martes, 27 de junio de 2017

Los blogueros que admiro. Segunda parte: Entrevista a Tomás Rivera de “Kindlegarten”.


      Desde los “humildes” inicios del Cubil del Cíclope, han sido colegas blogueros españoles los que más respaldo me han dado, pues en la Madre Patria es donde abundan los del tipo que poseo yo, habiendo verdaderos profesionales y a quienes sin duda tengo considerados entre mis maestros.  Lamentablemente tal como sucede con buena parte de los blogs, varios de ellos tienen un fuerte periodo de actividad…Hasta que son abandonados por sus creadores por las razones más variadas.  Esta situación me apena mucho, pues ya llevo muchos casos contados entre los sitios que seguía y desaparecieron dejando solo un cadáver en Internet.   Pues Tomás es uno de esos otros ejemplos que ha logrado sortear con el paso de los años varias vicisitudes personales, haciendo rápidamente de su Kindlegarten uno de los mejores blogs que conozco y aunque lleva menos tiempo que yo (un poquito no más), confieso sin tapujos que lo que él hace es lejos mucho mejor, que lo que quien ahora escribe realiza.
        Tomás es un hombre muy culto, pero lo que le sobra en ello e inteligencia no es nada comparado con su humildad, algo que valoro mucho en la gente que me aprecio.  También es una persona devota de la misma fe que yo, la católica y eso en tiempos en los que parece que el ateísmo y/o el agnosticismo parecen estar de moda, es otro detalle que le valoro.  De igual manera me gusta mucho la manera de cómo demuestra su amor hacia su cultura, pues como buen gallego no deja de expresar a través de hartas de sus entradas la enorme tradición de la que es heredero, como la belleza de las tierras de Galicia; esto también se extiende a la belleza de su lengua, que solo gracias a él supe que sus autóctonos son bilingües como mínimo, de modo que de vez en cuando escribe entradas en su otra lengua materna (que la verdad en mi ignorancia no me queda claro cuál es la materna).
         Otro tema que compartimos con Tomás es el aprecio por mi autor favorito, Stephen King. De hecho fue que buscando información en la Red sobre este, que mi colega gallego llegó a saber del Cubil de Cíclope y por supuesto de mí.  En aquel tiempo este notable bloguero estaba comenzando a armar su página, la que ha pasado por un montón de etapas, “cambios de cara” y revoluciones internas que la han convertido en un referente para muchas personas, gracias a la enorme calidad de sus entradas.
          Pero, bueno, es mejor que conozcan Kindlegarten por medio de su propio creador, a la par de que sepan quién está detrás de tan recomendable proyecto.

Tomás Rivera.

1- Preséntate en no más de 200 palabras.

Nací en 1977, en A Coruña (Galicia, España), ciudad en la que viví casi toda mi vida. Estudié para educador y antropólogo social pero apenas ejercí. Tuve distintos empleos y desde hace años trabajo como telefonista en una multinacional. Apenas he viajado, aunque me gustan el mar y el aire libre. Siempre me interesaron la cultura y el activismo social. Fui reportero y crítico musical en medios independientes y guitarrista en bandas de rock aficionadas. Ahora administro el blog KindleGarten y colaboro en el podcast El Sótano de OMC, en la revista Windumanoth y en alguna otra publicación. También escribo ficción y me han publicado un par de relatos. Mi última aventura es el colectivo Inicia Literaria, donde he comenzado a editar la obra de otros. Mis géneros preferidos son la Fantasía, el Terror y la Ciencia-Ficción, tanto en la literatura como en el cine y los cómics, pero también me gustan otros como el Western o el Noir. Mi lengua materna es el castellano pero en la actualidad soy neohablante de gallego y me considero concienciado con la pervivencia de la lengua y la cultura de Galicia. 
2- Cuéntanos acerca del origen de tu página.

KindleGarten nació en un momento en el que pasaba por una depresión nerviosa bastante grande, en el que apenas salía de casa para ir a trabajar, al gimnasio y a algún recado. No me apetecía estar con gente ni ver a nadie, pero tenía una necesidad importante de comunicarme. Dedicaba mucho tiempo a leer y por aquel entonces descubrí los blogs literarios, por lo que me pareció que abrir uno era una buena manera de crear un canal de comunicación que me permitiera expresarme e interactuar sin moverme de casa. Por suerte la depresión se fue hace ya mucho tiempo y se quedó sólo lo bueno.

3- ¿De qué trata tu blog?

De literatura, en teoría con una especialización en Fantasía, Terror y Ciencia-Ficción, pero que en la práctica no es estricta, porque trato casi todos los géneros, incluso la novela romántica y la poesía. Nació para hacer recomendaciones de lectura, así que el contenido principal son las reseñas de libros, pero también tiene una sección titulada «Mascotas de libro» en la que hablo sobre animales singulares que aparecen en distintas obras literarias, y hay espacio para monográficos y para entradas especiales. Por ejemplo, probé suerte comentando alguna serie de TV o alguna saga de novelas de forma genérica. En estos momentos estoy intentando reformular un poco los contenidos, porque que sean atractivos para el público, pero sin traicionar la idea original del blog.

4- ¿Qué satisfacciones te ha traído lo que haces?

Junto a su perro Zero.
Sobre todo satisfacción personal, pues me permitió conocer a un montón de gente que ahora cuento como amigos, muchos de ellos en persona y otros a través de Internet por cuestiones de distancia. Creo que me ha abierto muchas puertas a mundos que de otra manera no habría conocido: autores, editoriales, radio… y me ha ayudado a difundir mi labor como escritor. Ha sido un proceso de crecimiento, de aprender mucho y de descubrir muchas cosas sobre cómo funcionan Internet y el mundillo de la literatura. A otros niveles, como el económico, la satisfacción tal vez sea menor, aunque ese es un tema que sólo me preocupa de vez en cuando. 

5- ¿Cuál es la cercanía de tu gente (pareja, familia, amigos…) con tu labor en el blog que posees?

Mi pareja es escritora y bloguera y compartimos espacio de trabajo, por lo que la cercanía es total, contando además que nos conocimos a causa de KindleGarten. Mi familia sabe que tengo un blog sobre literatura y que a veces recibo en casa paquetes de libros, pero no saben mucho más del tema. En cuanto a mis amigos, depende del círculo del que hablemos. Mis amigos de toda la vida son conscientes de que escribo y de que soy bloguero, y varios han leído algunos de mis textos, pero no suelen visitar el blog a menudo. A unos les interesa más y a otros menos, según sus gustos y sus preocupaciones. Después, con aquellos amigos que hice a través del blog y que están más metidos en el mundo literario, se puede decir que es un importante nexo de unión, en el que se entremezclan amistad y «trabajo». 

6- ¿Cómo es el proceso que tienes por lo general para escribir tus entradas?

Cuando se trata de reseñas, lo primero es leer el libro (faltaría más) y tomar notas, y después intento escribir la entrada cuanto antes para tener fresca la lectura, y así no olvidar datos importantes. Busco documentación en Internet sobre el/la autor/a y la editorial y, según el caso, sobre el tema o el determinado contento histórico del que trate la novela, o aquello que considero que el/la autor/a quería expresar como idea principal de su obra. Después dedico unas dos horas a escribir el texto. Al principio la redacción me llevaba más tiempo, hasta cinco o seis horas, pero ahora ya tengo muy clara la composición y la estructura que van a tener antes de empezar.

Si la entrada es de «Mascotas de libro» releo fragmentos del libro en el que aparece el animal en cuestión y reviso datos sobre él en Internet, y entre esa fase y la redacción la entrada completa me ocupa alrededor de dos horas.

