a él le toca vivir).  De este modo, Kinderman logra vislumbrar que hay una justicia mayor a la que él sirve como profesional.
      En contraposición a todos los de arriba, que sin dudas son personas virtuosas enfrentadas al mal en sus varias formas (sobrenatural y terrenal respectivamente), se encuentra el director de cine Burke Dennings, con quien trabaja Chris y el que es uno de sus amigos más queridos (resulta ambigua la relación en cuanto a si ambos son o fueron amantes, en determinado momento).  El tipo es un alcohólico, que abusa del lenguaje coprolálico y que en general resulta ser alguien difícil de llevar, debido a su personalidad grosera.  Pese a todo, tiene el afecto de la actriz, así como de la secretaria de esta.  En el filme además es representado como un hombre mucho mayor que la madre de Regan, cercano a los cincuenta (mal llevados eso sí) y poco atractivo, lo que acentúa su figura desagradable.  La incorporación a la trama de uno de estos genios artísticos, carentes de inteligencia emocional, es otra señal del conocimiento del autor del mundo de Hollywood; por otro lado, este sujeto viene a ser un ejemplo más de las variantes de la miseria humana (y bastante terrenal) y que podemos encontrar acá a la par de la presencia de lo demoniaco.
       En cuanto a los varios momentos en los que el diablo se manifiesta en la novela, todo comienza primero con pequeños detalles, como ruidos en la buhardilla y supuestamente producidos por ratas, supuestos terrores nocturnos por parte de Regan, cambios de humor en esta misma y groserías, hasta que la posesión se hace efectiva.  Una vez que el demonio toma por completo dominio de la chica, ello otorga a la lectura pasajes en realidad sorprendentes, los que son narrados con maestría.  Debe saberse al respecto, que el conocimiento popular y actual de los efectos de la posesión diabólica, se deben en gran parte al éxito de esta obra, ayudada por supuesto por el filme, que ha conseguido con los años asentarse en el inconsciente colectivo de las masas.

     “Al abrir la puerta, una vaharada de aire frío y hediondo hizo tambalearse a Karras. Karl se había acurrucado, en una silla, en un ángulo de la habitación. Vestido con cazadora color verde oliva, desteñida, volvióse, expectante, hacia Karras. Rápidamente, el jesuita dirigió la mirada al demonio. Los ojos, llameantes de furor, estaban fijos más allá, detrás de él, en el vestíbulo: en Merrin.
       Karras se adelantó, al tiempo que Merrin entraba lentamente, alto y erguido, hasta quedar al lado de la cama. Allí se detuvo y bajó la vista hacia el odio.
       Una reprimida quietud pesaba sobre el dormitorio. A continuación, Regan sacó su lengua negruzca, como de lobo, y se lamió los labios partidos e hinchados. El ruido era semejante al de una mano que alisa un pergamino arrugado.
       —Bueno, ¡orgullosa porquería! -rugió el demonio-. ¡Al fin! ¡Al fin has venido!
       El anciano sacerdote levantó una mano e hizo la señal de la cruz sobre la cama; luego repitió el gesto por toda la habitación. Volviéndose, quitó el corcho del frasco con el agua bendita.
       — ¡Ah, sí! ¡Ahora viene la orina sagrada! -exclamó el demonio con voz ronca.
      Merrin levantó el hisopo, y la cara del demonio se contrajo, lívida.
       — ¡Ah!, pero, ¿vas a hacerlo? -rugió-. “¿Vas a hacerlo?”
      Merrin empezó a agitar el hisopo. El demonio levantó violentamente la cabeza; la boca y los músculos del cuello le temblaban con furia.
      — ¡Sí, salpica! ¡Salpica, Merrin! ¡Empápanos! ¡Inúndanos en tu sudor!¡Tu sudor está santificado, San Merrin!
      —“¡Silencio! ¡Cállate!”
      Las palabras saltaron como dardos. Karras retrocedió y desvió la mirada hacia un lado, maravillado ante la firmeza de Merrin, que miraba a Regan de una manera fija y dominante. Y el demonio se calló. Le devolvió la mirada. Pero ahora los ojos eran vacilantes.”