Y si es una entrada especial, pues ya depende mucho. La serie de artículos de «Una pequeña historia de los viajes en el tiempo» fueron una verdadera barbaridad de trabajo, tanto por la cantidad de información que tuve que recopilar, como por la labor de redacción y la búsqueda de imágenes, y si me lo dicen hoy no creo que las repitiese, pero el resultado fue muy agradecido.

7- ¿Cómo equilibras el resto de tu vida y tu tiempo con tu trabajo en la página?

Pues trabajo a turno partido, fines de semana incluidos, y como también deseo estar con mis seres queridos y tener momentos de ocio, además de ocuparme de las tareas del hogar y otras obligaciones, el resultado es muy poco tiempo libre para dedicarle a KindleGarten. He logrado el  equilibrio renunciando a muchas lecturas y aprendiendo a rechazar proposiciones de reseñas de obras por parte de autores/as y editoriales, porque he llegado a juntarme con ocho novelas para leer y reseñar.  Decidí que el blog era una afición, no un trabajo, y que no podía dejar de disfrutar de la literatura convirtiendo la lectura en una obligación. Así que intento mantener el equilibrio a través de la filosofía del «slow blogging» que, como ya expliqué en el pasado, no consiste en publicar deliberadamente despacio, sino en publicar sin calendario, sin presiones y sin ritmos autoimpuestos. Y como ya comenté, mi pareja y yo compartimos mesa de trabajo, así que dedicamos tiempo a escribir juntos, pero cada uno sus temas. Si necesitamos consultarnos algo o compartir una idea, sólo hay que echar la cabeza por encima de la pantalla.

Junto a la Torre de Hércules, importante monumento histórico de A Coruña, por donde vive Tomás.


8- ¿Qué autores lees en literatura y cómics? Expláyate lo que quieras.

Pues depende de los géneros. Lo primero a tener en cuenta es que, tanto en literatura como en cómics, no estoy al día de las novedades editoriales, por lo que tiendo más a leer autores/as más asentados.

En la literatura, hay un grupo de clásicos que forman parte de mi educación lectora, que descubrí  con diez o doce años y a los que regreso periódicamente, como Julio Verne, R.L. Stevenson, H.G. Wells, H.R. Haggard, Mark Twain, Arthur Conan Doyle y Rudyard Kipling. Cada dos o tres meses leo un libro de Julio Verne, posiblemente el autor que más me marcó como lector.

Si hablamos de literatura española, están tres gallegos que escribieron en castellano: Ramón del Valle-Inclán, Wenceslao Fernández Flórez y Camilo José Cela, que era una persona horrible pero con un estilo narrativo fascinante. En poesía me quedo con Federico García Lorca y con mi favorita, Gloria Fuertes, que inició a miles de niños en un mundo tan complicado como es la lírica.

Y de literatura gallega, Álvaro Cunqueiro,  el más grande cultivador del realismo mágico (que inspiró y dio a conocer el género a García Márquez), Vicente Risco, Rafael Dieste, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, Carlos Casares y el autor de literatura juvenil Agustín Fernández Paz. Como poetas, además de Rosalía de Castro, la mayor representante de nuestras letras, también Ramón Cabanillas y Celso Emilio Ferreiro.

En la literatura iberoamericana, están Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Hernán Rivera Letelier, que en su estilo integra entre otros elementos el tremendismo de Cela.

En la fantasía, Michael Ende, pues «La historia interminable» me parece la novela de fantasía definitiva, y Roald Dahl, por sus argumentos tan imaginativos y su sentido del humor. Hace poco descubrí a Eva Ibbotson y me ha parecido una deudora del estilo de Roald Dahl. El clásico Lord Dunsany, que Lovecraft consideraba su maestro, es impresionante. También citaría a la española Ana María Matute.

Dentro de la fantasía épica J.R.R. Tolkien, que me marcó aunque tampoco soy devoto y no he leído toda su obra. En la Espada y Brujería, Michael Moorcock, Fritz Leiber, del que recomiendo fervorosamente su serie «Fafhrd y el Ratonero Gris» y por supuesto Robert E. Howard. Y también Lloyd Alexander, del que me gustó su saga «Las crónicas de Prydain».

Para el terror, está Stephen King por encima de todo, mi autor preferido y del que más libros tengo, y también su hijo Joe Hill. Peter Benchley, Steve Alten, Robert McCammon o Richard Matheson. Clive Barker, Peter Straub e incluso algunas novelas de Dean R. Koontz. Y por supuesto los maestros clásicos como Edgar Allan Poe, William Hope Hogdson, H.P. Lovecraft, Arthur Machen, Clark Ashton Smith o Robert Bloch.

En la Ciencia-Ficción la lista sería interminable. Destacaría a Robert A. Heinlein, Robert Silverberg, Theodore Sturgeon, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, Daniel F. Galouye, Frederick Pohl…

En el western, conocí el género con los bolsilibros españoles de Marcial Lafuente Estefanía y José Mallorquí, y de ahí pase a otros autores como Silver Kane (Francisco González Ledesma), Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz) o Keith Luger (Miguel Oliveros Tovar), pero ahora estoy descubriendo a los autores originales estadounidenses, clásicos como Dorothy M. Thompson, Jack Schaefer o Elmore Leonard, y contemporáneos como Thomas Eidson.

A quien le guste la novela negra, le recomiendo a Chester Himes. Toda su obra.

Y en el cómic, tampoco estoy muy al día. Me quedé en las viejas revistas de terror de la Warren, como «Creepy» o «Eerie», con autores como el grandísimo Bernie Wrightson o los españoles Fernando Fernández, Esteban Maroto, Alfonso Font… me gusta el cómic juvenil europeo, como el «Lucky Luke» de Goscinny y Morris o «Asterix» de Goscinny y Uderzo, además del tebeo infantil español de la escuela Bruguera, sobre todo el de Francisco Ibañez («Mortadelo y Filemón», «13 Rue del Percebe»…) En el pasado fui un apasionado del cómic de superhéroes estadounidense, pero ahora lo tengo totalmente abandonado. Guardo muy buenos recuerdos del equipo John Byrne – Chris Claremont – Terry Austin en la serie de Marvel «Classic X-Men». Me gustaba Frank Miller, más como dibujante que como guionista, y Bill Sienkiewicz, por su estilo extremo; Joe y Andy Kubert, John Romita Jr, Arthur Adams, Mike Mignola…  También los cómics de Conan en su etapa Marvel, con guiones de Roy Thomas y dibujos de Barry Windsor-Smith, John Buscema o Alfredo Alcalá, y aquellos tomos de «La espada salvaje de Conan» con portadas de Boris Vallejo o Frank Frazetta. Lo último que me fascinó en cómic USA fue la serie «Predicador» de Garth Ennis y Steve Dillon.

Todo bibliófilo posee su biblioteca que habla mucho de él y la de Tomás se ve magnífica.

9- ¿Qué películas y/o series recomiendas? Danos tus razones.

Pues esto de las recomendaciones es un tema complicado, porque depende de los gustos de cada uno. A quien le guste el western le recomendaría la serie «Deadwood», por ejemplo, y no «Stranger Things». Pero así por encima:

Como cine de aventuras, acción y fantasía, recomendaría siempre el cine de los años 80. Creo que eran películas mucho más emocionantes y divertidas que las que se hacen hoy, y más aún teniendo en cuenta la diferencia de medios con las que contaban. Por ejemplo «Willow» es la cinta perfecta: tiene acción, tiene emoción, tiene humor, los actores están enchufadísimos y comprometidos con el papel, tiene ritmo narrativo, la música cuadra a la perfección, no se pasa de metraje… no te importa que los «chromas» se noten o que no tenga efectos digitales espectaculares. «Los Goonies» es un fenómeno generacional irrepetible. «Gremlins», «Tiburón», «La Cosa» de John Carpenter… el cine de terror comercial era excelente, y no hablemos ya del slasher, como «Pesadilla en Elm Street», «Halloween» o «Viernes 13». A lo mejor es nostalgia, pero creo que recomendaría el cine de aquella época siempre que sea posible.

En cuanto a series, debo declararme ignorante. No sigo ninguna, por lo que no puedo recomendarlas tampoco. Me gustó la adaptación de «22/11/63» de Stephen King que hizo J.J. Abrams, y la adaptación de «La niebla» que está al caer tiene buena pinta en los tráilers que están emitiendo. Como serie histórica, recuerdo «Roma», de la HBO, con una ambientación muy lograda y buenas interpretaciones.  De Ciencia-Ficción no vi ninguna de las grandes producciones recientes, como «Sense8» o «Man In the High Castle», de las que todo el mundo habla, pero pude ver «Ascension» y me pareció original y con una buena puesta en escena, la recomendaría también.

10- ¿Algún post favorito que poseas? ¿Por qué?

Ya cité la serie de «Una pequeña historia de los viajes en el tiempo». Sería un favorito (o un conjunto de quince favoritos) por el esfuerzo que supuso escribirlos y por la buena acogida que tuvieron entre el público.

Aunque si debo escoger uno sólo, debería ser la reseña de «Martín Zarza tomo I», por ser la entrada más leída de KindleGarten con diferencia, que genera ella sola el 10% del tráfico del blog.

11- Cuéntanos de tus propias obras de ficción.

Pues soy un escritor bastante vago, la verdad. Comencé a escribir muy tarde, y lo dejé durante más de un año, de manera que apenas tengo obra publicada. Hasta el momento he escrito dos novelas de géneros dispares: «Cuentos de San Andrés», una historia de época ambientada en un país ficticio de Iberoamérica, con el que quería homenajear a la literatura de ese continente, y «Nómada», una novela de Ciencia-Ficción social ubicada en un futuro próximo. Las dos se pueden descargar desde KindleGarten de manera gratuita.

También he escrito varios relatos en castellano que he publicado en el blog, y en gallego me han publicado dos relatos en la revista «Contos estraños», titulados «Hipólito, oficial esganador», una historia sobre el  medio rural gallego con algo de humor negro, e «Iä!», un homenaje al círculo de Lovecraft y a los Mitos de Cthulhu.

En la actualidad estoy escribiendo algún relato más para unirlos a los que ya tengo escritos, y así hacer una pequeña antología de temática religiosa con un punto de humor costumbrista y publicarla en Inicia Literaria.

12- Para finalizar… ¿Qué le dirías a tus futuros lectores para animarlos a adentrarse en tu espacio en la blogósfera?

Que les ofrezco un espacio para hablar de literatura sin contenidos sujetos a modas ni a los dictados de las novedades, con sitio para la reseña amplia, sosegada y en profundidad. Donde no hay sitio para la crítica destructiva y donde se intenta descubrir obras diferentes a las que figuran en un gran número de blogs literarios que tienden a la uniformización.

Contemplen lo hermoso que es A Coruña.  De fondo el paseo marítimo.

domingo, 25 de junio de 2017

El primer Spider-Man (primera parte).



       Hasta los que apenas saben sobre cómics, conocen al más famoso de todos los superhéroes marvelitas, nuestro amistoso vecino el Hombre-Araña ¿Quién no ha escuchado la famosa canción de la serie animada de los sesenta? Dentro de quienes gustan de las historietas del género, pocos son quienes no aprecian a este personaje, teniendo al menos varios títulos de sus aventuras.  Sin embargo por mucho que un ñoño lo adore, no todos pueden jactarse de haber leído sus primeras historias, las de principio de los sesenta, justo al comienzo de la llamada “Era Marvel”, hechas por sus artífices: Stan Lee, como guionista y Steve Ditko, como su dibujante.  Debe saberse que mientras duró la colaboración de ambos, lograron tanto, que sin dudas estos primeros cómics se convirtieron tanto en verdaderos clásicos, como en obras que no han perdido vigencia como sana entretención y ficciones que sin lugar a dudas están llenas de emociones (heroísmo, sublimidad, suspenso, mucho humor, romance…), sin perder vigencia hasta nuestros días. 
       Lee y Ditko desde las viñetas originales crearon buena parte del entorno que conocemos de este gran personaje, el que incluye tanto su carismática personalidad, con sus realistas conflictos por su condición de ser un adolescente con responsabilidades de adulto, como por su formidable gama de secundarios que también están entre los más conocidos de Marvel: Tía May, J. J. Jameson, Flash Tompson, Harry Osborn y Mary Jane Watson, entre otros.  De igual manera durante el transcurso de los casi 4 años en los que duró la sociedad de estos dos artistas, mientras seguían laburando para el Cabeza de Red, fue que surgieron la mayor parte de sus más celebrados enemigos: el Camaleón, el Buitre, Doctor Octopus, Misterio, el Hombre de Arena, Kraven el Cazador y, por supuesto, el primer Duende Verde (Norman Osborn).
         La anécdota de cómo comenzó todo, debería ser del dominio de todo aquel que se afirme ser un comiquero de pura cepa: una colección de carácter antológico llamada Amazing Fantasy estaba por cerrar y Stan Lee, quien ya a la fecha en 1962 había dado nacimiento nada menos que a los 4 Fantásticos, Thor y Hulk junto a Jack Kirby, tenía en mente a un nuevo superhéroe que sería en muchos aspectos distintos al resto de los que habían hasta ese momento: un chico de colegio poco popular, un “ratón de biblioteca” y para nada atlético, que por primera vez en la historia de los cómics se convertía en un justiciero por sí mismo, sin ser el típico ayudante juvenil que ya era acostumbrado ver tal cual sucede con los casos de Robin (compañero de Batman) y Bucky (discípulo del Capitán América).  Como era el último número de la revista, el 15, se atrevieron a tal hazaña y fue así que debido al éxito de tan inusual vigilante, al año siguiente lanzaron su propia colección, la que a diferencia de otras grandes estrellas de la Casa de las Ideas nunca ha sido interrumpida su publicación y consiguiendo con el paso del tiempo otras series, como también one-shots, miniseries y especiales.


La preciosa intro de la serie clásica animada de los sesenta,
que le debe mucho al primer Spider-Man de los cómics.