      Un dato curioso y a la vez un detalle que quizás a muchos se le ha escapado, no así a quienes más se manejan en este tema, es que Regan antes de ser poseída gustaba de jugar con un tablero espiritista, también llamado Ouija.  Según el experto padre Gabriele Amorth, exorcista oficial de Roma, este tipo de objetos viene a ser uno de los medios que tienen los demonios para asolar a los incautos, razón por la cual no es recomendable usarlos.  Que haya aparecido este artilugio en el libro (y la película), demuestra el conocimiento profundo del escritor al respecto, quien investigó durante años para realizar un trabajo final con serios asideros en la realidad.  Es así que primero nos encontramos con una perspectiva desde la psiquiatría y de otras ramas de la medicina del tema (representada por todos los doctores que consulta Chris antes de pedir ayuda a la Iglesia y también por el racional padre Karras, antes de aceptar esta faceta del mundo espiritual);  y luego nos encontramos con la otra postura: la de la fe, que por increíble que parezca no comparten todos los miembros del clero católico, siendo por supuesto el padre Merrin su mejor exponente como verdadero creyente.
      No se puede dejar de lado los momentos de esta obra dedicados al satanismo y las llamadas Misas Negras, que son descritos como una señal monstruosa de la misma oscuridad, que abunda en el corazón de algunas personas.  Lo más terrible de todo esto, viene a ser que no se trata en esta ocasión de espíritus malignos; sino que de seres de carne y hueso, quienes odian todo lo que es sagrado y además cometen atroces crímenes en sus ritos, tales como profanación, violaciones y asesinato.
       Otro aspecto a valorar dentro de este libro, viene a ser el respeto y amor hacia la orden de los jesuitas, que se puede percibir en sus páginas y que se extiende en general hacia la Iglesia Católica.  Debe saberse que William P. Blatty estudió con los jesuitas desde muy pequeño y los conoció bastante bien como para poder retratarlos de una manera, que si bien los ensalza, no deja de mostrarlos con miembros del resto de la humanidad: capaces de reír y llorar como cualquiera, con temores y alegrías, además de necesidades y debilidades, tales como su aprecio por la amistad, el gusto por los cigarrillos (el padre Karras) y el amor por el conocimiento.


Trailer del Montaje del Director de El Exorcista.

       En 1973 se estrenó con gran éxito de crítica y de público la versión cinematográfica, que tal como ya se dijo más arriba fue dirigida por William Friedkin, siendo que además contó con el guión adaptado del propio Blatty (labor que le otorgó un Oscar).  Considerada una de las mejores cintas de la historia y no solo del género de terror, se trata de un largometraje que aún hoy en día provoca sobresaltos en su auditorio.  La calidad de este pieza del arte mundial, se debe además a las sobresalientes actuaciones de sus actores principales, entre los que destacan Ellen Bustyn como Chris, Jason Miller como el padre Karras y en especial la precoz Linda Blair en el papel de Regan (otra actriz infantil que se desperdició como tantas otras), además del ya veterano Max von Sydow haciendo del padre Merrin, uno de sus papeles más célebres.  No se pueden dejar de lado los efectos especiales mecánicos y de maquillaje, usados en el largometraje, bastante efectivos y que en su momento fueron innovadores.  De igual manera se debe destacar su fotografía, que no deja de hacernos creer estar frente a las fuerzas de la oscuridad, ya sea tanto en exteriores como en interiores, de día (en especial durante el prólogo en Irak) o de noche.  Con una escasa y/o paupérrima banda sonora original a cargo de Jack Nitzsche, en materia de temas musicales fue el uso de un fragmento de Campanas Tubulares del inglés Mike Oldfield, la composición que terminó por asentarse en la memoria de la gente como el gran tema musical de esta cinta.  En el año 2000 se reestrenó con 10 minutos más de metraje, siendo que la escena “nueva” más destacable que posee esta nueva edición, es la de Regan bajando la escalera de su casa y poseída, en lo que se llama la “escena de la araña”.
      No se puede dejar de lado otro detalle que deja claro el poder del séptimo arte para influenciar en las masas.  Y es que gracias a la película, la imagen del demonio Pazuzu que aparece una y otra vez en la cinta, ha quedado marcada como una inequívoca representación del mal.  Sobre esto y la impronta que ha dejado el filme El Exorcista, no se puede olvidar el homenaje/parodia aparecido en un episodio de la serie animada Futurama, donde sale un monstruo llamado justamente Pazuzu.

                                                   
                                                       Pazuzu en Futurama...¡Imperdible!
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