          Antes de que apareciera la primera historia de Spidey, Stan Lee le entregó a Kirby la misión de diseñar su traje, pues se suponía que este sería el encargado de dibujarlo.  Sin embargo lo hecho por el “Rey” no fue del gusto de su socio, pues el traje más parecía una indumentaria militar que la hecha por un chico y además le había agregado una pistola de la cual se suponía saldría su tela de araña; por lo tanto su versión del Trepamuros era por completo diferente a la idea que tenemos de este.  Si bien el tiempo nos ha demostrado que Kirby lejos era mejor artista que Ditko (ambos dibujantes y guionistas, creadores de un importante número de personajes, si bien el primero supera al otro en la cantidad de los que llegó a dar vida), el éxito incomparable de Spider-Man desde sus inicios solo se puede explicar gracias a la presencia de Steve, quien no solo fue capaz de hacer unos dibujos maravillosos (si bien hay que reconocer que sus primeras ilustraciones para las historia de este eran bastante toscos, mejorando de manera considerable a medida que fue tomándole el pulso), sino porque también ayudó a Stan a darle forma a sus argumentos y a tal punto que las diferencias entre ellos, respecto a la manera de cómo seguir desarrollando al personaje, fue uno de los motivos que llevó a que ambos se enemistaran; fue así que Ditko terminó abandonando Marvel, tras dibujar el histórico número 38 de la colección. Ironías de la vida, la portada del debut de Spider-Man en Amazing Fantasy (con una imagen icónica del superhéroe balanceándose en su red, llevando por los aires a un asustado criminal bajo el brazo) fue realizada por Jack Kirby, pues para el mañoso de Stan Lee no fue de su agrado la hecha por el otro.  Con posterioridad Kirby volvió a dibujar al Arácnido con su apariencia definitiva en relatos fuera de su serie regular.
       Peter Parker tal y como nos lo muestran desde el principio, es un joven que pese a estar enormemente dotado en lo intelectual (en la práctica es un genio), las únicas personas con las que se siente a gusto y lo aman, son los tíos que lo acogieron de muy niño tras morir sus padres: el tío Ben y la tía May.  El fuerte lazo emocional que hay entre estos tres y luego entre sobrino y anciana tras la muerte de Ben, expone para una época tan especial como los sesenta en un país tan tradicionalista como lo es Estados Unidos, una familia modelo que escapa a lo que de manera típica muestran los gringos (el núcleo familiar de padre, madre e hijos).  He aquí otra osadía por parte de la dupla de artistas, quienes desde la historia original establecen esta pequeña, aunque fuerte, comunidad de dos como uno de los elementos más fuertes del cómic.  La atención que se prodigan tía y sobrino, quienes apenas se tienen entre ellos en este vasto mundo, alcanza grados de grandeza (como cuando el protagonista debe lidiar con los problemas de salud de su tía, a la par de sobrellevar su enorme responsabilidad como superhéroe y pese a que algunos, más encima, no ven con buenos ojos que un enmascarado vaya haciendo justicia por ahí).  Solo con el paso del tiempo, el falto de inteligencia social de Peter empieza a hacer amigos, y de su edad más encima, además de tener sus primeros flirteos amorosos.
Una de las primeras portadas.
La Antorcha Humana es el otro superhéroe que
más es invitado dentro de estas historias.
         De igual manera resulta considerable tener en cuenta la complicada relación que tiene con sus pares, es decir, sus compañeros de colegio el Peter Parker adolescente… En una época como la nuestra, para la cual el tema de la diversidad está tan presente, lo que incluye la tolerancia y la sana convivencia con quienes son diferentes, el buying por el que pasa nuestro Amistoso Vecino en su casa de estudios, pese a ser tratado con humor por parte de sus autores, no es algo para dejar de lado a la hora de evaluar las virtudes de estas historietas.  Pues la manera en cómo sobrelleva Peter esto, haciendo uso de toda su ironía, sin perder su alegría y además sin aprovecharse de su misma fuerza que lejos supera a la de la mayoría de quienes lo rodean, expone a otro nivel la calidad humana con la que Stan Lee delinea a sus personajes; si bien muchos de ellos poseen grandes poderes, pese a todo no son perfectos y aunque sean criaturas de ficción nunca dejan de poseer verosimilitud, lo que los hace más cercanos al público.
          En lo que respecta a la vida escolar de Peter mientas aún estudia en su colegio, desde las primeras viñetas aparecen dos secundarios, que poco a poco van cobrando gran importancia dentro de estas obras, que vienen a ser sus compañeros  Flash Thompson y Liz Allan. El primero en muchos sentidos es la otra cara de la moneda de Peter, en cuanto a su personalidad y apariencia, pues no solo es guapo y un deportista nato, sino que además carece de la humildad que le sobra a su compañero y además no es muy inteligente que digamos.  Thompson es el líder juvenil de su medio y ya sea por envidia o por altanería, le gusta molestar a su condiscípulo.  Sin embargo las apariencias engañan y en realidad Flash no es tan bellaco como parece, ya que a lo largo de sus intervenciones va demostrando que existe nobleza en él y con posterioridad llega a convertirse en uno de los mejores amigos de quien antes tanto ninguneaba.  Resulta ser tanto cómico como emotivo, el hecho de que alguien como Flash tenga como su ídolo personal a nada menos que al Hombre Araña, dando muestras de su incondicionalidad hacia el superhéroe en varias ocasiones, sin saber que bajo su máscara se encuentra quien desprecia; es así que Peter pese a todas las rabias que pasa debido al bravucón atleta, termina por agradecerle las atenciones que tiene hacia su alter ego.
       Y a través de Liz Allan entramos en el tema romántico, aspecto tan esencial en estas aventuras de adolescentes que tan bien sabe orquestar el maestro Stan Lee, a la par de los motivos épicos de sus guiones.  Es así que en lo que concierne al crecimiento de Peter Parker como sujeto, quien debe aprender con dolor ante el sentimiento de culpa por la muerte de su amado tío Ben que “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, también se encuentra su propia educación sentimental. Por lo tanto en estos 4 primeros años, asistimos al papel que cumplen mujeres tan importantes en la vida de Spidey como lo son Betty Brand, su primer amor que si bien se encuentra lleno de inconvenientes propios de una relación entre un chico inexperimentado y una mujer más madura que él, se convierte en una importante lección de vida.  Luego está la Allan, una compañera de colegio que hasta cierto punto respondía al estereotipo de la “rubia tonta” y quien en un principio ninguneaba al pobre de Peter, hasta que poco a poco se fue dando cuenta de lo “interesante” que se había vuelto como persona; sin embargo cuando esta cambió en sus apreciaciones, Peter ya tenía ojos para otra mujer.  Resulta interesante el detalle de que ambas damas son presentadas como personas que si bien bastante distintas entre sí, corresponden a féminas que no salen de los moldes esperados para su género en aquellos años: las dos solo pretenden encontrar un hombre que las proteja y casarse, además tampoco brillan por su espíritu independiente (si bien Betty ya vive sola y trabaja).  Solo con la posterior aparición de Gwen Stacy y Mary Jane Watson, quienes en la última etapa de la colaboración de Lee y Ditko por fin intervendrán, será posible conocer otro tipo de mujeres jóvenes.
      Desde los inicios de los cómics de Spider-Man, alguien como John Jonah Jameson, el irascible editor del periódico Daily Bugle (el Clarín en algunas de las tradiciones al español), ha tenido otro de los papeles destacados entre los secundarios de esta historieta.  Debe saberse que en las primeras aventuras del Arácnido solo se hablaba de la revisa Now, de propiedad de este, por lo que solo tiempo después se agregó lo del Bugle.  Jameson es tan conocido como la tía May entre los no lectores de este arte, también famoso por su avaricia, aunque se considera un pilar de la sociedad y hasta un filántropo.  Parker trabaja para él como fotógrafo freelance, desarrollándose entre ambos una muy particular relación, pues pese a que los dos son tan distintos y esto provoca situaciones muy cómicas, se aprecian y en cierta medida por años el pese a todo profesional periodista, resulta ser la figura paterna más cercana que tiene el chico luego de la muerte de su tío Ben.  La dicotomía producida por el trabajo de Peter, quien vende fotos del superhéroe a Jameson que él mismo se saca (el cual se declara enemigo jurado del Cabeza de Red, puesto que no cree que alguien que oculta su identidad en realidad esté haciendo un servicio público) y las rabietas que le hace pasar el propio chiquillo vestido como el Hombre Araña, otorga a estas historias algunos de los momentos más jocosos de esta obra.
Viñetas del muy divertido primer enfrentamiento
con el mortal Lagarto.
         No se puede dejar de lado el hecho de que siendo Peter un joven que lleva su existencia de manera muy hogareña, al menos durante esta época (no asiste a fiestas, tampoco realiza viajes de placer y en la práctica carece de vida social), dedicándose solo a sus estudios, su trabajo como fotógrafo para ganar algo de dinero para ayudar en casa y a velar por su tía May, solo cuando se pone su traje ajustado saca a relucir su faceta más alegre…Pues su marca registrada son los diálogos chispeantes y sardónicos con los que responde a los malhechores, a quienes logra sacar de sus casillas con su buen humor hasta en los momentos más crudos de la batalla; de igual manera es por medio de esta facilidad suya para el comentario ácido y espontáneo, que consigue desquitarse con Jameson y hasta con Flash, si bien con este lo hace en su calidad de civil.  La liberación que le significa ser Spider-Man es un interesante aspecto del personaje, quien gracias a ello consigue sentirse a gusto en su singularidad.
              La editorial Panini sacó la década pasada en su recomendable colección conocida como Best of Marvel Essentials, tres hermosos tomos en tapa dura y con papel de lujo toda la etapa de Stan Lee y Steve Ditko.  Cada volumen posee sobre las 300 páginas, incluyendo sendas introducciones realizadas por el estudioso Raúl López, que se agradecen bastante a la hora de llevarnos de la mano por la apreciación de estos clásicos y que se leen con mucho gozo.  De igual manera se agregan reproducidas a página completa cada una de las portadas que forman parte de estos 38 números de la serie regular, más dos anuales y el debut de nuestros Amistoso Vecino en Amazing Fantasy.  Tuve la suerte de comprarme los tomos 2 y 3 a un precio increíble (solo $ 5.000 cada uno) hace unos 5 años, una memorable tarde de verano tras una entrevista de trabajo (que no fructiferó), al pasar a mi tienda favorita para conseguir mis lecturas (Librería Chilena y en la cual compro desde que era un adolescente, más o menos de la misma edad de cuando Peter Parker comenzó su carrera heroica).  Recuerdo con mucho cariño ese día, pues fue la segunda vez en que tuve la dicha de estar en compañía de mi amigo Hans, quien estaba de nuevo de viaje acá en Chile desde su natal Alemania.  Llegué a nuestra cita con una felicidad extra, mostrándole orgulloso mis compras.
       Pasaron años para que pudiera completar la “trilogía”, porque de puro tonto no quise desembolsar los más de $30.000 que me cobraban por el tomo 1, debido a que si bien sé que valía la pena el gasto, me molestaba tanta diferencia de precios con lo que ya había conseguido (yo no estaba dispuesto a leerme lo que ya tenía, pues siempre mi intención fue adentrarme desde el principio en esta etapa de mi amado superhéroe).  Sin embargo la colección se discontinuó y desaparecieron de las comiquerías casi todos sus títulos, razón por la cual me sentía arrepentido de mi pésima decisión de antaño.   Luego Panini sacó en dos partes, con mucho más material adicional, esta etapa en sus aún más formidables tomos dentro de su serie Omni Gold (todas unas delicias para los ñoños coleccionistas). Fue otra tarde, ya al principio de otoño de este año, precisamente el viernes 24 de marzo (lo acabo de comprobar por intermedio de mi celular), que me pasé a vitrinear al local de Crazy all Comics en la Galería San Agustín, a ver si tenían alguna oferta (solo compro allá cuando tienen rebajas, debido a que son harto careros), cuando la suerte me llegó y me encontré con el preciado volumen a solo $20.000 (bueno, bastante más barato que su precio original).  Esta vez no dudé en adquirirlo y hasta le pedí a la muy simpática vendedora (quien siempre me atiende de una manera que da gusto visitar la tienda), que me sacara una foto para inmortalizar dicho evento.
      Desde abril que me estoy leyendo estos tres tomos y ya voy por el último de ellos.  Hace rato que quería escribir acerca de todo esto, realizando un post por cada volumen, así que este es el primero de ellos.  Como me ha quedado bastante extensa esta primera parte, haré un cambio en mis planes, de modo que para la próxima entrega (que espero sea el finde que viene), me dedicaré a contarles de sus historias y les hablaré acerca de la carrera de sus autores ¿Les parece? Terminaré afirmando que he disfrutado mucho estas historietas, que me han dejado claro más que nunca la genialidad de Stan Lee y por otro lado me han desarrollado una enorme admiración hacia Steve Ditko (haré lo posible por conseguirme lo que hizo para Doctor Strange, que también hizo junto a Stan Lee).

Feliz junto a uno de mis más preciados tesoros.

jueves, 22 de junio de 2017

La ciencia ficción bizarra e híbrida de Jorge Baradit.


       Antes de que el “divo” de la ciencia ficción chilena más mediática que haya existido hasta el momento, Jorge Baradit, se transformara en record de ventas con sus dos tomos de Historia Secreta de Chile, al punto de ser pirateado para ser vendido a un precio más barato en las cunetas de las calles y el comercio informal, este autor que hasta antes de dar en el clavo con estos “libritos” para la masa, solo era conocido por los ñoños en Chile (entre los que se encuentra un servidor) y en sus “humildes” inicios publicó un libro del cual no voy a negar su calidad literaria: Ygdrasil (2005).  No voy a ocupar/gastar tiempo en leer sus ostentaciones de historiador de pacotilla, que se adentra en los chismorreos de nuestra crónica nacional, pues no me interesa adentrarme en el supuesto ocultismo de nuestros próceres y otros datos de escasa veracidad.  Si en vez de lo anterior hubiese creado una ficción sin disfrazarla de verdad, demás que acapararía mi atención;  no obstante a Baradit le encanta hacer uso  del recurso facilista del amarillismo y la sobreexposición de su misma persona, tal como lo ha hecho desde que consiguió cierto renombre (y, bueno, de algo tiene que vivir el hombre, que en Chile nadie se ha hecho millonario como escritor).  Es así que se ha ganado el desprecio de varios verdaderos expertos y profesionales sobre la historia nacional, tal como lo pueden observar en los siguientes enlaces de mis amigos Miguel Acevedo y Roberto Díaz, quienes sin dudas que sabe más de historia que él.  Pues lo mío es el goce estético y no los “cahuines” como decimos en Chile, razón por la cual opto por quedarme con lo mejor de este escritor (según mi humilde opinión) y por eso ahora mismo les traigo a colación esta novela suya.   El resto se lo dejo al “pueblo” (¡Qué elitista sonó! Je).
        Tengo el bello recuerdo de haber asistido a la conferencia que hizo el especialista y escritor de ciencia Miquel Barceló, encargado de la prestigiosa colección de ciencia ficción y fantasía Nova de Ediciones B, cuando vino a Chile en noviembre a la FILSA (Feria Internacional del Libro de Santiago) en 2006 para el lanzamiento internacional de la opera prima de Jorge Baradit.  Pues tal como lo declaró en esa ocasión y lo pone de manifiesto en su presentación al libro en el tomo dedicado a este, encontró bastantes virtudes en tan singular obra y por esa razón se atrevió a incluirla dentro de una colección en las que por lo general solo están los más “grandes” como Orson Scott Card, Brandon Sanderson y Dan Simmons, siendo uno de los pocos narradores de habla hispana en considerarlo para esta colección.  Aquella vez más estaba interesado en conocer a tan prominente español, que al elogiado y de puro tonto no me conseguí un autógrafo suyo.  La plata que tenía no quise gastarla en el título en cuestión y eso que me interesaba, razón por la cual recién el año pasado (y en la misma FILSA) lo encontré muy barato, casi escondido entre otros volúmenes; así que tuvo que pasar más de una década para que por fin lo pudiera disfrutar…
       Y estas son mis impresiones al respecto.
       Con Ygdrasil estamos frente a un tipo de ciencia ficción literaria, que se nutre de varias fuentes y las que quedan expuestas al lector conocedor de todos los recursos ficcionales de los que hace uso Baradit, para crear un subgénero dentro de la también llamada fantasía científica: el ciberchamanismo, como bien acuñó el propio Barceló en su presentación a esta novela y que sería el estilo tan propio (si bien heredero de múltiples fuentes) de este autor.  El horror  cósmico de Lovecraft y su bien llamado Círculo de Cthulhu (sus colegas y amigos que lo ayudaron a definir su particular mitología a través de otros textos, usando los mismos parámetros creados por este), la sexualidad monstruosa y las criaturas larvarias de las historias de Clive Barker, las sofisticadas máquinas del ciberpunk en su formato japonés a través de manga y el anime, además de una buena parte de la imaginería esotérica y mitológica de un montón de pueblos (entre los que destacan los de tipo orientalista y sudamericanos), convergen en esta obra a través de una prosa recargada, que puede ser tanto satisfactoria para muchos, como vomitiva para otros (por ejemplo, una muy querida amiga mía, gran lectora de ciencia ficción y fantasía, Vale, fue incapaz de llegar a las 100 primeras páginas de su novela Synco).  Pues hay que ser sinceros, el Baradit que encontramos en este libro no es para cualquiera, ya que en esta ocasión quizás por un intento de ser más auténtico y sincero con su público (o tal vez menos “populista”, que lo que bien sucede con sus dos entregas de Historia Secreta de Chile), la narración se vuelve bastante barroca y para entenderla hay que ser un receptor culto, que pueda entender buena parte de los conceptos e ideas que mete entre medio del argumento.  Por otro lado, hay mucho de sugestión en la novela, de modo que uno debe imaginar las cosas más dispares, a medida que va avanzando en sus alrededor de 250 páginas.  Sin embargo si se es seguidor y/o interesado de los autores y recursos mencionados, el entretenimiento es algo garantizado y se hace ligera la lectura.

       “Ella.
        Ella clavada a una pared en el centro de un campo arado.
        Ella sabe que bajo la pared hay un elefante enterrado de pie. Ese elefante es el que evita el desplome del mundo. Un ladrido sale de los ojos de ella y la multitud huye despavorida, porque en el ladrido hay cosas que nadie quiere saber. Un pez atraviesa la escena y sabemos que en realidad todo ocurre bajo el mar.
         Ella. De pie frente a un ser muy extraño.
        – ¿Cómo te sientes? –le pregunta él de improviso–. Soy quien te rescató desde el fondo del río. Entré para ver tu estado. Intenta descansar; tu recuperación tardará un par de semanas más.
        Mariana lo miraba con asombro mientras aquello se transformaba sucesivamente en una mujer, una carta de tarot, un campo de margaritas, un caballo árabe, el cielo estrellado de esa mañana en Tlatelolco, una voluta de humo de su primer cigarro de marihuana.
        –Todo está muy raro desde que aparecieron los selknam –se dijo, mirándose a los ojos.
        Un escarabajo entró por su nariz resonando como un viejo reloj de cuerda y muchas hormigas cubriendo la córnea del cielo.”

Una edición limitada que me gustaría
tener, pero ignoro de qué tan especial es.
       La trama de esta obra en pocas palabras es la siguiente: Mariana es una mercenaria muy cotizada por las misiones a las que está dispuesta a ofrecer sus servicios, las que incluyen sus especialidades como hacker, asesina y espía.  De nacionalidad chilena, es contratada por una facción del gobierno mexicano para conseguir los secretos (bastante espantosos, por cierto) de una especie de cofradía, que desea conseguir el dominio del planeta a un nivel cósmico, pues incluye la manipulación de manera metafísica de todo lo posible.  En su camino se encuentra con inesperados aliados, quienes la ayudan a enfrentarse a cada uno de los horrores que hay en su camino. 
         Ambientada en un incierto futuro que no queda claro que tan lejano o cercano está respecto a nuestro presente, nos muestra un mundo en el que la humanidad ha conseguido superar las barreras de la manipulación de la física a través de la ciencia (con la creación de biomáquinas bastante pesadillescas), pero que además es capaz de hacer uso de los conocimientos de tipo espiritual y/o mágico, creando una tecnología mestiza con estos dos tipos de saberes.  Sin embargo como todos los personajes que pululan en estas páginas, pertenecen a una alta jerarquía o son simple carne de cañón de sus superiores, estos increíbles adelantos son presentados como algo a lo que solo pueden acceder los diversos poderes fácticos, mientras que el hombre “común y corriente” (que no hay de estos en la novela) supuestamente no tiene acceso a ellos. 
            Con respecto a lo expuesto en el párrafo anterior, queda de manifiesto que la sociedad en la que transcurre esta historia, se encuentra en un perpetuo juego de quién controla a quién y llevando a los extremos más inauditos el tema de la manipulación maquiavélica, todo lo que está a disposición para conseguir el anhelo de ser quien gane el premio mayor.  Militares, políticos y líderes religiosos no salen bien parados en esta obra, sin salvarse ninguno a la hora de ejemplificar lo peor del ser humano; de igual manera esta naturaleza mezquina, se encuentra en algunas entidades que se encuentran más allá de nuestro propio entendimiento y naturaleza mortal.  Cabe destacar que Baradit recoge la idea de la religión mezclada con la política como algo nefasto, donde tal como ha quedado demostrado a lo largo de la historia de la humanidad, buena parte de los sujetos que hacen uso de esta mezcla para sus fines, solo acceden a ello para conseguir sus propios deseos egoístas, sin importarles la manera de cómo usan la fe de quienes confían en ellos.
          Teniendo en cuenta lo ya afirmado, resalta el hecho de que el mundo en el que se desarrolla el argumento es un sitio en el cual no existe el amor, la compasión, la belleza, la amistad y todo aquello que para la gente de corazón noble es necesario para ser felices.  Esto se entiende si se toma en cuenta el tipo de personajes retorcidos que protagonizan la novela, siendo que solo entre Mariana y uno de sus compañeros, es posible hallar algo de las virtudes que se tiende a encontrar entre quienes podemos considerar como héroes o al menos individuos a los que uno pueda llegar a admirar o sentir algún tipo de identificación.  Y sin embargo pese a todo, buena parte de estos entes de ficción están tan bien delineados, que        fácilmente uno puede llegar a encontrarlos interesantes. 

Jorge Baradit (el barbón a la izquierda) haciéndole publicidad a su novela afuera de la FILSA.

              Tampoco se puede dejar de lado el detalle, de que considerando las poderosas fuerzas a las que se enfrentan los personajes son tan inconmensurables, estamos frente a una cosmogonía de características cuasi lovecrafnianas y que tras haber leído este título de manera integral, se puede encontrar la vieja idea de que el conocimiento humano es algo insignificante en cuanto a la vastedad del mismo universo; de tal modo las mezquinas luchas de poder que hay en este pequeño mundo, no son nada al compararlas con lo que en realidad hay más allá de nuestra pobre comprensión (y dominio) de la realidad.
             Un detalle que puede ser interesante en la manera de cómo está articulada esta novela, viene a ser los arcaizantes títulos a manera de resumen que anteceden a cada uno de sus capítulos.  La inclusión de este recurso estilístico va de la mano con la narrativa ornamentada que es tan del gusto de su autor.

            “De cómo el selconamo se ha apercibido de los padecimientos de la mujer Mariana y de los hechos de Pedro el ermitaño según testigos de gran veracidad.”

             Cabe destacar además que el hecho de que Mariana sea chilena y trabaje para los mexicanos, habiendo además toda una proliferación de elementos indigenistas en la narración, resalta las mismas características de una ciencia ficción latinoamericana que al parecer pretende representar Baradit (por mucho que haya negado en más de una ocasión que escribe este tipo de obras) y que para nada intenta imitar la manera de cómo autores de otras culturas (en especial anglosajones) hacen ciencia ficción; de este modo estamos hablando de una fantasía científica original y que muy bien podría dar paso a toda una nueva forma de contar historias.
             Por último, los personajes que destacan en esta recomendable novela son:

·         Mariana: La protagonista absoluta de esta obra es una mujer dura, quien ha tenido que hacerse a sí misma tras haber nacido en una de las peores circunstancias que uno podría imaginar.  Acostumbrada a usar un lenguaje grosero, es lo más cercano que aquí podemos encontrar de alguien con cierta nobleza de corazón, pese a que es una persona solitaria y de muy malas pulgas.  Su nombre de connotaciones religiosas (por la Virgen María) se entiende mejor una vez que llegamos al impactante clímax de esta historia. 

       “»–Un 11 de junio, mi padre me desencadenó para lavarme la espalda y fumigar el colchón. Algo estalló en mi interior y me abalancé sobre él entre alaridos inhumanos. Él no había notado que yo había crecido bastante, casi a la par que mi odio. Me aferré a su rostro y hundí los pulgares en sus ojos. Empezó a gritar, buscando la puerta, pero yo la había cerrado. Con el atril del suero le di un golpe seco en los testículos. Le quité el cuchillo que se ceñía en el cinturón y le abrí el estómago. Le corté las orejas, la nariz, los dedos, e introduje todo por la herida del abdomen, incluida la bolsa de suero y algunos trozos de madera. Le abrí la tráquea, le corté el pene y se lo metí por la garganta. Luego me bañé con su sangre, devoré con recogimiento sus testículos y lloré hasta perderme.
                   »Tres días dormí acurrucada junto a su cadáver. La sangre había cuajado, el olor era insoportable, pero yo seguía abrazada a él. No recuerdo muy bien, pero creo que fue uno de mis clientes habituales quien me sacó de ahí. Me vistió, me alimentó y me cuidó con mucha compasión; huí después de matarlo y esparcir sus restos por toda la calle.
       »Luego rodé de pueblo en pueblo hasta llegar a Ciudad de México. Conseguí un espacio en el subterráneo y me hice un nombre al matar pública y salvajemente al Jarocho. El pobre solo quería agarrarme una teta, y terminó con sus manos dentro del estómago. Entre el público había un hampón colombiano que se impresionó con mi acto y comenzó a protegerme a cambio de pequeños favores. A los dieciséis años me volví adicta al maíz, y desde entonces todo se vuelve difuso. Día y noche nos consumíamos en una tormenta de fuego, y en la niebla de mi inconciencia mataba a uno o dos enemigos del colombiano. Me volví adicta al odio y a la carne masculina.”

·         Günther: Joven soldado alemán, apenas un muchacho apenas por entrar a la vida adulta, quien fue muerto en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial.  Pese a su condición, en espíritu trabaja para los hombres que han contratado a Mariana, siendo su trabajo entrar en contacto con ella para poseer su cuerpo y aprovechar con esto sus conocimientos técnicos.  El diálogo entre este y la mercenaria llega a convertir la relación entre ambos en la única señal de amor presente en el libro; sin embargo no estamos hablando de un romance, sino que el ingenuo espíritu despierta en la dura mujer un inesperado lado maternal, quien incluso llega a llamarlo cariñosamente Guty.
·         Reche: Una de las dos criaturas bizarras protagonistas de este libro, a la que en la narración se le llama Selknam (en atención a una extinta tribu del sur de Chile, famosa por los bellos y raros diseños de los dioses masculinos de su mitología), de modo que el lector conocedor de esta cultura bien puede hacerse más o menos una idea del aspecto de este ser.  Reche es lejos el aliado más poderoso que tiene la protagonista, siendo capaz de desplazarse en el tiempo a gusto para intervenir en la vida de la gente.  Se supone que su deber es proteger el orden del universo, labor que este cumple de manera despiadada, sin un ápice de sentimientos.  Mariana recela de él y siente rechazo hacia una entidad tan inescrutable y rara como esta.

        “La mujer no pudo evitar sonreír. El selknam estaba ahí enfrente, pero de alguna   manera estaba también hablándole unos minutos hacia adelante en el futuro. Y también a sus espaldas, aunque su voz... parecía provenir desde la mano izquierda de Mariana.
        La mujer sacudió la cabeza y alzó la voz:
        –Y qué tengo que ver yo con todo esto.
        Pero el selknam no se encontraba hacia donde ella hablaba. De pronto vio que siempre había estado sentado en posición de loto, suspendido a veinte centímetros del suelo, y a veinte metros de distancia. No tenía boca, y junto a él se vio a ella misma durmiendo abrazada a otras dos Marianas, una de color rojo y otra de color negro. Se tomó la cabeza y cerró los ojos, pero seguía viendo la escena.”

Los selknam de la vida real.

·         Imbunche: Sin dudas el mejor personaje de toda esta obra, quien además corresponde al gran villano de la historia, quien está inspirado en un famoso monstruo de la mitología chilota (también del sur de Chile).  También conocido bajo la grafía de invunche, el ser mitológico corresponde a un hombre al cual los brujos raptaron de niño o bebé y retorcieron su cuerpo por completo para que les sirviera (debe saberse que el guionista Alan Moore usó a esta criatura en su famosa saga American Gotic, durante su etapa para los cómics de la Cosa del Pantano de DC y que luego apareció una variante suya en la serie de TV Constantine).  Pues siguiendo la idea de un sujeto monstruoso y desfigurado (acá no solo en su imagen esperpéntica, sino que también en su personalidad sádica a los niveles más extremos), se trata de un villano memorable y que anda buscando el mismo fin valioso que los patrones de la mercenaria.

Representación clásica del imbunche chilote.

       Esta obra forma parte de una trilogía compuesta además por una novela corta llamada Trinidad (2007), que es una precuela a Ygdrasil y que también tiene de protagonista a Mariana.  A este relato le sigue Lluscuma (2012), novela basada en un famoso supuesto caso de rapto extraterrestre nacional y que dentro del orden cronológico de esta trilogía también antecede a lo descrito en este post.

domingo, 18 de junio de 2017

Despidiendo al Cruzado Enmascarado.


       Nunca fuí un seguidor de la psicodélica serie de imagen real de televisión de los sesenta que se hizo de Batman, en la que un panzón Adam West interpretaba en una muy caricaturesca versión a mi superhéroe favorito…Y sin embargo, pese a ello, le tengo respeto a sus actores y en especial al impacto cultural que este programa ha conseguido aún a más de medio siglo de su estreno (de hecho, les contaré un secretito mío: uso como tema de alarma para despertarme su famoso tema característico, que tanto me gusta).
        Hace poco más de una semana, exactamente el 9 de junio, falleció a la avanzada edad de 88 años el artista detrás de este Batman más alegre, que aquel al que los más puristas del cómic estamos acostumbrados.  Con él se fue otro importante episodio del siglo XX y por todo lo que significó su labor a la hora de posesionar al Señor de la Noche dentro de la cultura popular (yo mismo conocí a este justiciero gracia a la popularidad de este show), no puedo dejar de sentir con pesar su partida y por esa razón ahora le rindo este tributo con todo mi aprecio.
         Los chillones colores, la llamativa caracterización de sus personajes (entre héroes y villanos), sus surrealistas diálogos y situaciones, fueron el sello propio de este programa que duró tres temporadas, a través de 120 episodios, una película para el cine y que tuvo hasta una serie animada con la participación de sus actores originales en las voces en inglés.  Con posterioridad en 1979 West y su compañero Burt Ward, quien interpretaba a Dick Grayson/Robin, volvieron a enfundarse sus ajustados trajes para la bizarra producción televisiva de solo dos episodios llamada como La Leyenda de los Superhéroes; una obra menor, que de seguro muchos no saben de su existencia y que mostró a una llamativa Liga de la Justicia que incluía a varios de sus más destacados miembros como Shazam, Flash, Linterna Verde, la Cazadora, Hombre Halcón y muchos más.


La maravillosa intro de la serie.

         No es mi ánimo hacer un repaso por la carrera de este fallecido actor, ni hacer un análisis del título en el que más brilló, que para eso les recomiendo mucho la hermosa entrada que mi amigo Miguel Acevedo en su blog Le dicen Poesía publicó y que pueden leer haciendo click en este enlace. Sin embargo sí les contaré de cómo personalmente este artista estuvo ligado a mi propia existencia.
          Pues volviendo a mi infancia más temprana, en la que la citada serie estuvo muy presente, puedo recordar a mi papá viéndola de manera atenta, pese a que bien decía que eran “puras fantasías”.  Y sin embargo aun así se divertía mucho con esta y con El Hombre Increíble (aquella sobre Hulk que yo tanto detestaba), además de la setentera del Hombre Araña, que a mí era la única de este tipo que me atraía (bueno, además de una que había de Shazam).  No puedo dejar de mencionar que quien si tenía mi atención en esta producción sesentera, era su más famosa Gatúbela, la encarnada por la bellísima Julie Newmar, que creo fue la responsable de que a tan temprana edad enganchara con esta antiheroína.
          Fue durante mi adolescencia que Tim Burton estrenó la cinta que le dio la consagración (si bien aún faltaba un resto para que llegaran sus verdaderas obras maestras): Batman (1989).  No la pude ver en el cine, pues en aquel tiempo los adultos alrededor mío apenas me llevaban a este tipo de eventos y me tuve que conformar con verla en VHS como un año después de su estreno.  Una vez leyendo la prensa de aquellos años me enteré de que West estaba molesto, porque no lo llamaron a él para volver a interpretar al Caballero Oscuro y para ser sinceros lo encontré tan idiota de su parte… ¿Un Batman ya decrépito me dije? Si bien mis impresiones se sostenían en la falta de verosimilitud, que sería tenerlo enfundado el famoso ya bastante mayorcito, aparte de que iría contra la intención del director de mostrar de manera seria a un Batman en la plenitud de su vida, en mi ignorancia de entonces no sabía de la existencia de esa preciosa novela gráfica que es El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller (donde aparece nuestro superhéroe predilecto para nada como un jovencito).  Es así que tras leer esta obra, solo ahora puedo afirmar que si se hubiese realizado un filme de imagen real al respecto, mientras aún Adam West estaba disponible,  habría hecho algo digno.  Lo mismo habría sido genial disfrutarlo como el viejo Bruce Wayne de Batman del Futuro ¿No?
          Ya era un adulto, estudiando en la universidad para recibirme de profesor de Castellano, cuando vi varios episodios de la que es considerada como la mejor versión para la pantalla chica del Murciélago: Batman: La Serie Animada (1992-1998), que tuvo 4 temporadas y un total de 85 episodios, más 3 películas.  Pero fue ya tiempo después que por fin pude gozarla completa y emocionarme bastante con ella, al poder comprármela de manera integral en unas preciosas ediciones en DVD (con agregados incluidos).  Fue entonces que aprecié un nostálgico episodio de su primera temporada: Cuidado con el Fantasma Gris.  En esta historia Batman/Bruce Wayne, se encuentra con un superhéroe de fantasía de su infancia…y resulta que la voz a este personaje (de verdaderas connotaciones pulps, como todo un homenaje a los cómics de la Edad de Oro, de los que proviene el mismo vigilante de Ciudad Gótica) en su versión en inglés tiene la voz de West.  Pues debe saberse que aparte de haberlo elegido para este papel, que no puede ser otra cosa que un guiño cariñoso a este mismo actor, ello responde a que tras quedar encasillado el histrión por su rol como Batman, consiguió hacer una destacada carrera como actor de doblaje en varias animaciones, incluyendo las ya nombradas y en la recordada Los Superamigos de Hanna-Barbera (que yo sí seguía ávido de sus historias y que ahora encuentro demasiado ingenuas para mi gusto). 


Adam West en Batman: La Serie Animada.

          Por supuesto que tuvo intervenciones en otros cartoons, pero salvo su cómica intervención en un episodio de Los Simpsons, no he visto más de él al respecto y donde se interpretó a sí mismo (como en Bob Esponja y Padre de Familia, si bien en otros papeles).  Fue mientras que investigaba (o más bien googleaba) para este escrito, que me enteré que también contribuyó poniéndole la voz a nada menos que Thoman Wayne, el padre de Bruce, en un capítulo de otra de mis series animadas favoritas: Batman el Valiente… ¡Qué honor! ¿Verdad?
          El año pasado no más tuve dos importantes acercamientos a este actor.  Primero, disfruté mucho de su participación en el emotivo episodio Nº 200 de The Big-Bang Theory y donde una vez más hizo de él mismo, esta vez como invitado sorpresa al cumpleaños (también sorpresa) de Sheldon.  No lo voy a negar, lloré durante ese memorable momento, pues… ¿A qué ñoño no le gustaría conocer a Batman? (o mínimo a uno de los actores que lo han interpretado, bueno, salvo a Val Kilmer).  Dicho programa que tanto me gusta, pese a que algunos amigos míos han renegado de este, por considerar que ha perdido fuerza luego de tantas temporadas, lo he visto solo o con amigos, pero nunca con mi sobrinito Amilcar, quien aún está demasiado pequeño para ello; no obstante sí compartí con él y con mucho entusiasmo El Regreso de los Caballeros Cruzados, una película animada inserta dentro del estilo del show que le dio la fama a West.  Recuerdo que mi regalón me dijo “Batman se ve como viejo”, pues su estética era por completo distinta a lo que hasta ese momento había contemplado junto a mí.  Y sin embargo estuvo a mi lado hasta que terminó, riéndose casi en las mismas escenas que yo, si bien en su inocencia no comprendía los diálogos autoparódicos que hacían mofa de las ridiculeces de la serie y entre ello de la supuesta relación gay entre maestro y discípulo de la que la acusaron en su momento.  Esta producción bellamente realizada y que recomiendo mucho, tuvo a Adam West por última vez “haciendo” del personaje que lo consagró; asimismo en ella Burt Ward volvió a prestar su voz para “el Chico Maravilla”, además de que la Newmar (también octogenaria) regresó en su papel de Gatúbela.


Trailer en inglés del filme que es el último legado de West
 y en inglés para que aprecien su voz.

      El amor hacia este actor es tan grande en su país (por no mencionar en el resto del mundo), que en la ciudad de Los Ángeles se le despidió de una manera, que de seguro quedará marcada para la historia: activando la Batiseñal una noche sobre uno de sus edificios, acto rendido por la policía de tal lugar, ante la mirada atenta de un gran público.  Solo los grandes consiguen que se desvié (aunque sea por un breve momento) la rutina de siempre y sin dudas que Adam West era uno de estos mismos colosos.


Noticia con el bello momento dedicado a la memoria de Adam West.
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